Inminente definición en la construcción de una de las obras privadas más importantes de la Argentina

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El gasoducto para exportar gas natural licuado (GNL) desde Vaca Muerta podría deparar una nueva sorpresa en los próximos días. Southern Energy (SESA), el consorcio a cargo del megaproyecto, está próximo a anunciar los ganadores de la licitación para la construcción de la obra, con los caños ya adquiridos a la compañía india Welspun.

En SESA evitaron hacer declaraciones sobre el proceso en curso, aunque confirmaron que siguen negociando condiciones de precios y garantías. El consorcio está integrado por Pan American Energy (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y la noruega Golar (10%). Marcelo Mindlin, accionista de SESA a través de Pampa Energía, está excluido del comité de adjudicación por competir simultáneamente en la licitación a través de su constructora Sacde.

El gasoducto unirá los yacimientos neuquinos con el Golfo San Matías, en Río Negro, a lo largo de 478 kilómetros, con una inversión total de US$1300 millones. El proyecto se divide en cuatro renglones: tres tramos del ducto de 36 pulgadas y una planta compresora, pieza clave para optimizar el transporte del gas a lo largo del sistema. Las ofertas podían hacerse por la totalidad o por renglones individuales.

Las ofertas técnicas y económicas se presentaron el 12 de enero. A fines de febrero se realizó el primer filtro técnico y luego se pasó a la evaluación de las propuestas económicas. Por el ducto compiten tres consorcios: Techint-Sacde, Pumpco-Bonatti-Contreras Hermanos y Víctor Contreras-Sicim. Por la planta compresora se presentaron Oilfield Production Service (OPS), Sacde, Pecom, Contreras Hermanos y Víctor Contreras.

La sorpresa sería que se adjudique el tramo completo del ducto a Víctor Contreras-Sicim, que habría ofrecido la oferta más económica, aunque todavía se está evaluando la presentación de las garantías. Si se impone el consorcio más barato, el Grupo Techint volvería a quedar postergado.

El consorcio está integrado por dos empresas con perfiles bien distintos. Víctor Contreras es una constructora argentina de ductos con más de 50 años de trayectoria: nació cuando su fundador —ya fallecido— se separó en la década de 1970 de Contreras Hermanos, la empresa familiar que integró junto a ocho hermanos. Aunque en los últimos años había perdido presencia en el mercado local, su especialidad siempre fueron los tendidos de grandes diámetros para la industria del petróleo y el gas.

Sicim, en cambio, es una compañía italiana con 64 años de actividad y más de 10.600 empleados distribuidos en 26 sedes alrededor del mundo, dedicada al diseño y construcción de ductos y plantas de tratamiento de petróleo, gas y agua, con proyectos activos en varios continentes, pero sin presencia directa en la Argentina.

El candidato principal, sin embargo, es la sociedad Techint-Sacde, responsable de las principales obras de infraestructura energética recientes en el país, como el gasoducto Perito Moreno —antes llamado Presidente Néstor Kirchner— y el oleoducto VMOS, que también conecta Vaca Muerta con Río Negro.

   

A principios del verano, Techint recibió un fuerte revés al perder la licitación de provisión de caños a través de su subsidiaria Tenaris, en un proceso que generó críticas públicas del presidente Javier Milei hacia Paolo Rocca.

Sacde, por su parte, compite por separado en la construcción de la planta compresora, aunque la candidata a quedarse con ese contrato es la neuquina OPS, empresa de crecimiento sostenido en los últimos años. En este caso, OPS no había presentado la oferta más económica, pero sí las garantías más sólidas, condición que terminó pesando más que el precio. La firma es, además, una de las responsables de instalar una de las estaciones de bombeo del oleoducto VMOS, que recorre el mismo trayecto que el gasoducto pero transporta petróleo.

Para la estadounidense Pumpco —subsidiaria de MasTec, la compañía fundada por Jorge Mas, dueño del Inter Miami— un resultado adverso representaría la sexta derrota consecutiva en licitaciones en la Argentina. Antes había ofertado sin éxito en la reversión del gasoducto norte y en la construcción del oleoducto VMOS, en ambos casos superada por la sociedad Techint-Sacde. MasTec es una de las principales constructoras de ductos en Estados Unidos, con una facturación anual cercana a los US$13.000 millones, y desde hace tiempo busca ingresar en América Latina a través del mercado argentino.

La construcción del gasoducto comenzaría a mediados de año, con un plazo de ejecución de 24 meses. Deberá estar operativo para el invierno de 2028. Los dos buques de licuefacción se ubicarán en el Golfo San Matías, entre Sierra Grande y San Antonio Oeste. En las cercanías, en Punta Colorada, está también la terminal de exportación de petróleo que conecta VMOS con Vaca Muerta, y que entrará en operación a fin de año.

El gasoducto de 36 pulgadas recorrerá 478 kilómetros desde los yacimientos neuquinos hasta Río Negro y demandará una inversión de US$1300 millones

En una primera etapa, antes de que el gasoducto esté listo, las exportaciones de GNL se realizarán únicamente en verano —cuando cae el consumo interno— y se abastecerán a través del gasoducto San Martín, hoy ocioso, que recibe producción offshore de Tierra del Fuego.

El primer buque de licuefacción, el Hilli Episeyo, actualmente en Camerún, estará operativo en septiembre de 2027 y tendrá una capacidad de 2,45 millones de toneladas anuales (MTPA) de GNL, equivalentes a 11,5 millones de m³/d de gas natural.

El segundo buque, denominado MKII, está en refacción en China y comenzará operaciones a fines de 2028, con una capacidad de 3,5 MTPA (casi 16 millones de m³/d). Con ambos en funcionamiento, la Argentina contará en tres años con capacidad para exportar unos 27 millones de m³/d, equivalentes al 19% de la producción nacional actual (142 millones de m³/d). Solo con ese volumen garantizado durante todo el año, el proyecto alcanzará la rentabilidad esperada, lo que hace indispensable contar con el nuevo gasoducto.

Como antecedente, en 2023 la construcción del gasoducto Perito Moreno, de 36 pulgadas y 573 kilómetros de extensión, que conecta Vaca Muerta con Buenos Aires, demandó una inversión de US$2700 millones.

En el sector señalan que, si además avanzan los proyectos de GNL que lidera YPF junto a la italiana ENI y la petrolera emiratí Adnoc, será necesario construir un nuevo gasoducto, aunque de mayor capacidad: 48 pulgadas.

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