Lo prometo: hoy no voy a hablar de Adorni

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Como acaban de leer, hoy no pienso hablar de Adorni. Solo voy a escribir. Tampoco mucho, porque este audaz emprendedor me distrae de lo importante: Javi, que está en un momento estelar de su mandato. Prometió hacer el mayor ajuste de la historia de la humanidad, y el miércoles un frigorífico desconocido de Moreno puso un aviso para cubrir 60 vacantes y se formó una cola de 12 cuadras. Había desde gurrumines de 18 añitos hasta jubilados de 70; sospecho que la mayoría de los que estaban en la fila buscaba trabajo, sí, pero, sobre todo, comprar carne barata. En los primeros meses del año la carne se ha venido portando pésimo con el Indec, igual que su compañera de diabluras, la nafta. Una mujer le pidió a su marido que agarrara el auto y fuera a comprar tres kilos de asado. Pensando que ella había enloquecido, no volvió más.

Tiene razón el Gobierno: neumáticos y bifes hay que comprárselos a los chinos.

Decía: gran presente gran el del Presi. La convicción y el optimismo le salían por los poros cuando, esta semana, se dirigió a empresarios e inversores en un foro recontra top en Los Ángeles. Habló en español, como siempre; no sé si los gringos habrán cazado algo, porque no todos sus neologismos son traducibles. Pero lo relevante no es lo que dice, sino que se tira encima de las palabras. Como que en cada frase le va la vida, sacrificio que las audiencias globales reconocen y disfrutan; además se divierten. Por eso recibe invitaciones de todos lados, cosa que nunca pasó con otro presidente argentino, y menos que menos para dar lecciones de economía. A los pagos de Trump ya fue 16 veces. Qué ricachón que lo haya escuchado en Los Ángeles, a sala sold out, no llegó esa noche a su casa y reunió a la familia: “Vengan, tengo algo para contarles…”. Javi es novedad, es espectáculo, es pasión de multitudes. Aquellos ajustados que se lo quieren comer crudo porque no llegan a fin de mes, o están en rojo sangre con los bancos, o se quedaron sin laburo, no se les ocurra ir a buscarlo a Ezeiza: ya debe haber salido para otro foro.

Me cuentan que muchos argentinos están recurriendo a la astrología por tres temas: saber cómo nos va a ir en el Mundial, a Colapinto en la próxima carrera, en Canadá, y a Javi con su pronóstico de que en agosto la inflación será de 0%. La más facilonga es esta última: quién duda de que donde el Pelu pone el ojo pone la bala. Los astros siempre fueron sus aliados, y lo digo con conocimiento de causa. Me metí a leer el zodíaco y, aun con mi escepticismo en esta materia –me inclino más por el tarot de Karina–, encontré cosas realmente llamativas. Javi, nacido el 22 de octubre, es de Libra (oia, $LIBRA), un signo caracterizado, según la mejor bibliografía (IA), por “la búsqueda constante de equilibrio, justicia y armonía”; de hecho, su símbolo es una balanza. ¿Javi de Libra? Mmmmm, algo no cerraba. Equilibrio y armonía, te los debo. ¿Justicia? A Lijo y Mahiques (hoy en guerra) me remito. Entonces se me ocurrió chequear cuándo termina Libra: ¡el 22 de octubre! Y parece que Javi nació minutos antes de la medianoche. Es decir, se cayó de Libra, que a esa hora había perdido todo su vigor. Y cayó en Escorpio, conocido por “su intensidad emocional y su naturaleza magnética”. ¡Ahora sí, campeón! Los de este signo tienen “un personalidad profunda y transformadora”, “son extremadamente enfocados y no se rinden hasta alcanzar sus metas”. Conozco a los lectores: están todos con la boca abierta. Y atenti a estas otras señas: “Poseen un atractivo natural que atrae a los demás”, “suelen considerar que las cosas son blanco o negro, sin puntos medios”, “tienden a querer dominar las situaciones” y “el aguijón representa su capacidad para defenderse”. Desafío abierto: ¿alguien tiene una mejor descripción del Presi? La astrología dice algo más sobre los escorpianos: “Son rencorosos y les cuesta mucho perdonar una mentira”. Adorni, sumate a la fila del frigorífico.

Pero antes, poné en caja (no sé si es la mejor metáfora) a Pato Bullrich, que públicamente te apuró para que presentaras la declaración jurada. En privado explicale que en eso te está ayudando la escribana, otra audaz; que la tarea no es sencilla, que ya hicieron (y rompieron) 20 borradores, y que no vuelva a meterse en tu agenda: es el jefe del Gabinete el que persigue con un látigo a los ministros, y no al revés. Mocosita, te trata como si ya estuvieras buscando carne barata.

En tren de arrimarte ideas, Manu, no sé si viste la enorme instalación de sal que representa al país en la Bienal de Venecia. Es un verdadero hit que está causando sensación en los críticos y en el público. Qué onda si hablás con su autor, Matías Duville, para que te haga una réplica de ese “mar de sodio” cerca de la pileta en Indio Cuá. Digo, sin tapar la cascada.

LA NACION contó ayer, con la relevancia que merecía la noticia, que dos sectores clave como la industria y la construcción dan señales de estar recuperándose. Extraordinario. Adorni dejó de importarme.

Y vos, querido Javi, seguí dando vueltas por el mundo.

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