Pese al compromiso asumido con Estados Unidos de aprobar la ley antes del 30 de este mes, el Gobierno postergó sin fecha la aprobación del Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT). La iniciativa, pendiente en la Cámara de Diputados, es fuertemente resistida por los laboratorios farmacéuticos nacionales, que pretenden demorar su sanción.
“Es un tema que está en manos de Cancillería, allí se llevan adelante las tratativas. Lo cierto es que no llegamos con los tiempos a tratarlo antes del 30 de este mes”, confirmaron fuentes de la Casa Rosada y del Congreso.
El oficialismo todavía no fijó fecha siquiera para iniciar el tratamiento del proyecto luego de que se suspendiera, de manera imprevista, el plenario de las comisiones de Relaciones Exteriores, Industria y Legislación General el martes pasado. “Paciencia”, esgrimen, todavía confiados, desde el Ministerio de Desregulación que conduce Federico Sturzenegger, promotor del tratado y de su rápida entrada en vigor.

Los laboratorios nacionales nucleados en la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA) advierten que, así planteado, el nuevo régimen de propiedad intelectual que incorpora el tratado podría dar lugar a abusos por parte de los laboratorios extranjeros que afectarían la competencia y el costo de los medicamentos. Reclaman que, de aprobarse en Diputados, la adhesión al PCT debería realizarse haciendo uso de la reserva, en particular sobre el capítulo II del tratado.
Si la Cancillería acepta el pedido de los laboratorios nacionales, la sanción de la ley de PCT se demoraría sin plazos definidos, pues la iniciativa, modificada, volvería al Senado, que le dio media sanción en 1998.
El PCT es un tratado internacional administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) que le facilita a empresas e inventores el procedimiento de solicitud de protección de sus invenciones en varios países, al hacerlo más eficaz y menos costoso. El PCT, al cual están adheridos 158 países, no concede “patentes internacionales”; esa es responsabilidad exclusiva de las oficinas de patentes locales adheridas al tratado; si la Argentina finalmente lo aprueba, la tarea recaerá en el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (Inpi).
Una vez concedida, la patente es válida por 20 años contados desde la fecha de solicitud, tras la cual la invención pasa a ser de dominio público. En la práctica, la adhesión al PCT permite proteger la propiedad intelectual de una invención y bloquea la copia por parte de terceros.
Pelea millonaria
En el caso de la industria farmacéutica, los laboratorios nacionales argumentan a su favor que la duplicación permite bajar los precios de los remedios y advierten que los laboratorios extranjeros podrían aprovechar el PCT –en particular su capítulo II- para patentar cambios menores en medicamentos ya conocidos sin mejoras terapéuticas sustanciales (conocidas como patentes de evergreening) con el propósito de extender el monopolio de la propiedad intelectual sobre ese medicamento.

Los laboratorios nacionales nucleados en CILFA enviaron en las últimas horas a los diputados nacionales una nota en la que explican las razones para que el tratado, de ser aprobado, sea con reserva del capítulo II. El Ministerio de Desregulación hizo lo propio, pero en sentido contrario: en un documento distribuido a los legisladores recomendó, de manera enfática, que el PCT sea aprobado sin modificaciones para cumplir con los compromisos internacionales.
Por de pronto, este tema quedó en stand-by en manos de Cancillería. El oficialismo descartó que se llegue a tiempo para incluir el tratado en la sesión que prevé convocar para el próximo miércoles 22, única fecha disponible antes del vencimiento del plazo estipulado en el acuerdo con los Estados Unidos.
El miércoles 29, en tanto, la prioridad del oficialismo estará puesta en defender al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien ese día se presentará en el recinto de la Cámara de Diputados para dar su primer informe de gestión en medio de las acusaciones por su crecimiento patrimonial. “Va a ser una semana difícil. La ley de patentes quedará para después; por ahora esa demora no es un problema con Estados Unidos”, deslizan en el oficialismo.
