No era la forma en que imaginaron comenzar el año. Fue apenas unas horas después de las doce de la madrugada, cuando el personal de Stray Rescue of St. Louis (SRSL) recibió una llamada que interrumpió toda celebración. La policía había encontrado un pitbull gris y blanco en la calle, cubierto de sangre: parecía haber recibido un disparo.
Una vez que dieron con el animal, dos agentes lo llevaron rápidamente al hospital veterinario de SRSL. Allí, un equipo veterinario experto lo anestesió para evaluar sus heridas y pronto confirmó el mayor temor de todos: «había recibido efectivamente varios disparos“.

Los rescatistas, los médicos y el personal policial estaban devastados por el perro al que llamaron Wallace, pero tenían la esperanza de que se recuperara. Desde el primer momento se notó su espíritu luchador: a pesar de tener múltiples heridas de bala, el cachorro se mantenía en pie cuando lo encontraron.

Y ahora contaba con la ayuda de un equipo dedicado de cuidadores que lo consolaban mientras recibía los tratamientos que necesitaba. Cuando Wallace despertó de la sedación, Julia estaba allí acariciándolo para que no se despertara solo ni asustado.
Dos balas. Ningún hueso rotos. Un diente roto por el trauma. “Wallace claramente tuvo un ángel guardián. Ni una bala dañó sus huesos. Eso casi nunca sucede. De ahora en adelante, él sólo conocerá el respeto, la seguridad y el cuidado”, dijeron desde el refugio.

Afortunadamente, las balas no le fracturaron ningún hueso a Wallace y pudieron extraerse sin problemas, junto con un diente dañado. El dulce perrito fue operado 48 horas después de su llegada y, una vez que se sintió un poco mejor, recibió un baño para borrar los recuerdos dolorosos.
El 5 de enero, cuatro días después de su rescate, Wallace despertó con la mejor sorpresa de su vida. Los policías que lo rescataron, el oficial Ottengheime y el oficial Stevens, habían regresado para darle un abrazo.

En cuanto los vio, Wallace perdió la compostura. Estaba eufórico de volver a ver a sus amigos, y el personal de SRSL casi lloró de emoción al ver su reacción.
“Les dio a cada uno un millón de besos de agradecimiento por haberlo salvado y traído aquí, a Stray Rescue”, escribió SRSL en Facebook. “¡Se nos llenó el corazón de emoción!”.

En SRSL se emocionaron con el reencuentro de Wallace con los policías. Pero nada fue más emotivo que cuando, menos de 10 días después, llegó su familia adoptiva.
La historia de supervivencia de Wallace se extendió como la pólvora por toda la comunidad, y no pasó mucho tiempo antes de que una pareja cariñosa aceptara adoptarlo. Sin embargo, tanto esa adopción como una siguiente no prosperaron.

“Cada perro es diferente. Tienen necesidades, personalidades, historias y procesos de sanación únicos. Algunos tardan más que otros en recuperarse, ya sea física o emocionalmente. En Stray Rescue, tratamos a cada animal que llega a nuestras instalaciones con dignidad, paciencia y respeto”, escribió el refugio en un posteo de Facebook.
Aunque Wallace estaba curado físicamente, necesita más tiempo para sanar emocionalmente. Tras ser adoptado por familias maravillosas, regresó a Stray Rescue ya que la convivencia no resultó. Esto fue lo que dijeron las familias a su regreso:
“Se acostaba en mi regazo todas las noches, mirándome fijamente a los ojos. Se inclinaba y me besaba. Si hubiera vivido sola, él y yo habríamos sido felices juntos para siempre. Me da mucha pena que mi familia no fuera la adecuada para él”.

“La primera noche que lo trajimos a casa, saltó directamente entre nosotros en la cama y sentimos que pertenecía a nuestro hogar al instante. Su personalidad es divertidísima, y estamos desolados por no poder quedarnos con él; queremos ayudarlo a encontrar la familia adecuada».

Esas experiencias, sin embargo, ofrecieron mayor información sobre las necesidades del perro: ser el único animal de una casa sin niños. Mientras pasa sus días en el refugio, todos esperan que esa persona especial llegue finalmente y pueda cerrar su círculo.
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