WASHINGTON.- Una recepción con pompa real en el Pórtico Sur de la Casa Blanca; una reunión bilateral con Donald Trump para limar asperezas en un momento de alta tensión entre dos aliados; un esperado discurso ante el Congreso norteamericano en el que destacó la historia compartida de Estados Unidos y el Reino Unido y llamó a la reconciliación, y un cierre con una cena de Estado.
En el segundo día de su gira, con una agenda de fuerte contenido político, el rey Carlos III, acompañado por la reina Camilla, reconoció este martes las “diferencias” y “desacuerdos” entre el Reino Unido y Estados Unidos, pero hizo hincapié en el compromiso compartido de ambos países y calificó el vínculo bilateral como “insustituible e inquebrantable”.

Su presentación en el Capitolio fue uno de los momentos centrales de su visita de Estado, que ha captado la atención internacional ante las profundas divergencias entre Trump y el primer ministro Keir Starmer por el rol británico y de la OTAN en la guerra en Medio Oriente, entre otros ejes conflictivos. Fue la segunda vez que un monarca británico se presenta en ese escenario después de que su madre, la reina Isabel II, hablara ante ambas cámaras en 1991.
“El mismo principio sobre el que se fundó su Congreso constituyó, por un lado, un desacuerdo fundamental entre nosotros y, por el otro, un valor democrático compartido que ustedes heredaron de nosotros. La nuestra es una asociación nacida de la disputa, pero no por ello menos sólida”, señaló Carlos III, en el evento central de su visita de Estado, la de mayor perfil en su reinado. Este martes por la noche se llevó a cabo una cena de Estado con Trump.
El discurso de Carlos III -que se produjo poco después de una reunión bilateral con Trump en la Casa Blanca- fue interrumpido varias veces por aplausos de pie del público, que se desarrolló en la Cámara de Representantes. También hubo momentos de distensión en su presentación, con toques de humor que generaron risas de los asistentes.
“Como decía Oscar Wilde, realmente tenemos todo en común con Estados Unidos hoy en día, excepto, por supuesto, el idioma”, dijo en un tramo.
“De las amargas divisiones de hace 250 años, forjamos una amistad que ha crecido hasta convertirse en una de las alianzas de mayor trascendencia en la historia de la humanidad”, afirmó Carlos III en su discurso, en el que destacó que el Reino Unido y Estados Unidos se han apoyado mutuamente en “dos guerras mundiales, la Guerra Fría, Afganistán y momentos que han definido nuestra seguridad compartida”.
A continuación, sostuvo que esa misma “determinación inquebrantable es necesaria para la defensa de Ucrania”.
En otro tramo, hizo un tiro por elevación, con sutileza, a los ataques de Trump contra Gran Bretaña y la OTAN por no haberse sumado a la guerra contra Irán. “Nuestros lazos en materia de defensa, inteligencia y seguridad están intrínsecamente entrelazados mediante relaciones que no se miden en años, sino en décadas”, dijo, y recordó los atentados del 11 de septiembre de 2001.
“Respondimos juntos al llamado, tal como lo ha hecho nuestro pueblo durante más de un siglo”, señaló el rey, que había comenzado su presentación con una condena al frustrado ataque de un hombre armado contra Trump el pasado sábado en la cena de corresponsales de la Casa Blanca. “Permítanme decir con una determinación inquebrantable: actos de violencia como este nunca tendrán éxito”, señaló.
Tanto en Washington como en Londres había expectativas de que el mensaje central del rey en esta gira contribuyera a distender el vínculo entre Trump y Starmer. El presidente criticó abiertamente al gobierno británico por no respaldar la ofensiva militar en Irán y el operativo para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz ante el bloqueo de las fuerzas del régimen.
“Rezo con todo mi corazón para que nuestra alianza continúe defendiendo nuestros valores compartidos, junto con nuestros socios en Europa, en la Mancomunidad de Naciones y en todo el mundo, y para que desoigamos los llamados a replegarnos cada vez más sobre nosotros mismos”, expresó el monarca británico, que llamó a ambos países a renovar su “compromiso mutuo”.
“Las palabras de Estados Unidos tienen peso y significado, tal como lo han tenido desde su independencia. Las acciones de esta gran nación importan aún más“, amplió. Carlos III concluyó con un llamado a la historia compartida de los países, la cual describió como una ”historia de reconciliación, renovación y una asociación extraordinaria».
“Como el propio Trump observó… el vínculo de parentesco e identidad con el Reino Unido es inestimable y eterno. Es insustituible e inquebrantable”, dijo, al citar al presidente norteamericano. El rey recibió una ovación de pie.
Horas antes, en su discurso de recepción a los monarcas en la Casa Blanca, Trump había señalado que desde que Estados Unidos logró su independencia, el país “no ha tenido amigos más cercanos que los británicos”, y recordó la historia de su madre, Mary Anne MacLeod, nacida en Escocia.
“Le conté al rey que ella amaba a la familia real, y cada vez que la reina participaba en alguna ceremonia o evento, se quedaba pegada al televisor y decía: ‘Donald, mira qué hermoso es eso’. También recuerdo que decía, muy claramente: ‘¡Carlos! Mira al joven Carlos… ¡es tan guapo!‘. Mi madre estaba enamorada de Carlos. ¿Pueden creerlo?“, contó el presidente, lo que generó las risas de los invitados. “Me pregunto qué estará pensando ella ahora mismo”, añadió.
En la ceremonia, aviones militares realizaron un sobrevuelo oficial de exhibición, y Trump y el rey caminaron sobre el césped de los jardines de la Casa Blanca frente a una línea de soldados. Esa presentación militar constituye el más alto honor diplomático que Estados Unidos pueden otorgar a un jefe de Estado de visita.

La visita real -de fuerte impacto político y simbólico- se produce poco antes de que Estados Unidos conmemore el próximo 4 de julio el 250° aniversario de su independencia del Reino Unido, que estuvo presente en el discurso del rey de este martes por la tarde.
PRESIDENT TRUMP: The American patriots who pledged their lives to independence in 1776 were the heirs to this majestic inheritance, their veins ran with Anglo-Saxon courage.
Their hearts beat with an English faith in standing firm for what is right, good, and true. pic.twitter.com/1gr1NjSDVk
— Department of State (@StateDept) April 28, 2026
En el plano comercial, Trump también impuso un arancel al Reino Unido y advirtió recientemente que podría aplicar gravámenes adicionales si el país europeo no eliminara un impuesto a los servicios digitales de las empresas tecnológicas estadounidenses.

Antes de la recepción de este martes por la mañana en La Casa Blanca a Carlos III y Camilla, Trump, un reconocido admirador de la familia real británica, había hecho una publicación en su red Truth Social con otra señal de distensión.
“¡Qué bien! ¡Siempre he querido vivir en el Palacio de Buckingham! ¡Hablaré con el rey y la reina sobre esto en unos minutos!“, escribió el presidente norteamericano, con la publicación de un artículo del tabloide británico Daily Mail que señaló que Trump y Carlos III comparten un antepasado lejano, lo que los convertiría en primos decimoquintos.
Wow, that’s nice. I’ve always wanted to live in Buckingham Palace!!! I’ll talk to the King and Queen about this in a few minutes!!! President DJT
( Donald J. Trump – TS: Apr 28 2026, 9:13 AM ET )… pic.twitter.com/u6UVN1NA5f
— Commentary: Trump Truth Social Posts On X (@TrumpTruthOnX) April 28, 2026
La visita del rey a Estados Unidos quedó marcada además por el revuelo que se generó la semana pasada por la filtración de un correo electrónico interno del Pentágono que, según publicó la agencia británica Reuters, contempla la suspensión del apoyo de Trump al Reino Unido en su disputa con la Argentina por las Islas Malvinas.
La revelación generó amplia repercusión en los medios británicos, que destacaron que se produjera pocos días antes de la visita del monarca a Washington.
También hubo pedidos desde el Capitolio para que Carlos III se reúna con víctimas del fallecido criminal sexual Jeffrey Epstein durante su estadía en Estados Unidos, un caso que salpica a la familia real británica por la relación que tenía el magnate financiero con el príncipe Andrés. De todas formas, el Palacio de Buckingham confirmó que no habrá tales reuniones.
En su presentación en el Capitolio, Carlos III prefirió evitar el escándalo relacionado con Epstein, aunque hizo una referencia a “víctimas de algunos de los males que, trágicamente, existen en ambas sociedades hoy”.
El representante demócrata Ro Khanna (California) había instado al rey a que, al menos, abordara este asunto durante su discurso ante el Congreso.