“Dame diez mil dólares o te meto preso”, el pedido de coima de un jefe policial a un comerciante

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“Dame diez mil dólares o te meto preso”, fue el pedido del jefe de calle de la comisaría 1a. de Florencio Varela, a un comerciante que había sido identificado en un control vehicular en el cruce la avenida Monseñor Jorge Novak y Aniceto Díaz.

La respuesta del hombre al pedido del jefe policial fue: “Tengo cuatro mil dólares encima”. Entonces, el oficial insistió: “Conseguí el resto y que te lo traigan”.

Según la declaración del testigo que figura en el expediente judicial, el pedido de coima habría sido realizado por el jefe de de investigaciones de la mencionada seccional.

Pero, a raíz de la denuncia, fueron detenidos el comisario, el jefe de calle y otros tres policías de la sede policial situada en San Martín, entre Jorge Newbery y Ayacucho. Se trató del segundo comisario detenido en las últimas dos semanas en Florencio Varela. El 18 de abril pasado fueron apresados el titular y el jefe de calles de la seccional 3a. de ese distrito, acusados de robar una valija con dinero que le habían secuestrado a un vendedor de droga colombiano.

Con respecto al nuevo escándalo en el que aparecen acusados los integrantes de la cúpula de la seccional 1a. de Florencio Varela, en su declaración el testigo indicó que en el momento que lo detuvieron durante el control vehicular también estaba el jefe de dicha dependencia. Tanto el titular de la seccional como los cuatro integrantes del servicio de calle fueron apresados por su presunta responsabilidad en el robo agravado por el uso de armas de fuego y por haber sido cometido por integrantes de una fuerza de seguridad.

Pero el comisario, que habría sido identificado como Edgardo Oviedo, no fue el único efectivo detenido. Como se consignó, también fueron apresados el jefe del servicio de calle, oficial Diego Benítez y otros tres uniformados.

Durante un episodio ocurrido mientras los cinco efectivos estaban detenidos en las oficinas de la seccional, fue apresado también un comisario inspector, titular de la División Policía Científica, acusado de hurto calamitoso. Según denunció uno de los policías, el comisario inspector, con 26 años de servicio en la fuerza de seguridad, llegó a la comisaría 1°, de Florencio Varela y sustrajo tres computadoras portátiles.

A partir de ese robo, se inició una nueva investigación para tratar de determinar qué contenían las notebooks y si el objetivo de la sustracción de esos dispositivos tenía como objetivo borrar pruebas de otros delitos.

Cuando fue interrogado por los investigadores de la Auditoría General de Asuntos Internos, el comisario inspector afirmó que se llevaba las computadoras por pedido del mencionado Oviedo.

Este hecho resultó el corolario de un episodio de corrupción policial que comenzó el sábado, a las 15.30, en la esquina de la avenida Jorge Novak y Aniceto Díaz.

Allí, se habían apostado un móvil identificable de la comisaría 1°, de Florencio Varela y varios automóviles particulares de los efectivos que integran el servicio de calle de la mencionada seccional.

Entre esos vehículos figuraban un Volkswagen Gol blanco y un Volkswagen Trend.

Uno de los policías detuvo la marcha del conductor de una camioneta Volkswagen Amarok. Entonces, los efectivos le pidieron la documentación del vehículo y revisaron la caja de la camioneta. Así, comprobaron que el comerciante llevaba alambre que había comprado minutos antes en una chatarrería de la zona.

Al advertir cuál era la carga, el policía, al que el comerciante describió como el jefe de calle de la comisaría 1a. de Florencio Varela, le advirtió que se encontraban ante la comisión de un delito debido a que el operativo de control vehicular formaba parte de una investigación por el robo de cables.

Según la declaración del testigo, en ese momento, el jefe de calle de la seccional le pidió US$10.000 para no meterlo preso. Entonces, el dueño del vehículo, le respondió: “Tengo cuatro mil dólares encima”. Pero, el oficial insistió: “Conseguí el resto y que te lo traigan”.

Al declarar como testigo, el comerciante, víctima de la extorsión, afirmó que el comisario estaba en el operativo de control a bordo del patrullero de la seccional de Florencio Varela.

Debido a que no tenía el total de suma dinero exigida por los uniformados, uno de ellos abordó su camioneta Volkswagen Amarok. Mientras que el amigo que lo acompañaba fue obligado a subir a uno de los automóviles particulares de los efectivos.

La caravana con el móvil identificable al frente, la camioneta y uno de los vehículos particulares, que habría sido el Volkswagen Gol, iniciaron la marcha que incluyó cuatro paradas: el playón de la comisaría 1a., donde se depositan los automóviles secuestrados, un domicilio en el límite entre Florencio Varela y San Francisco Solano, donde descargaron los alambres que la víctima había comprado y otras dos locaciones.

Según el testigo, el recorrido que lo obligaron a realizar terminó en un domicilio en el que su esposa le llevó US$5000 para completar la suma exigida por los policías. Si bien, el dinero era menos que lo que se había pedido en principio para no armarle una causa por robo de cables, los efectivos tomaron los dólares y dejaron que el comerciante se marchara junto con el amigo y la esposa.

Ni el comisario, ni el jefe de calle y los otros tres policías, realizaron un acta sobre el hallazgo del cargamento de alambre, la interceptación de la camioneta que habría dado inició a un expediente. Todo el operativo había sido clandestino y sin pasar por la dependencia policial.

Al día siguiente, el comerciante, cuya identidad no trascendió, le comentó el episodio a un amigo que se desempeña como sargento en el Comando de Patrullas de Florencio Varela. El policía, indignado por esa situación, le pidió a la víctima que lo acompañara a la comisaría 1a. de Florencio Varela para exigir la devolución de los U$S 9000.

Cuando el sargento ingresó en la sede policial pidió que lo recibiera el comisario. Debido a que era domingo, el titular de la seccional no estaba. Entonces, el sargento comenzó a exigir la presencia del comisario. Ante ese incidente que incluyó el relato del robo y pedido de coima, la jefa de guardia de la seccional se comunicó con la Auditoría General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense (AGAI).

Al mismo tiempo se alertó a la fiscalía N° 2 de Florencio Varela, a cargo del fiscal Federico Pagliuca, quien luego de tomarle declaración testimonial al dueño de la Volkswagen Amarok y sumar otras pruebas como los datos contenidos en los dispositivos de geolocalización del móvil policial, las imágenes de las cámaras de seguridad y las declaraciones de otros testigos, ordenó las aprehensiones de urgencia de los policías involucrados en la maniobra.

En las últimas horas, la Justicia de Garantías de Florencio Varela aceptó el pedido del representante del Ministerio Público y convalidó las detenciones de los cinco policías.

Mientras que el comisario inspector de apellido Gatti continuaba aprehendido por robar tres computadoras portátiles de los policías. Su situación procesal se definirá en las próximas horas.

Con respecto al comisario Oviedo y sus cuatro subordinados detenidos, se pudo establecer que llegaron a la seccional 1° de Florencio Varela, luego de desempeñarse en la dependencia policial de Bosques.

La dotación de esa comisaría había sido cuestionada por una serie de irregularidades registradas durante la búsqueda de Paloma Gallardo y Josué Salvatierra, los adolescentes, de 16 y 14 años, que desaparecieron el 30 de enero de 2025, cuyos cuerpos fueron hallados a seis cuadras de la comisaría.

A más de dos años de los homicidios de ambos adolescentes no hay detenidos. Ante la falta de acción de los integrantes de la seccional de Bosques, días después del hallazgo de los cuerpos, el doble crimen comenzó a ser investigado por detectives de la Policía Federal.

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