La tensión en la cúpula de La Libertad Avanza (LLA) alcanzó un nuevo pico de intensidad este lunes, dejando al descubierto una fractura expuesta en el denominado “Triángulo de hierro”, compuesto por el presidente Javier Milei, su hermana Karina y Santiago Caputo, quien publicó un mensaje en el que asegura que solo se irá del Gobierno si el Presidente se lo solicita.
Lo que comenzó como una serie de diferencias tácticas sobre la comunicación oficial derivó en una confrontación abierta entre la secretaria general de la Presidencia y el asesor presidencial por el control de los organismos de inteligencia, como telón de fondo, y con el caso Adorni, como catalizador.

“Para todos los que me escriben con mensajes positivos quiero reafirmarles que voy a defender el proyecto nacional de Javier Milei del que sea y me importa poquísimo quien se ofende en el proceso”, escribió Caputo en su cuenta personal de X.
“Llegué acá con el Presidente, me iré con el Presidente o cuando él disponga”, continuó el asesor de Milei, en un posteo que fue interpretado como un desafío directo a quienes buscan su salida del entorno presidencial.

“Mientras tanto haré mi mejor esfuerzo para cumplir su mandato: hacer Argentina grande otra vez”, cerró Caputo, en un intento de evidenciar su lealtad hacia la figura presidencial y expresar que su permanencia en el Ejecutivo no depende de las presiones de otras facciones libertarias.
El detonante mediático de esta escalada fue la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, acusado de supuesto enriquecimiento ilícito. A esto se le suman las revelaciones sobre el patrimonio y los errores en la declaración jurada de su hermano y legislador bonaerense, Francisco Adorni.

Este panorama provocó un fuerte malestar en distintos sectores de la Casa Rosada. No solo movió el avispero en el ala de Caputo sino, incluso, empieza a hacer mella en los “karinistas”, como es el caso del presidente de la Cámara baja, Martín Menem, y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem, quienes consideran que el desgaste sufrido por el exvocero presidencial afecta la narrativa de austeridad del Gobierno.
Poco más de 24 horas antes, Santiago Caputo había vinculado a Martín Menem con una cuenta anónima de X desde donde surgieron críticas al Gobierno y a varios de sus integrantes, lo que reavivó la interna oficialista que se convirtió en una guerra en las redes sociales.
Asimismo, esta disputa por la figura de Adorni es la superficie de un enfrentamiento que cala más hondo en LLA, ya que la interna libertaria se trasladó de manera directa a los servicios de inteligencia. Desde hace varias semanas, el control de la nueva estructura de la SIDE se convirtió en un fértil campo de batalla donde la hermana del Presidente y Caputo dirimen fuerzas.
Mientras el asesor presidencial orbitó con sus influencias en la designación de cuadros técnicos y en la reestructuración del organismo, la secretaria general se empeña en limitar ese avance para evitar una concentración de poder que escape a su supervisión directa.

De esta forma el caso Adorni no solo expuso las contradicciones del discurso oficial, sino que también sirvió para que los detractores de Caputo dentro del oficialismo intenten desgastar su influencia.
El escenario libertario actual plantea una incógnita sobre la estabilidad del esquema de toma de decisiones en Balcarce 50. La advertencia de Caputo en X, lejos de calmar las aguas, fue leída como una declaración de guerra interna en un momento donde el Gobierno enfrenta desafíos económicos y legislativos sensibles.