La experiencia de manejar un auto… sobre el agua: así es el BYD U8 que flota

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“¿Vamos a ver al auto que flota?“. Ese es uno de los comentarios que más se escuchaban en la pista de pruebas de BYD en Zengzhou, China. Años atrás, se había viralizado un video del Yangwang U8, un SUV pensado para el off-road y con muchas características técnicas interesantes… pero con un feature nunca antes visto: flota.

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Ver un auto sobre el agua no es una imagen de todos los días. Quizás la idea recuerde a la hazaña de los Amoretti y Marcolino de Candia, unos aventureros italianos que cruzaron el Atlántico en un Volkswagen a vela, pero eso es otra historia.

En este caso, no se trata de una aventura peligrosa ni de un desafío al orden natural de los objetos (el auto va por tierra, el barco por agua) sino de mostrar poderío tecnológico y encontrar, con ello, la respuesta a una necesidad particular.

Ocurre que en algunas regiones de China, las inundaciones son un problema grave. Los campos y calles se vuelven inaccesibles, por lo que es difícil asistir a los afectados o evacuar la zona a tiempo. Es en ese contexto que BYD produce al U8: como una solución a las inundaciones. Un auto que puede ir sobre el agua sin sufrir filtraciones.

Pero también es una clara muestra de poderío tecnológico. Yangwang es la divisón de lujo de la automotriz asiática, por lo que no es meramente un “SUV que flota”, sino una unidad todoterreno con capacidades off-road, comodidades, confort y muchas prestaciones.

Por mencionar apenas algunas cosas: tiene seis pantallas en el interior como un cuadro de instrumentos de 23,6″, una pantalla central de 12,8″ y otra para el copiloto de 23,6″ además de otras dos para los acompañantes traseros.

A eso hay que sumarle la tecnología híbrida que alimenta al motor, la tracción 4×4 y los 38 sensores que tiene entre lidars, cámaras, radares ultrasónicos y más.

La experiencia de ir sobre el agua en un auto

En la mencionada pista de pruebas, hay varios puntos donde probar la tecnología con la que trabaja la automotriz. No solo existe un circuito para testear al auto más rápido del mundo, sino también hay lugar para off-road, esquives, testeos de frenado, estacionamiento y más.

Pero, claro, la estrella de la jornada era la pileta. El día era gris y en cierto punto caían algunas gotas que hacían a la experiencia un poco más cercana al objetivo final del vehículo. En tierra, el U8, un piloto y la prensa internacional.

BYD Yangwang U8 sumergible

El SUV equipa un pequeño motor en cada una de sus ruedas. Al activar el modo flotación, los cuatro propulsores actúan en contacto con el agua y permiten navegar a 3km/h durante media hora. Pasados esos 30 minutos, empiezan a crecer los riesgos de filtración. Es decir, no es que el auto no puede seguir usándose sobre el agua, pero nada garantiza que el líquido no empiece a entrar a la unidad.

El turno de LA NACION de abordar el U8 llegó después de otra prueba previa, por lo que hubo que esperar unos pocos segundos antes de poder subir. Una vez arriba, la experiencia no dista de ir lento por la calle. Es casi imperceptible la sensación de “flotación”. Salvo, claro, de que hay agua alrededor.

La unidad va lento, pero la maniobrabilidad es sencilla. Se puede doblar, avanzar e ir marcha atrás sin dificultades. No corre la lógica náutica en este caso y al SUV se lo maneja en el agua de la misma manera que en tierra.

El U8 tiene, además, grandes capacidades off-road

Para la experiencia, fue un piloto autorizado quien hizo el testeo de manejo. Por cuestiones de seguridad, a la prensa se le permitió ir de acompañante. Aún así, navegar en un SUV deja en evidencia una vez más que la tecnología automotriz está mucho más allá de lo que se creía iba a estar en este momento. Y que lo que viene es todavía más fascinante.

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