Desde que cambió las peñas familiares y los festivales de folclore por los sets de televisión, Agustín Bernasconi construyó una carrera atravesada por la música, la actuación y una popularidad que no dejó de crecer. Primero, llegó Aliados, la serie de Cris Morena que lo fogueó y le hizo ganar sus primeros seguidores. Luego, el fenómeno juvenil Soy Luna, la superproducción de Disney que lo hizo conocido a nivel mundial y que le sirvió de trampolín para lo que sería su gran proyecto musical: ese dúo que formó junto a su amigo Maxi Espíndola y que, durante casi una década, lo consolidó como una de las voces jóvenes más escuchadas del pop argentino.
Hoy, con 29 años, este artista cordobés atraviesa una nueva etapa: decidió cerrar ese ciclo con MyA para lanzarse como solista y encontrar su propia identidad musical. “Después de tantos años de formar parte de un dúo, es como volver a empezar”, admite mientras compone nuevos sonidos y se prepara para su primer gran show en el Teatro Ópera a mediados de septiembre.
Sin embargo, este 2026 también será especial para él. Después de casi diez años alejado de la ficción, el actor vuelve a la actuación con varios proyectos, entre ellos ¿Querés ser mi hijo?, la película que protagonizará junto a Wanda Nara y que empezó a rodarse esta semana. “Es la historia de una mujer de 40 años que termina como teniendo algo con su vecino por una farsa que inventan juntos”, cuenta el actor sobre esta apuesta que lo entusiasma tanto por el desafío artístico como por el revuelo mediático que ya está generando.
-Estás es un gran año…
-Estoy realmente contento. Ya el año pasado fue muy bueno, de mucho cambio para mí. Iniciando mi carrera solista, encontrando un poco el camino que después de tantos años de formar parte de un dúo, es como volver a empezar. La verdad es que fue un año de muchísimo aprendizaje. Este año, uno de mis objetivos es encontrar un poco más mi música y también tengo ganas de volver a la actuación, que hacía como diez años que no hacía nada.
-¿Fue difícil la decisión de dejar MyA y seguir una carrera como solista?
-Son cosas que si me preguntabas tres años antes, uno no las imagina. Pero siento como que la vida por ahí te va llevando por caminos o por lugares donde hay que tomar decisiones, ciclos que uno siente que se cumplen. Es como una pareja que necesita un poco ese aire. Creo que a los dos nos vino muy bien porque, si bien MyA fueron ocho o nueve años, nosotros veníamos desde antes cantando juntos. Entonces, fue y es un desafío grande todavía.
-¿Cómo fue ese primer día solo?
-Un desafío enorme. Desde ir a una entrevista solo hasta entrar al estudio y escribir canciones solo; o subirte al escenario solo. Uno está como acostumbrado a una zona de confort que, de repente, es como arrancar de nuevo. No de cero porque ya son años en el escenario pero sí es volver a encontrarse un poco.
-¿Descubriste cosas que desconocías de vos?
-Sí, yo creo que me voy descubriendo día a día porque después de tanto tiempo de estar como en ese círculo, de repente es entrar al estudio solo, escribir solo, y decidir también solo. Eso es un riesgo y un desafío enorme para mí.
-¿Y con Maxi la relación sigue intacta?
-Sí, sí, siempre. No cambió nada.
Nueva música y show en el Ópera
-Contanos sobre tu último tema “Quién dice”. ¿Cómo fue el proceso de composición?
-Es el último tema que lancé y necesitaba un tema como movidito, con un aire fresco. Justo estaba en un viaje en Miami, y cada vez que viajo aprovecho para escribir canciones, para hacer Camps (juntarte con compositores y artistas de ese lugar); algo que se usa mucho ahora. Apareció esta canción y aprovechamos para grabar el video también. En este caso, quería que sea una canción como fresquita, un poco bailable.
-¿Escuchás al resto del equipo o decidís vos?
-Sí, 100%. Aprendí con el tiempo que es fundamental escuchar al equipo. Son personas que saben muchísimo, vienen de mucho tiempo haciendo esto. Entonces, tiene que ser una sensación de grupo. Si yo tengo por ahí una sensación como muy clara, la defiendo a muerte, pero terminamos decidiendo entre todos.
-Este año vas a cantar en el Ópera…
-Yo siempre tengo en claro que quiero subir al escenario. Es como el momento que siempre busco. La gran mayoría de los artistas hacemos música para conectar con la gente y no hay nada más lindo que conectar en vivo. Yo ya tenía ganas el año pasado de hacer un show, pero bueno… quizás no me sentía todavía listo; no sentía que era el momento. Ahora apareció la oportunidad de hacer el Ópera en septiembre (el 18) y enseguida dijimos: “Vamos para adelante”. Por suerte, la gente está respondiendo muy bien; eso fue una hermosa sorpresa para mí.
-¿Cómo va a ser ese show?
-Quiero cantar todas las canciones que más me representaron a lo largo de mi carrera y las nuevas también. De alguna forma, quiero hacer un recorrido de lo que fue la música para mí en mi vida porque yo arranqué cantando folclore. Tuve como varios momentos en los cuales fui creciendo con la música a la par, entonces quiero como representar un poquito eso.
-¿Con qué artista soñas hacer algo en el futuro?
-Con muchos. Con Abel (Pintos) ya me ha tocado hacer algo en la época de MyA. Es un artista que admiro muchísimo desde chico porque crecí con él, crecí con el folclore así que el sueño máximo es volver a hacer algo con él. Pero después hay miles de artistas. Me encantaría hacer algo con María (Becerra) o con Tiago PZK.
De las peñas cordobesas a la factoría Cris Morena
-Contame de esa infancia en Córdoba. ¿En casa se escuchaba mucha música?
-En casa, sí. De hecho, lo del folclore viene un poco de mi casa, de la sobremesa. A mi viejo le gusta mucho el folclore, a mi tío también. Yo digo que mi viejo es un cantante frustrado porque le encanta. Se toma dos fernet y quiere cantar (risas). Siempre estuvo presente esa sensación de peña en la sobremesa desde que yo era muy chico. Entonces, es algo que respiré y mamé.
-De chico, ¿te veían más como cantante o como actor?
-No, no, siempre fue cantante. Lo de la actuación apareció después. Yo me di cuenta que quería ser cantante casi sin buscarlo porque yo cantaba en el coro del colegio como si fuera una materia más. Yo estaba en segundo grado y la profe me escuchó cantar una vez y me llevó a ese coro. Y no solo que me llevó, sino que me hacía cantar las partes solo. Yo no quería saber nada. Prefería jugar al fútbol. Hasta que un día me escucha un músico del pueblo (que era amigo de mi viejo) y empecé a tomar clases con él. Ahí le empecé a agarrar el gustito.
-¿Cuándo surgió tu primer trabajo como cantante, ese con el que ganaste tu primera platita?
-Me acuerdo que la primera vez que me presenté frente al público fue en un acto del colegio. Ese día yo me di cuenta lo que era el escenario para mí porque tenía mucho miedo, muchos nervios. Me salió todo muy mal pero la sensación de estar arriba del escenario y sentir los aplausos fue una adrenalina distinta. Es un compromiso enorme porque ahí estás prácticamente desnudo, mostrándote ante al público y están todos prestando atención a lo que vas a hacer vos. Ahí empecé a estudiar y a cantar en peñas. Ese fue mi primer trabajito.
-¿Cómo fue el camino para llegar a Buenos Aires?
-Casi sin darme cuenta llegué a Buenos Aires. En este camino de cantar en peñas y en festivales fui creciendo cada vez más. Me presenté en el casting de Soñando por cantar, que fue una locura porque habíamos escuchado en la tele que hacían el casting en Córdoba, pero no permitían que vayan menores de edad; sólo podías ir si ibas acompañado de un adulto en el escenario. Entonces, yo lo llamé a mi tío que cantaba para que me acompañe. Entré, hice el casting y quedé. Fue una noche de las más especiales de mi vida porque era la primera vez que iba a estar en la tele y para la gente del interior estar en la tele era todo. A partir de ahí, se desató todo. Me vieron de la producción de Cris Morena, me llamaron para un casting y me vine por segunda vez a Buenos Aires. La primera fue una vez que mi viejo me trajo a ver a River como regalo de cumpleaños.
-Ese llamado de Cris Morena cambió tu vida y también la logística de una familia del interior. ¿Cómo fue la organización?
-Cuando supimos que había quedado en el casting de Aliados y me tuve que venir a vivir acá, claramente yo no podía venir solo. Tenía 15 años. De la producción nos ponen un alojamiento y me dicen que tenía que venir con un tutor o familiar y ahí se empezó a enquilombar todo porque veníamos de lunes a viernes con mi vieja, nos volvíamos el finde. La otra semana venía con mi viejo y nos volvimos el finde. La otra venía con mi abuela y así… Hasta que pasaron tres meses y mis viejos (que son farmacéuticos), dijeron: “Che, todo muy lindo con Cris Morena pero se nos está armando quilombo acá en el negocio”. Entonces, algunos de los chicos que estaban en el elenco como Maxi Espíndola y Julián Serrano, que ya eran mayores de edad, firmaron como tutores y yo me quedaba con ellos.
-¿Cómo fue esa convivencia? ¿Extrañabas o te adaptaste enseguida?
-Sabés que es una pregunta que me hacen mucho porque hay como una sensación de que dejar el pueblo para venir a Buenos Aires es muy difícil. Y yo siempre digo que para mí no fue difícil, pero porque el escenario en el que yo me vine era muy lindo, era perfecto. Soy un privilegiado porque sé que mucha gente que viene a probar suerte tiene que remarla. En mi caso, vine a grabar la serie con Cris, tuve clases de canto, de baile, de actuación; fue todo muy lindo. Entonces, no me costó tanto el cambio. Quizá me costó más después cuando me cayó la ficha.
-¿Y el colegio?
-Lo hice desde acá a distancia porque grababa diez horas por día. Me queda una materia (inglés), todavía no lo terminé (risas).

-¿Qué pasó cuando tus viejos vieron a ese hijo crecer y convertirse en alguien famoso?
-Siento que se divierten, como que les gusta un poco. A veces siento que les gusta más a ellos que a mí (risas). En los pueblos se vive distinto el chimento. Entonces, siento que a ellos les divierte. Ellos me acompañan desde siempre. Siento que soy un afortunado de haber tenido a mi familia, porque sé que no pasa siempre. Sé que hay muchos chicos que tienen sueños y los padres los mandan a estudiar. Que está bien, cada familia es un mundo, pero yo siento que gran parte de que yo haya podido encontrar mi camino es gracias a que ellos me acompañaron y me permitieron ese espacio. Yo sentí esa compañía desde el minuto cero, desde que empecé a cantar en la peña.
-¿Son de los que sufren si dicen algo del hijo que no es verdad?
-Sí, pero a mí por suerte no me ha pasado tanto de tener cosas así como extremas. Pero, en ese caso, mi vieja me llama y yo le digo: “Ma, no les des bola” (risas).
Su vuelta a la actuación y su película con Wanda
-¿Cómo vivís los baches de esta carrera?
-En este medio, uno no tiene una rutina tan clara. Estar en constante cambio es como que a mí me motiva, me mueve. El hecho de ver para dónde voy o si siento que ya estoy estancado con la música o con el estilo de canciones, veo para dónde puedo moverme para salir de ese lugar y crecer. Siempre trato de mejorar, no solo para el público, sino también para mí; para superarme.
-Hablemos un poco de tu vuelta a la actuación…
-Grabé dos series que todavía no han salido. Una se llama Las reglas del boxeador, que está basada en un libro de Jazmín Riera para Disney+. Fue un desafío grande para mí porque fue mi vuelta a la actuación después de diez años con un papel protagónico y más adulto; yo venía de hacer cosas más infantiles. Después grabé la cuarta temporada de Soy Luna, que va a salir ahora dentro de poco y una serie que se llama Noah, que es con un artista israelí muy fuerte, pero que no tiene plataforma todavía.
-También vas a hacer de galán de Wanda Nara en la película
-Así es. Es un proyecto que me entusiasma mucho por todo el show claramente pero, más allá de eso, la historia es muy linda. Es la adaptación de una película mexicana. Es la historia de una mujer de 40 años que termina teniendo algo con su vecino por una farsa que inventan juntos. Es como que se conocen sin querer y terminan teniendo algo juntos.
-¿Qué te pasó cuando te enteraste que era para protagonizar con Wanda?
-Me enteré casi junto con ustedes (risas). Hice una serie de castings y me decían que era para un proyecto con una figura conocida pero, por lo general, no te suelen decir con quién. Fue recién en el call back con el director que me cuentan. Obviamente que me interesó y dije: “¡Qué desafío va a ser esto!”. Ir a grabar a Uruguay, la historia que está buenísima, y actuar con Wanda. No la conozco a ella actuando entonces sabía que iba a estar divertido.
-¿Es verdad que van a tener unas escenas de sexo muy hot?
-Eso no lo sé. No he terminado de leer todo el guion (risas).
-¿Ya se conocían con Wanda?
-Sí, nos conocíamos. Pero toda esta parte previa del ensayo es hermosa porque uno empieza como a encontrar el personaje. Por suerte, tenemos un equipo espectacular. El director es buenísimo. Está Pablo Ini, que dirigió el casting y está dirigiendo la parte actoral. El proceso está siendo súperlindo.
Su cable a tierra y sus ganas de enamorarse
-Tenés un montón de seguidores, ¿Cómo te manejás con las redes?
-Me cuestan un poco a mí las redes. Trato de estar, obviamente, porque siento que hoy es una herramienta fundamental. Si te alejás un tiempo la gente se empieza a olvidar. Pero bueno, tengo un equipo que trabaja conmigo y me dice: “Che, Agus… Acordate de subir esto”. Soy consciente de que es el gran motor de todo. Los fanáticos están ahí esperando si vas a anunciar alguna fecha, un disco, un tema.
-Veo mucho lomo en tus posteos… ¿Te divierte mostrar esa parte tuya?
-Es un poco parte del juego también. Tampoco siento que muestro nada tan alocado (risas).
-¿Te cuidas mucho?
-Sí, trato de desayunar bien. Depende la época y cuán ocupado esté, trato de hacer actividad física día por medio. Pero no me gusta nada ir al gimnasio. Voy porque entendí que me hace muy bien mentalmente y porque me gusta verme bien, pero no es que me gusta ir a hacer fuerza. Prefiero ir a jugar al fútbol.
-¿Cuál es tu cable a tierra?
-Jugar al fútbol, juntarme con amigos a comer asados, volver a Córdoba. Siempre cuando vuelvo, digo: “Tengo que venir más seguido”. Pero bueno, uno entra como en la vorágine del día a día y se empieza a complicar, entonces lo voy pateando.
-¿Estás de novio?
-No, estoy solo. Pero tengo ganas porque hace ya bastante tiempo que no tengo algo. O sea, si he salido varias veces pero nada muy formal. Hay épocas en que estoy más predispuesto y otras que por ahí quedé con alguien para tener una cita y después digo: “Uy, no. Tengo ganas de llegar a casa y ver una peli”. Pero ahora tengo ganas, así que si se da… buenísimo.
