“La razón para comprar arte es porque lo amás, lo amás, lo amás”, le dijo Robert Mnuchin a The New York Times en 2013, con ochenta años recién cumplidos. Así, tres veces, como suele hacerlo Marta Minujín. Esa misma pasión mantuvo este célebre financista y coleccionista hasta diciembre último, cuando murió días después de haber participado de Art Basel Miami Beach con la galería que llevaba su nombre. Una de las obras allí exhibidas era un busto que representa a Luis XIV, realizado en acero inoxidable hace cuatro décadas por Jeff Koons.
Había sido adquirida por este marchand y coleccionista conocido por gritar sus pujas en las subastas en Christie’s de Nueva York en 2015 por 10,8 millones de dólares. Y podría volver a alcanzar una cifra similar el jueves próximo, cuando Sotheby’s la ofrezca en la misma ciudad junto a otra decena de piezas destacadas de su colección, de artistas como Willem de Kooning, Mark Rothko, Joan Miró y Pablo Picasso. Se estima que una pintura de este último, de 1957, se venderá entre setenta y cien millones. Otras trece obras del mismo acervo se ofrecerán luego en las subastas de arte moderno y contemporáneo.
Faltará en las salas, esta vez, una figura clave. Fue Mnuchin -en representación de un cliente, según informó entonces la BBC- quien ofreció en 2019 en Christie’s la cifra con la cual Koons recuperó el primer puesto del podio de los artistas vivos más caros del mundo. Con comisiones incluidas, Rabbit se vendió por 91,1 millones de dólares.

En ese momento su hijo Steven se desempeñaba como secretario del Tesoro de Estados Unidos, y él tenía sus propias credenciales como experto en negocios: en 1957 se unió a Goldman Sachs, donde permaneció durante más de tres décadas y llegó a integrar el comité directivo. Si bien se especializó la compraventa de acciones y sus colegas lo llamaban “coach”, cuando se trataba de arte el lucro no su principal motivación. No es casual, de hecho, que la subasta se titule “Coleccionista de corazón”.

“Sobre arte, árboles y bienes raíces, siempre daba el mismo consejo –afirma según Sotheby’s Lisa Wick, hija de Adriana, su segunda mujer-: mírate al espejo y pregúntate: ¿Te gusta? ¿Tiene la calidad necesaria? ¿Puedes permitírtelo? Era un hombre que creía que la decisión correcta, en todos los aspectos de la vida, comienza con la honestidad sobre lo que amas, lo que tiene valor y lo que realmente puedes mantener”.

A tal punto cumplió con ese principio que se jubiló en 1990 y dos años después abrió una galería (C&M Arts) en sociedad con James Cochran. Luego se asoció con Dominique Lévy en L&M Arts hasta 2013, cuando la transformó en Mnuchin Gallery. Según escribió el crítico Carter Ratcliff en marzo último, él “presentaba la obra de un artista porque creía que era importante y quería verla en profundidad. Muy familiarizado con el arte del siglo XX, tenía una necesidad insaciable de saber más. Y quería que todos supiéramos más. Si una exposición generaba ventas, mejor aún. Sin embargo, lo que más le preocupaba eran las revelaciones que proporcionaban conjuntos de obras de arte significativas y cuidadosamente seleccionadas”.

“Me encantaba la experiencia de estar rodeado de arte y de estar en contacto con él. Y quería dedicarme a ello a tiempo completo –le dijo a Marion Maneker en una entrevista publicada por Art News en 2021-. Lo que más deseaba hacer, lo que podía expresar de forma tangible, era crear exposiciones. Y aunque creo que se me daba bastante bien, nadie se habría planteado contratarme. No tenía títulos en arte. No tenía experiencia en arte. Se habrían reído de mí en cualquier museo. Así que la única alternativa era abrir mi propia galería, que es lo que hice”.

En un edificio de cinco pisos del Upper East Side, exhibió muestras calidad museo de arte de posguerra y contemporáneo. Si bien incluyó a grandes figuras como Rothko, Koons, Alexander Calder, Andy Warhol, Damien Hirst y Julian Schnabel -quien protagonizó la última exposición de la galería, que cerró en enero último- su preferido era Willem de Kooning, a quien definió como “el presidente de la junta” y llegó a comparar con Picasso por tener “al menos cinco períodos totalmente distintos”.

De hecho, Robert y Adriana iniciaron su colección con una pintura realizada por este artista nacido en Holanda y radicado en Estados Unidos, comprada durante una muestra que le dedicó la Galería James Corcoran de California. Más tarde el galerista Xavier Fourcade facilitó visitas al estudio de De Kooning en Springs, Nueva York, para contemplar sus últimas obras. Mnuchin continuó adquiriendo muchas de sus pinturas y le dedicó doce exposiciones, incluida una que abarcó cinco décadas de su producción en 2019.

Entre las que se rematarán el jueves se incluye Sin título XLII, de 1983, que se ofrece por primera vez en un remate. “Es la obra más significativa de la última década de De Kooning –señala Sotheby’s- que se presenta desde que Untitled IV alcanzara más de 18,9 millones de dólares en la histórica subasta de la Colección Macklowe en noviembre de 2021”.

Otro highlight de la subasta será Marrón y Negros en Rojos, realizada por Rothko en 1957. “Pertenece a la década más importante del artista, cuando desarrolló sus características bandas rectangulares de color”, observa Sotheby´s sobre esta pintura que enseguida pasó a manos de Joseph E. Seagram & Sons, Inc. “La paleta de colores de esta obra –agrega la casa de subastas- seguramente influyó significativamente en el desarrollo y la conceptualización del emblemático mural de Seagram en los años posteriores”.

Conservada en la colección de Mnuchin durante más de dos décadas, esta pintura integró algunas de las exposiciones más importantes dedicadas al artista, desde la retrospectiva itinerante de 1978-79 organizada por el Museo Solomon R. Guggenheim y la muestra en la Tate de Londres en 1987, hasta la más reciente en la Fundación Louis Vuitton de París.
