“La casa estaba habitada y la estructura de piedra estaba en buen estado, pero se habían acumulado muchas modificaciones con el paso del tiempo que habían alterado la legibilidad del conjunto y parte de su coherencia espacial”, nos cuentan Caroline Weill y Laetitia Paradis, fundadoras del estudio de arquitectura Pareil, con sedes en París y Marsella. Estamos hablando del trabajo de reforma, interiorismo y paisajismo que hicieron en esta casa de campo en Tourtour, pleno territorio provenzal.

Para ser precisos, a este tipo de construcción provenzal se la conoce como bastide, más sofisticada que una mera casa de campo. “La bastide es una casa señorial: su implantación es meditada, su orientación está cuidadosamente estudiada y sus volúmenes están jerarquizados. Se distingue por cierta elegancia y por una relación particular con el paisaje y el territorio», aclaran.

“La intención fue preservar la identidad regional y sus cualidades intrínsecas (térmicas, estructurales y estéticas) y, al mismo tiempo, hacer los interiores más confortables, funcionales y contemporáneos. Queríamos que los propietarios se sintieran bien, con la sensación de que la casa siempre fue así“, detalla Caroline Weil.

“La elección de los revestimientos, tanto brillantes como mates, se inscribe dentro de la tradición arquitectónica provenzal. En los pisos, la terracota introduce una suavidad visual y sensorial; además, es atemporal y posee una interesante inercia térmica», detallan las realizadoras.

Una cocina sensacional
“La casa está parcialmente encastrada en la roca, que aflora en el comedor. Fue un rasgo que encontramos y determinó en parte el proyecto: en lugar de ocultarla, elegimos destacarla. Aporta una presencia mineral y cruda que contrasta con la suavidad de los otros materiales, y remite al arraigo y a la historia de la casa».

“La idea de hacer el cantero vino por una voluntad de introducir lo vivo en contraste con la mineralidad, prolongando la relación con el exterior que atraviesa todo el proyecto”.



El verde de los postigos se inscribe en la tradición provenzal y dialoga con el paisaje. El gris de las carpinterías, en cambio, es un desplazamiento: más sobrio y contemporáneo, permite que la piedra y el entorno natural se expresen sin competir.
Caroline Weill y Laetitia Paradis, del estudio Pareil, a cargo de la reforma y el paisajismo

Espacios privados en planta alta
“Cuando pensamos en la atmósfera que queríamos lograr, no planteamos objetivos distintos para cada ambiente, sino una gradación dentro del mismo espíritu, con espacios comunes amplios y luminosos, y dormitorios más íntimos y resguardados”.



“Los revestimientos brillantes permiten una amplia gama cromática, aportan reflejos materiales y una cierta luminosidad en una arquitectura donde las aberturas son limitadas debido a los veranos tan cálidos de esta región”.

El primer piso donde nos encontramos tiene un nuevo living con chimenea, privado y con las vistas mejoradas por la altura.


“En estos casos, las mejores soluciones materiales son las que respetan la integridad de la construcción existente: materiales naturales y transpirables como terracotas, cal o aislantes de origen biológico”.

