
Después de que la ruta de acceso hace una curva y empieza a bajar al mar, un cartel del ACA se levanta para anunciar la llegada a un sitio recóndito. Una primera calle que se llama 25 de Septiembre baja hacía la bahía, entre oficinas de prestadores, restaurantes de mariscos, algún café, hoteles y la oficina de turismo de la localidad. Y Puerto Pirámides se deja ver, minúsculo y encantador, dentro de Península Valdés y al norte de Chubut.


El pueblo se compone de dos calles que corren en paralelo y dos bajadas al mar, entre un gran médano. Hay una capillita con una virgen pintada en su fachada y negocios de souvenirs con mucha onda. Conviene caminar de ida por la calle principal, la Av. De las Ballenas –aunque no tiene aspecto de avenida–, que conecta una bajada con la otra. Y volver por la playa, luego de pasar por un cartel con letras corpóreas que dice Puerto Pirámides.
El nombre de la localidad responde a unas “pirámides”, que en realidad son formaciones rocosas que están en los márgenes de la bahía. La península, en tanto, se llama Valdés por un español que nunca llegó a la región, pero financió las expediciones que se hicieron en el siglo XVIII. Mientras que Puerto Pirámides, que es el único pueblo de la península, nació a fines del siglo XIX para albergar a quienes trabajaban los salitrales, una industria que murió en la década del ‘20.


Lo más lindo del pueblo, además de las ballenas –claro– que se pueden ver embarcados y desde la costa de julio a octubre o noviembre, es un circuito de casas históricas muy bien demarcadas. Una es la Elis-Moron, de chapa, madera y adobe, de principios del siglo XX y bien grande. Fue la primera panadería, que contaba con un horno de adobe y proveía a todo el pueblo. En la década de los 80, tenía televisión y era punto de reunión. O la casa Hernández, hoy pintada de turquesa, que también habitaron las familias Barroso, Idiarte, Peralta y Ledesma. También es de época el Bar y Hotel El Español. O la casa Cora, por el apellido de quienes la habitan al día de hoy, que fue almacén, panadería, pub, restaurant, hospedaje y casa de cultura. Y el Viejo Juzgado de Paz, que pasó a ser casa de familia y pasó por los Errozarena, Quiroz, Muchico y Roldán, desde los ´70 a la actualidad. Pero hay más, y están muy bien demarcadas con cartelería.



Datos útiles
Rayentray Puerto Pirámides. A orillas del mar, en temporada de ballenas se las puede ver desde las habitaciones del hotel. Muy bien equipadas, las habitaciones son cómodas y funcionales. El desayuno es completo. La atención, muy eficiente. Cumple con los requisitos en diseño y tecnología (como aerotermia, parque solar y tratamiento de afluentes) que lo hacen eco friendly. De la familia March, que son pioneros en la zona y grandes emprendedores. 25 de Septiembre y costanera. T: (2804) 49-5101. IG: @rayentraypiramides
Hydro Sport. Tienen las oficinas junto a la recepción del Hotel Rayentray. Fundada por Mariano van Gelderen, quien empezó con las excursiones en la región, de junio a noviembre ofrecen avistajes de ballenas franca austral que duran 1 hora y media. También tienen paseos para ver delfines. T: (2804) 72-2614 / (2804) 63-4678. IG: @hydrosportavistajes
La Covacha. Marisquería que sirve muy buenos platos con pesca fresca de playa Larralde. Lo atienden en familia, la madre (en la caja), el padre (en la cocina) y el hijo (en el servicio). La decoración del salón es simpática y tienen mesas afuera. Todos los días, de 11 a 23 hs. Av. 25 de Septiembre s/n. T: (2804) 19-6607. IG: @lacovachapuertopiramides
La Estación. Se lucen con los frutos de mar y la presentación de los platos en un espacio muy bien puesto y sobre un edificio histórico. De miércoles a lunes de 12.30 a 16 hs. y de 19 a 23. Av. De Las Ballenas s/n. T: (2804) 56-2855. IG: @bar_la_estacion_pirámides
