11 ideas simples para crear rincones de descanso bajo un árbol

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Hay quienes dicen que plantar un árbol es un voto a futuro. En un jardín, puede ser un eje visual y un delimitador de espacios. Los más sensibles afirman que elegir un árbol es, a la vez, decidir la forma de nuestro cielo. Cada copa dibuja eso que podemos ver desde la tierra. Las ramas, hojas y frutos, delimitan lo que luego veremos todos los días. Eso sí: ¿desde dónde mirar? Aquí, algunas ideas para armar rincones de descanso, lectura, picnic o, simplemente, de contemplación.

Funcional y simple, un banco o mesa que rodea el tronco es una forma de disfrutar de su sombra. En este caso, el toque lo da el azul

Un banco que acompañe la forma del tronco es una forma de respetar la forma natural del árbol, de contener y generar espacios de lectura y también de reunión.

Un camastro con mesa baja es el rincón perfecto para las tardes de mate, se suman unos bancos de tronco, todo muy campestre

La tarde se presta para el mate y el ocio. Camastros, sillas, troncos, todo vale a la hora de generar entornos de descanso. Es importante lograr armonía entre los elementos y elegir bien la hora ideal para el descanso.

Rodeado de una bella pradera de nativas, un árbol recibe camastros antiguos remozados y un banco de piedra antigua

El entorno marca el horizonte. Para generar un escenario llamativo, es posible armar matas de vegetación floridas, que en cada estación ofrezcan sus matices. Incluso, especies como las salvias, que siempre son buenas moradoras de las aves nativas.

Con estética alpina, bancos y mesa de tipo canadiense se suman a otro juego de hierro. Cuando la arboleda es tupida, se puede combinar y sectorizar

Cuando las copas son altísimas, abajo habrá más espacio para desplegar. Otras veces, la disposición de sillas o sillones se realiza en función de el ramaje, su altura y entramado. Como todo, el crecimiento del árbol acompaña la propuesta de diseño.

La copa rojiza es protagonista del espacio, con lo cual la elección de los bancos y la mesa es de madera natural, sin estridencias. Los aplausos se los lleva el árbol

En cada estación, la copa propone sus colores, sus ramas a la vista o escondidas. En esto, también, piensa el paisajismo. Las hojas pueden dejarse como un colchón que delimita el espacio y aporta sus matices.

No todos los muebles deben ser fijos. Existen muchas opciones en el mercado para armar un esquema flexible y, también, colorido

No todo debe ser madera, hierro, tronco, también hay opciones más livianas y en plástico que pueden ser trasladadas con mayor facilidad, y que aportan color y una estética contemporánea. Así, el sol marca el punto preciso donde ubicar mesas y sillas que luego pueden ir corriéndose con el paso de las horas.

En este caso, el desnivel es otra forma de ubicar un juego de mesas y sillas ideales para un asado concurrido

En algunas especies, la copa se despliega horizontal a una altura baja, por lo cual un desnivel puede ser de ayuda para lograr un espacio lo suficientemente cómodo para disponer un juego de mesas y sillas. Un pequeño cantero enmarca la situación y delimita el espacio.

Nada como un camastro para pasar la tarde. En este caso, una mesa refaccionada con ruedas, para fácil traslado

Cuando el árbol se encuentra contra la medianera, la vegetación que se ubica a sus pies puede también enmarcar el espacio que se elija para sentarse. Flores de colores o especies exóticas de verde brillante hacen las veces de reparo.

Con impronta contemporánea, bajo un árbol puede ubicarse el fogonero. Eso sí, que las ramas sean altas para evitar accidentes

No hace falta tener grandes extensiones de terreno para pensar en árboles. En el patio de un edificio o en el fondo de un espacio común puede aparecer un rincón para que muchos disfruten.

Sillas de hierro pintado con bancos a juego y reposera. Los muebles livianos de colores poco estridentes se funden con las piedras del suelo

Por detrás o enfrente, el árbol es el límite a partir del cual se diseña. Algunas veces, a los pies se ubican piedras como solado. A través de los canteros se enmarcan los accesos al lugar, además de aportar aroma y color.

Algo tan simple como un grupo de troncos es todo lo que se requiere. Ni piedras, ni mesas, ni sillas. En este caso, con vista a la Virgen

Un grupo de troncos, recuperados de un árbol caído, forman un semicírculo e invitan a reunirse frente a la escultura de la Virgen.

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