No hace falta decirlo: las pantallas ganan cada vez más terreno en la vida cotidiana de chicos y adolescentes. Desde que se levantan hasta que se van a dormir, niños y adolescentes se enfrentan a un vínculo que por momentos puede ser adictivo, dañino y que implica aislarse del mundo a su alrededor. Por el otro lado, los padres, con sus propios desafíos con celulares y otros dispositivos, intentan limitar, acompañar, contener y encontrar respuestas a tantas preguntas que nunca debieron hacerse cuando eran niños.

La ley antipantallas es la excusa para retomar esta problemática. Dos especialistas ofrecen herramientas para transitar la crianza de niños y adolescentes. La psicóloga Maritchu Seitún y la psicopedagoga María Zysman coinciden en algo central: el contacto con la naturaleza no es solo una alternativa recreativa, sino una experiencia clave para el desarrollo emocional, social y cognitivo. Frente a la inmediatez, la sobreestimulación y la lógica adictiva de los dispositivos, el juego al aire libre propone otro ritmo, más lento, más profundo y, sobre todo, más propio.

A lo largo de estas entrevistas, ambas expertas abordan los efectos del exceso de pantallas, los desafíos que enfrentan hoy las infancias y adolescencias, y el rol de los adultos a la hora de poner límites y ofrecer alternativas. Desde la importancia del juego simbólico hasta la regulación emocional, pasando por la necesidad de aburrirse, explorar y vincularse con otros, sus miradas trazan un mapa claro: recuperar el vínculo con la naturaleza no es un lujo ni una moda, sino una herramienta esencial para el bienestar integral. Los límites necesitan estar acompañados de alternativas reales. En este sentido, la alternativa más barata y completa es ¡la naturaleza!
“La naturaleza sacia y no tiene características adictivas, los chicos se llenan con una actividad hasta que se cansan/saturan y buscan otra”, Maritchu Seitún.
Marithu Seitún.

Maritchu Seitún
(Psicóloga, autora de numerosos libros de crianza, dicta talleres a escuelas y padres)
¿Cuáles son las ventajas que presenta el juego en la naturaleza vs. el tiempo en pantalla en los chicos?
En la naturaleza la experiencia es multisensorial (vista, oído, tacto, olfato, movimiento), y es procesada por todos esos canales. Se fortalecen la capacidad de espera, de esfuerzo, la tolerancia la frustración. La naturaleza sacia y no tiene características adictivas, los chicos se llenan con una actividad hasta que se cansan/saturan y buscan otra, además, ellos conducen la actividad en lugar de ser conducidos, como suele ocurrir en las pantallas. Ven el efecto en otros y en la naturaleza de sus acciones y palabras. No hay algoritmos, ni dopamina, el interés y la motivación vienen desde adentro de ellos y no desde afuera. Suelen ser actividades con otros, no a solas con su computadora, ya que aunque sea con otros falta la presencialidad y lo multisensorial de lo que hablé antes. Se favorece el juego simbólico, muy sanador para los chicos, que se anula en las pantallas.
¿Cuál es el “problema” más frecuente que ves en tu consultorio con respecto al tiempo en la pantalla y poco tiempo afuera?
La falta de juego simbólico y el exceso de pantallas llevan a los chicos a ansiedad, dificultades de regulación, problemas de sociabilización y sedentarismo. No pueden mirar hacia adentro de ellos, aburrirse, inventar y explorar, sino más bien se encuentran en una actitud muy pasiva. A esto se suman temas de salud: obesidad, sedentarismo, adicciones, y se adelantan temas como la cosmeticorexia, el vapeo, la ludopatia, la pornografía, etc.

Muchas veces, la postura a favor de la pantalla es: “Bueno, estuvo todo el día en el colegio, que descanse un poco”, ¿en qué sentido eso puede o no ser así?
Se descansa más y mejor en la interacción humana, en el juego con otros, ellos toman la iniciativa en lugar de seguir siendo conducidos por otro (docente o pantalla). ¡Dejemos la pantalla para cuando oscurece!
¿Qué dificultades que pueden enfrentar estos niños sin tiempo en la naturaleza y con mucha pantalla?
Probablemente tengan dificultades de regulación (porque en la pantalla todo se resuelve feacil peor también porque los padres usan la pantalla como chupete electrónico para sus hijos, no los acompañan a aprender a regularse. Dificultades para procesar cosas vividas, lo cual lleva irremediablemente a síntomas. Dificultades para pasar tiempo a solas, para encontrarse consigo mismos y crear un riquísmo mundo interno. Dificultades para salir del egocentrismo y saberse parte de un entorno más grande que uno mismo.

Lic. María Zysman
(Psicopedagoga y fundadora y presidenta de Libres de Bullying)
¿Cuáles son las ventajas del juego en la naturaleza vs el tiempo en pantalla?
El juego en la naturaleza ofrece experiencias que las pantallas no pueden reemplazar. Permite a los chicos poner el cuerpo en acción, moverse, explorar, probar, equivocarse y volver a intentar. En ese proceso no solo desarrollan habilidades motoras, sino también recursos emocionales y sociales: aprenden a esperar, a negociar, a tolerar la frustración y a resolver conflictos con otros. Además, la naturaleza estimula la creatividad y el juego simbólico, ya que no ofrece respuestas cerradas ni inmediatas. A diferencia de las pantallas, que suelen brindar gratificación rápida y constante, el entorno natural invita a procesos más lentos y profundos, favoreciendo la autonomía y la conexión con lo real.
¿Hay diferencias en este sentido entre los chicos más pequeños y los adolescentes?
Sí, y son importantes. En los chicos más pequeños, el juego en la naturaleza es fundamental para el desarrollo integral. Necesitan explorar con el cuerpo, ensuciarse, tocar, experimentar. Es a través de estas vivencias que construyen conocimiento, identidad y seguridad. En la adolescencia, en cambio, la naturaleza cumple una función más ligada a la regulación emocional y al descanso de la sobreexposición digital. Ofrece un espacio de pausa, menos demandante y menos atravesado por la mirada constante de los otros. Estar al aire libre permite bajar la intensidad, encontrarse con otros desde otro lugar y, muchas veces, también encontrarse con uno mismo.

¿Qué límites podemos poner los adultos y cómo lo hacemos?
Los límites son necesarios y forman parte del cuidado. No se trata solo de restringir el uso de pantallas, sino de ordenar y acompañar. Es importante establecer tiempos claros, definir momentos sin dispositivos —como las comidas o antes de dormir— y generar acuerdos que los chicos puedan comprender y sostener. También es clave revisar nuestras propias prácticas como adultos, porque es difícil pedirles a los chicos que se desconecten si nosotros no lo hacemos. Pero, sobre todo, los límites necesitan estar acompañados de alternativas reales: propuestas de juego, de encuentro, de movimiento. No alcanza con quitar la pantalla si no ofrecemos otras posibilidades.
“Muchas veces, conductas que leemos como inquietud o irritabilidad están vinculadas a una falta de movimiento o a un exceso de estímulos digitales”, María Syzman.
María Syzman.
¿Qué efecto puede tener la naturaleza en la regulación emocional?
El contacto con la naturaleza tiene un efecto directo en la regulación emocional. Ayuda a disminuir la ansiedad, a bajar la sobreestimulación y a mejorar el estado de ánimo. El movimiento físico permite descargar tensiones, mientras que el entorno natural invita a un ritmo más pausado, menos exigente. Esto favorece la concentración, la calma y el bienestar general. Muchas veces, conductas que leemos como inquietud o irritabilidad están vinculadas a una falta de movimiento o a un exceso de estímulos digitales. La naturaleza ofrece un equilibrio que hoy resulta fundamental.

¿Qué actividades recomendarías para que los chicos realicen en el jardín, patio o espacios con algo de verde?
No hacen falta grandes recursos ni espacios complejos. En los más chicos, es valioso habilitar juegos de agua, circuitos para moverse, espacios para correr, trepar, esconderse o construir con lo que haya disponible. También se pueden proponer actividades como cuidar plantas, armar una pequeña huerta u observar insectos y elementos del entorno. Lo importante es que haya libertad para explorar y jugar sin una estructura rígida.
En los adolescentes, se pueden promover deportes al aire libre, caminatas o encuentros con pares sin la mediación de pantallas. Generar espacios donde puedan compartir sin exposición constante, es clave. En todos los casos, lo central es que el contacto con la naturaleza no sea una excepción, sino parte de la vida cotidiana.

La Ley
Con el antecedente de la Ley de la provincia de Buenos Aires, en marzo de 2026 el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires prohíbe el uso de celulares y dispositivos personales en aulas de escuelas secundarias (sean públicas o privadas). Ya en 2024 había sido sancionada la misma Ley pero en nivel primario. Con la salvedad de actividades definidas con fines pedagógicos, en antecedente busca promover la interacción, el juego libre, la creatividad y el movimiento, entre otras cuestiones.
