El anuncio del presidente Javier Milei de una baja de retenciones para el trigo y la cebada, junto con un esquema gradual de reducción para la soja desde 2027, sorprendió y fue valorado por distintos sectores del agro, donde destacaron que la medida aporta previsibilidad, mejora la competitividad y representa una señal favorable para la producción en un contexto de altos costos y dudas sobre la próxima campaña. Aunque en el sector valoraron el rumbo planteado por el Gobierno, también reclamaron mayor velocidad en la reducción de los derechos de exportación.
Según el anuncio de Milei, realizado en el marco del 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, las retenciones al trigo y la cebada bajarán del 7,5% al 5,5% a partir de junio. Además, desde enero próximo, según la recaudación, se reducirán los derechos de exportación a la soja entre un cuarto y medio punto por mes hasta 2028.
Desde la Sociedad Rural Argentina (SRA), que preside Nicolás Pino, consideraron que se trata de una medida para “recuperar competitividad, incentivar la inversión y promover un verdadero desarrollo del campo argentino”. En la entidad insistieron, además, en que el objetivo final debe ser avanzar hacia “retenciones cero”, al considerar que los derechos de exportación son un impuesto distorsivo que limita el crecimiento del sector.
Desde la industria molinera también valoraron la decisión oficial. Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), dijo que el anuncio fue una sorpresa, aunque destacó el impacto positivo sobre las expectativas de siembra.
“La verdad que nos sorprendió. Sabíamos que podía pasar algún tipo de anuncio de esta índole, pero, sin duda alguna, lo que sigue dando este tipo de anuncios es la previsibilidad que necesitamos para seguir sembrando la mayor cantidad de hectáreas de trigo y nosotros como molineros transformarla en harina”, señaló.
Según explicó, la medida va en línea con el modelo de crecimiento que necesita el país. “Es el camino, es el único camino que tiene la Argentina hacia el futuro, que es la generación de riqueza a través de las exportaciones y, a través de las exportaciones, fortalecer la comercialización en el mercado interno”, afirmó.
No obstante, advirtió que la mejora todavía no alcanza para revertir completamente la ecuación económica del productor. “La ecuación insumo-producto, aún con esta baja, no pasa a ser positiva, pero sin duda ayuda y fortalece la expectativa de aquellos que iban a sembrar”, sostuvo.

Por último, Cifarelli consideró que el próximo desafío para la Argentina pasa no solo por incrementar la producción, sino también por elevar la calidad del cereal. “Tenemos que dar el paso definitivamente al país donde no solamente tengamos mucho trigo, sino que tengamos muy buena calidad, porque tener mucho es muy bueno, pero tener calidad es estratégico para nuestro país”, concluyó.
Una señal positiva
Desde la Sociedad Rural Argentina recibimos con optimismo el anuncio del Gobierno Nacional sobre la reducción de las retenciones. Es una medida que permite recuperar competitividad, incentivar la inversión y promover un verdadero desarrollo del campo…
— Sociedad Rural Argentina (@SociedadRural) May 21, 2026
Desde la Cámara de la Industria Aceitera Argentina (Ciara) también respaldaron la decisión oficial. “Celebramos la decisión de seguir con la baja de derechos de exportación en trigo y cebada y, en especial, en las bajas sobre la soja”, señalaron en un comunicado. Además, indicaron que colaborarán con el Ministerio de Economía “para buscar la forma más adecuada” de implementar el esquema sin generar “efectos negativos en la comercialización”.

Por su parte, el Centro de Corredores y Agentes de la Bolsa de Cereales sostuvo que la reducción constituye “una señal positiva para la producción, la comercialización y toda la cadena granaria”. La entidad destacó especialmente la importancia de avanzar hacia “reglas más previsibles y competitivas, que reduzcan distorsiones, mejoren la formación de precios y fortalezcan el desarrollo del mercado de granos”.
“Todo lo que tenga que ver con bajar retenciones nos mejora márgenes y nos da previsibilidad”, señaló Ignacio Kovarsky, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), quien destacó que la medida llega en un momento de fuertes dudas sobre la campaña de trigo por el aumento de costos y las discusiones sobre cuánto se va a sembrar.
El dirigente rural valoró, además, que el Gobierno haya planteado un cronograma para la soja, aunque sostuvo que el sector esperaba un avance más rápido. “Festejo el rumbo, pero necesitamos más velocidad en la baja”, afirmó. También insistió en la necesidad de contar con reglas claras y previsibilidad para el largo plazo, sin cambios permanentes en retenciones o exportaciones.
Kovarsky planteó interrogantes sobre cómo se implementarán concretamente los anuncios y reclamó que cualquier mejora para el agro esté acompañada por inversiones en infraestructura y logística. En ese sentido, sostuvo que una baja sostenida de los derechos de exportación puede impulsar el crecimiento, las exportaciones y la generación de riqueza en el país.
En tanto, Andrea Sarnari, presidenta de la Federación Agraria Argentina (FAA), consideró que el anuncio oficial va en línea con el reclamo histórico del sector por una menor presión impositiva, aunque advirtió que el alcance de la medida todavía resulta insuficiente frente a la situación económica de los productores.
“En un contexto donde los insumos han subido tanto, especialmente el combustible, y hacen que los números de los productores sigan siendo muy ajustados, la medida que se acaba de anunciar parece ir en el sentido que tanto estamos reclamando”, señaló.
No obstante, remarcó que la reducción prevista para la soja “queda bastante corta”. Según explicó, el esquema planteado por el Gobierno es gradual, pero el ritmo de baja sería reducido y mantendría una elevada carga tributaria sobre el cultivo incluso en la próxima campaña. “Llegaríamos a la próxima campaña de soja todavía con más de 20 puntos de retenciones”, afirmó.
Para Sarnari, el sector necesita una señal más contundente para recomponer rentabilidad y sostener la producción. En ese sentido, indicó que las retenciones continúan en niveles “muy altos” para una actividad que atraviesa márgenes ajustados.
La dirigente también pidió cautela hasta conocer cómo se instrumentará efectivamente el anuncio. “Queremos ser muy cuidadosos antes de emitir una opinión certera, antes de que esto esté publicado en el Boletín Oficial y sepamos cuál es el esquema efectivo que se va a llevar adelante”, sostuvo.
“Valoramos el anuncio del presidente Javier Milei de avanzar en una reducción de los derechos de exportación para el trigo y la cebada. Es una señal positiva para los productores, que vienen haciendo un enorme esfuerzo en un contexto todavía complejo”, señaló Carlos Castagnani, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). Según indicó, “cada punto que se baja en retenciones significa más inversión, más tecnología y más producción en el interior del país”.

Además, consideró que “la posibilidad de iniciar en 2027 una baja gradual de los derechos de exportación para la soja marca un camino que desde CRA venimos planteando desde hace años: eliminar impuestos distorsivos para que el campo pueda desplegar todo su potencial”. En ese sentido, remarcó la necesidad de “previsibilidad y reglas claras para seguir generando empleo, arraigo y desarrollo federal”.
También se pronunció la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR): “Desde la Bolsa de Comercio de Rosario valoramos la decisión anunciada por el Presidente de avanzar en una reducción de los derechos de exportación para trigo, cebada y un esquema de baja gradual para soja”. Agregaron: “Se trata de una medida que va en la dirección correcta: cada alivio sobre la producción fortalece la competitividad, dinamiza el interior productivo y permite que el esfuerzo del campo se traduzca en más trabajo, más movimiento comercial y más desarrollo para la Argentina”.
Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), celebró la decisión. “Es una muy buena señal para los productores para incentivar la superficie”, afirmó.
Respecto de la soja, indicó que se trata de “un anuncio a futuro” y advirtió que su implementación dependerá de “la recaudación fiscal previa de todos estos meses”. Además, sostuvo que la baja mensual “hay que trabajarla con el Ministerio de Economía, sobre todo para tratar de evitar que genere cualquier distorsión o ruido en la comercialización hacia adelante”.
De todos modos, remarcó que “la medida es muy positiva” y planteó que “hay que seguir trabajando sobre soja”. En ese sentido, consideró que el cultivo “tiene que bajar al mismo nivel que hoy tenemos en el maíz [8,5%] para poder tener un mismo nivel de competitividad entre estos cultivos”.

