KIEV.- Los robots avanzaron hacia el combate a través de un valle en el este de Ucrania, desplazándose sobre el pasto hacia una posición rusa. Eran, en esencia, pequeños carros verdes, similares a los que se usan en jardinería para transportar bolsas de tierra. Pero cada uno llevaba unos 30 kilos de explosivos.
A medida que los vehículos controlados a distancia se acercaban a los soldados enemigos, un dron aéreo sobrevoló la zona y lanzó una bomba para despejar el camino. Uno de los robots avanzó y se hizo detonar, mientras los otros permanecían atrás, monitoreando la posición.
Entonces apareció una hoja de cartón sobre una trinchera. “Queremos rendirnos”, decía. Dos soldados rusos salieron y caminaron hacia las líneas ucranianas para ser tomados como prisioneros de guerra.

El ataque, captado en video el verano pasado, muestra cómo Ucrania está explorando una nueva forma de hacer la guerra, según sus líderes.
Kiev busca trasladar cada vez más el combate a sistemas no tripulados, en un contexto de escasez de tropas y con el objetivo de defenderse sin sufrir grandes pérdidas humanas. La operación, realizada en la región de Kharkiv, demuestra que el ejército ucraniano ya puede tomar posiciones rusas utilizando exclusivamente armas automatizadas, afirmó esta semana el presidente Volodimir Zelensky.
We all need a modern and truly effective defense system capable of protecting against any threats. The war has changed, and now, without genuinely strong protection against every type of drone, no one can feel secure.
Ukraine has developed a special format of security agreement,… pic.twitter.com/lka2ASt0kC
— Volodymyr Zelenskyy / Володимир Зеленський (@ZelenskyyUa) April 15, 2026
Aun así, el factor humano sigue siendo decisivo en el campo de batalla, y un escenario en el que las guerras se libren principalmente con robots aún parece lejano. Pero Ucrania busca destacar estos avances para demostrar a sus aliados occidentales que su ejército, aunque en desventaja numérica, puede sostener el combate.
También intenta impulsar una industria de defensa propia que le permita construir asociaciones de seguridad con otros países.
“Es mejor enviar metal que personas”, dijo Mykola Zinkevych, subteniente del Tercer Cuerpo de Ejército que comandó el ataque automatizado. “La vida humana es valiosa y los robots no sangran”.
A medida que la tecnología evoluciona en el campo de batalla ucraniano, gran parte de la atención se ha centrado en los pequeños drones aéreos. Sin embargo, Ucrania está desplegando sistemas no tripulados también en tierra y bajo el mar.
Aunque los robots terrestres se utilizan principalmente para transportar suministros o evacuar heridos en zonas peligrosas, su uso en ataques va en aumento. El mes pasado, según el Ministerio de Defensa ucraniano, el ejército realizó más de 9000 misiones en el frente con vehículos terrestres no tripulados equipados con explosivos, ametralladoras u otras armas como cohetes.
En noviembre de 2025, esa cifra había sido de 2900 operaciones, y un año antes su uso era aún experimental.
Estos vehículos son más lentos y visibles que los drones aéreos, lo que los vuelve más vulnerables. La mayoría opera durante unas 24 horas antes de quedarse sin batería o ser destruida.
En operaciones más complejas, como la toma de trincheras, los robots pueden abrir el camino, pero luego los soldados deben intervenir para consolidar el control del terreno o reemplazar baterías.
A cambio, pueden transportar cargas explosivas mucho mayores y ofrecen una plataforma más estable para disparar armas pesadas.
Ucrania incluso desarrolló un sistema interno similar a una tienda en línea que permite a los soldados adquirir equipos: actualmente ofrece siete modelos de robots terrestres entre los 470 tipos de drones disponibles.
Zelensky puso el foco en estos avances en un video reciente, con la intención de promover estos sistemas en el exterior o intercambiarlos por armamento que el país necesita.
“El futuro ya está en el frente, y Ucrania lo está construyendo”, afirma en la grabación.
Más allá de la tecnología, los expertos destacan que la clave está en el uso táctico de estos sistemas. “Todo depende de la formación de los comandantes y operadores”, señaló Volodymyr Dehtyarov, oficial de la Guardia Nacional ucraniana.

Las operaciones se han vuelto cada vez más sofisticadas. A fines de febrero, tropas rusas ocuparon una escuela en Kupiansk y la utilizaron como depósito de municiones y base para drones.
Para atacar el edificio, el ejército ucraniano desplegó robots equipados con cohetes termobáricos y cargas explosivas de gran potencia. La operación se realizó de noche, en medio de una tormenta de nieve, con los operadores controlando los vehículos a distancia desde una ciudad segura.
Cuando los robots alcanzaron el objetivo, uno abrió fuego para obligar a los soldados a retirarse de las ventanas, mientras otros ingresaron o se acercaron al edificio y detonaron sus cargas, provocando la explosión del arsenal almacenado.
El edificio colapsó con al menos nueve soldados rusos en su interior. Uno logró salir, pero fue abatido posteriormente por un dron aéreo.
