Artemis II en vivo: cómo y cuándo ingresa a la Tierra la misión de la NASA, minuto a minuto

admin

Cuando la nave Orion retorne a la Tierra, la resistencia atmosférica hará que su velocidad de reingreso descienda, pero no lo suficiente para el último tramo, antes de amerizar. Allí es cuando el paracaídas sale al rescate.

La nave utiliza la resistencia de su escudo térmico para desacelerar desde las velocidades de reingreso hasta aproximadamente 560 km por hora, a 7300 metros de altura. Pero eso es todo lo que puede hacer debido a la masa del vehículo. En ese punto, se necesita algo más: los paracaídas.

El sistema de paracaídas es uno de los más importantes de la nave espacial. Reduce la velocidad del vehículo desde aproximadamente 560 km por hora hasta aproximadamente 27 km por hora, lo que permite un amerizaje suave en el océano Pacífico.

El sistema incluye cuatro tipos de paracaídas, con un total de once, comenzando con el de la cubierta. Este, fabricado completamente en Kevlar y con un diámetro aproximado de dos metros, retira la cubierta para liberar el resto del equipo. Luego hay dos paracaídas de frenado, de unos siete metros de diámetro cada uno, que estabilizan y desaceleran la nave desde los 560 km/h hasta unos 240 km/h. En ese momento se usa un cortador pirotécnico para liberar las cintas del paracaídas de frenado y luego desplegar tres paracaídas piloto, cuya única función es desplegar los tres paracaídas principales. Los paracaídas más grandes, como los de frenado y los principales, son de un nailon más ligero y generan la resistencia [aerodinámica].

(260408) -- WASHINGTON, 8 abril, 2026 (Xinhua) -- Imagen del 6 de abril de 2026 de la Luna vista desde la nave espacial Orión. La tripulación de la misión Artemis II de la NASA, comenzó el martes la fase de regreso de su vuelo lunar de 10 días después de completar su sobrevuelo a la Luna. (Xinhua/NASA) (ah) (ra) (vf)

Las palabras de Reid Wiseman, el comandante de la misión Artemis II, al describir lo que él y los otros tres astronautas experimentaron al observar el lado oculto de la Luna resonó a tal punto que la necesidad de entender qué significaba esa frase científicamente hablando alcanzó niveles impensados en quienes siguen de cerca esta nueva exploración.

“Vimos cosas que ningún ser humano ha visto jamás, ni quisiera Apolo”, expresó conmovido el piloto sin imaginar lo que seguiría después.

Investigar el lado oculto de la luna era uno de los objetivos fundamentales de la primera misión espacial tripulada del satélite natural de la Tierra organizada por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA, por sus siglas en inglés) desde 1972.

Una vez cumplida esa meta, los tripulantes alcanzaron otro objetivo: convertirse en los seres humanos que más se han adentrado hasta ahora en las profundidades del espacio, al romper el récord de 400.171 kilómetros establecido por la malograda misión Apolo 13 hace más de medio siglo, según consigna BBC Mundo.

Serán ocho minutos cruciales durante el descenso hacia la superficie terrestre, en los que toda la atención estará centrada en el escudo térmico que protege a la nave de temperaturas superiores a los 2700 grados durante su paso por la atmósfera.

Este componente ya había sufrido daños en la misión no tripuladaArtemisI.

Por este motivo, los astronautas de Artemis II reingresarán con un ángulo distinto, con el objetivo de reducir el tiempo de exposición al calor extremo y, en consecuencia, disminuir el riesgo de daños en el escudo térmico de Orion.

El regreso de Artemis II

En el marco del regreso de la misión Artemis II, uno de los conceptos clave es el de amerizar, el procedimiento mediante el cual la cápsula Orión finalizará su viaje.

Según la definición de la Real Academia Española (RAE), “amerizar” es “amarar”, es decir, posarse un avión u otra aeronave en el agua. También existen otras formas válidas con el mismo significado, como “acuatizar” y “amarizar”.

Este tipo de maniobra se utiliza en misiones espaciales para garantizar un descenso controlado sobre superficies acuáticas, donde las condiciones permiten una recuperación más segura de la tripulación.

Después de recorrer cientos de miles de kilómetros y rodear la cara oculta de la Luna, el momento más crítico para la misión Artemis II no ocurre en el espacio, sino en la Tierra. El regreso de la cápsula Orión activa un operativo de rescate tan complejo como coreografiado, que combina tecnología, entrenamiento militar y protocolos ensayados durante años.

La escena final está prevista en el océano Pacífico, frente a la costa de California. Allí, tras reingresar a la atmósfera a más de 40.000 km/h y soportar temperaturas cercanas a los 2700 grados, la cápsula desacelera con un sistema de 11 paracaídas hasta amerizar a baja velocidad.

La trayectoria de la cápsula Orión estableció una marca histórica en cuanto a la distancia recorrida por una nave diseñada para humanos, una diferencia respecto a las misiones que datan de hace 50 años, que reside en el diseño de la órbita elegida para la travesía actual. “Obviamente llegó más lejos que todas las Apolo normales, porque las Apolo apuntaban a la Luna y hacían órbitas mucho más cercanas a la Luna justamente para alunizar”, resaltó un experto.

“Esta misión planeaba hacer un sobrevuelo con una órbita interesante. Son órbitas de muy poco consumo de combustible, por eso aprovechan todas las ventajas y los tirones de gravedad. Entonces, obviamente, al no intentar alunizar, le podés pasar más lejos y, al pasarle más lejos, batís un récord de distancia“, sumó.

El recorrido de la cápsula Orión incluyó hitos visuales como el pasaje por el lado oscuro y el avistaje de un eclipse. Bosch calificó estos eventos como “un bonus, la parte divertida y turística del viaje, por llamarlo de alguna manera”.

La llegada de los tripulantes a la superficie terrestre no implica el fin inmediato de sus tareas operativas ni el retorno a la vida privada, ya que los astronautas deben someterse a una serie de evaluaciones físicas rigurosas.

“Tienen que hacer un montón de pruebas físicas, de chequeos de cómo están, antes de poder realmente tomarse sus vacaciones”, subrayó el astrónomo Guillermo Bosch.

Estas medidas responden a la necesidad de monitorear la adaptación del cuerpo humano tras la exposición a condiciones extremas en el espacio exterior. “Lo que se busca es justamente ir viendo todas las respuestas del cuerpo y tomar imágenes”, remarcó.

La misión del Artemis II amerizará el viernes frente a la costa de San Diego, en California, luego de una travesía de 10 días

El astrónomo Guillermo Bosch analizó en LN+ los alcances técnicos de la expedición y los protocolos que rigen el descenso de los navegantes. Según el especialista esta expedición funcionó como un laboratorio de pruebas críticas para la supervivencia humana fuera de la órbita terrestre baja. Según Bosch, “el lugar es tremendamente inhóspito como para caminar por ahí libremente, pero lo que se pudo testear en esta misión es el despegue, las maniobras con la cápsula, probarse los trajes, maniobrar con los trajes puestos, y comer con los trajes puestos”.

La misión recolectó imágenes en alta definición y permitió la ejecución de maniobras complejas en la cercanía del satélite natural, alfo que el astrónomo destacó. “En resumen, significa que se están cumpliendo todos los pasos y pruebas necesarias para que, en un futuro cercano, podamos volver a pisar la luna”, detalló.

La misión Artemis II de la NASA consolidó un nuevo capítulo en la exploración espacial con el histórico sobrevuelo tripulado de la Luna y la obtención de imágenes en alta definición consideradas inéditas. Tras completar ese hito, la nave Orión inició su regreso a la Tierra, en un trayecto estimado de cuatro días.

Uno de los momentos más tensos de la misión ocurrió cuando la cápsula quedó incomunicada durante aproximadamente 40 minutos al atravesar el lado oculto del satélite, una instancia clave tanto desde el punto de vista técnico como emocional.

Luego de viajar más lejos de lo que ningún ser humano antes en la historia, una de las partes más arriesgadas de la misión Artemis II aún está por llegar: el regreso a la Tierra. Está previsto que la cápsula Orión americe frente a la costa de San Diego (California) alrededor de las 8:00 p. m. del viernes, hora del este de Estados Unidos.

“En realidad estuve pensando en la reentrada desde el 3 de abril de 2023, cuando nos asignaron esta misión”, dijo recientemente a la prensa desde el espacio el piloto de Artemis II, Victor Glover. “Todavía no empecé siquiera a procesar todo lo que hemos vivido… y atravesar la atmósfera montados en una bola de fuego también es algo profundamente impactante”, añadió.

“Soñé que estaba en órbita lunar”, escribió Reid Wiseman en Twitter el 7 de diciembre de 2016. Casi una década después, ese vaticinio onírico se volvió una realidad. El 1 de abril de 2026 despegó con el cargo de comandante en la misión Artemis II, en el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna después de 53 años. Pero más allá del reconocimiento profesional, este astronauta tiene una historia familiar que transforma su estadía en el espacio en un acto de resiliencia.

Nacido en 1975 en Baltimore, Maryland, hijo de un abogado y una empleada de una aseguradora, desde una temprana edad Reid demostró interés por lo que ocurría en el cielo y eso fue algo que sus padres no ignoraron. Con apenas diez años, comenzó a coleccionar cohetes de juguete a los que les colocaba motores. El tiempo pasó y su pasión no dejó de crecer. Se graduó en Ingeniería Informática y de Sistemas y se convirtió en aviador naval y piloto de pruebas, según se puede leer en su biografía del sitio web de la NASA. Durante 27 años sirvió como capitán de la Marina de los Estados Unidos.

En 2009 fue seleccionado como uno de los nueve miembros de la vigésima promoción de astronautas de la agencia espacial. Dos años después se desempeñó como ingeniero de vuelo a bordo de la Estación Espacial Internacional. Wiseman siempre mantuvo su objetivo en la mira.

Los astronautas

Tomaron miles de fotografías y documentaron numerosas observaciones durante su vuelo alrededor de la Luna, pero mientras se acercan a casa, los astronautas de Artemis II dijeron el miércoles que apenas empezaron a asimilar esta extraordinaria experiencia.

Reid Wiseman, comandante de la misión de la NASA, dio cuenta de cómo lo vivido pone al límite la mente humana.

“Es un verdadero regalo. Y tenemos mucho en qué pensar, anotar y escribir. Entonces podremos sentir plenamente lo que acabamos de vivir”, dijo durante una conferencia de prensa desde el espacio.

Los cuatro astronautas –los estadounidenses Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, así como el canadiense Jeremy Hansen– establecieron un récord de distancia de la Tierra durante su sobrevuelo lunar.

“Los responsables de la misión afirman estar seguros de haber hecho bien su trabajo y de comprender las limitaciones del escudo térmico, así como la forma de proteger a la tripulación”, declaró Amit Kshatriya, administrador adjunto de la NASA, durante una rueda de prensa el jueves.

Y remató: “La tripulación pondrá su vida en juego”.

Mientras la nave Orión emprende su retorno a la Tierra, la misión Artemis II se consolida como un hito de preparación técnica sin precedentes. Los astronautas Reid Wiseman, Christina Koch, Victor J. Glover y Jeremy Hansen finalizaron sus maniobras en el espacio profundo; sin embargo, el hecho de que no hayan pisado la superficie lunar fue el foco de atención global.

La respuesta es precisa: la misión fue diseñada exclusivamente como una fase de validación de sistemas y observación. Los astronautas, los primeros humanos en más de 50 años en ver la cara oculta de la Luna, dedicaron su tiempo a testear la tecnología que permitirá alunizajes seguros en el futuro.

DESCUBRÍ EL PLAN DE LA NASA A FUTURO ACÁ.

Desde el lanzamiento hasta la actualidad, el objetivo principal fue la preparación. Según la NASA, Artemis II sirvió para ejecutar maniobras complejas necesarias para Artemis III y IV. A diferencia del programa Apolo, que operó bajo una estructura estatal centralizada, Artemis funciona mediante asociaciones público-privadas con gigantes como SpaceX y Blue Origin. La integración de estas tecnologías, junto con los aprendizajes del cancelado programa Constellation, marca una diferencia fundamental respecto a la era de 1969.

Como explicó Domenico Vicinanza en The Conversation, la exploración sostenible actual depende de un compromiso político estable y financiación predecible, elementos que permitieron que el programa Artemis fuera una realidad desde 2017 con un costo de 93.000 millones de dólares.

Además de descubrir el lado oscuro de la Luna, los tripulantes de la misión fueron protagonistas de un eclipse: el momento exacto en el que el Sol, la Luna y la nave Orión se alinearon.

La misión del Artemis II amerizará el viernes frente a la costa de San Diego, en California, luego de una travesía de 10 días

Según los cálculos de navegación, la nave alcanzará una velocidad de 38.365 kilómetros por hora antes del despliegue de los paracaídas. En ese tramo se pondrá a prueba el escudo térmico, una pieza clave para la supervivencia de la tripulación: no existen sistemas de escape ni planes de contingencia una vez iniciado el descenso. El piloto de la misión, Victor Glover, admitió que la intensidad de esta etapa es una preocupación constante desde que fueron asignados al vuelo, en abril de 2023.

 Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen

La tripulación —integrada por los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen— se prepara ahora para el regreso a la Tierra, con un amerizaje previsto frente a la costa de California este viernes por la tarde, hora local. En la Argentina, el proceso de reingreso comenzará a las 20.53.

En un video publicado por la NASA, Liliana Villarreal, directora de Aterrizaje y Recuperación, explicó cómo será la operación de amerizaje.

Liliana Villarreal, directora de Aterrizaje y Recuperación

La cuenta en X de la misión Artemis anunció que los propulsores de la nave espacial Orión se encendieron para la segunda quema de corrección de trayectoria de retorno, con el fin de ajustar con precisión la trayectoria de la nave hacia la Tierra.

  • El reingreso de Artemis II comenzará a las 20.53 (hora argentina), como parte del tramo final del regreso a la Tierra, con amerizaje previsto en el Pacífico frente a California.
  • La cápsula Orion spacecraft ingresará a la atmósfera a unos 38.365 km/h, generando una fricción extrema que la convertirá en una “bola de fuego”.
  • Es la fase de mayor riesgo: no existen sistemas de escape ni planes de contingencia una vez iniciado el descenso, por lo que todo depende del rendimiento del escudo térmico.
  • El escudo (material Avcoat) está bajo observación tras los desprendimientos detectados en Artemis I, aunque la NASA sostiene que es seguro.
  • Como medida adicional, la NASA diseñó una trayectoria de reingreso más empinada, para reducir el tiempo de exposición al calor extremo antes del despliegue de los paracaídas.
Facebook Comments Box

Deja un comentario

Next Post

Incertidumbre por el cierre del INTA: Rojas recibió a directivos y productores locales

Tras la supresión de la Agencia de Extensión Rural Necochea, el municipio y el sector agropecuario buscan alternativas para mantener una oficina física; destacan el impacto negativo en la productividad y la formación técnica de la zona. En un encuentro de carácter urgente, el intendente Arturo Rojas, junto al secretario […]
error: Content is protected !!