El último día de Gustavo Costas en Racing incluyó un banderazo en apoyo a su figura, desmanes en el playón e insultos a Diego Milito, el presidente del club, que calificó la jornada como “muy triste”, pero sentenció que “lo que pasó en los últimos partidos marcaba un final de ciclo”. “Casi que fue una decisión en conjunto”, argumentó sobre su determinación de interrumpir el vínculo del técnico, quien salió al cruce y lo contradijo: “Ellos tomaron la decisión, me sorprendió”. “No es una despedida porque capaz pronto volveremos”, desafió el exdefensor, en una primera señal pública sobre algo que evalúan desde la oposición: que Costas juegue de lleno en las próximas elecciones.
Diciembre de 2028, el mes y el año indicados en el contrato que la Academia le había renovado a Costas apenas seis meses atrás. Esa fecha, que resultaba muy pretenciosa para lo difícil que era la convivencia profesional de los proyectos de Milito y Costas, quedó en el olvido desde este fin de semana, cuando el presidente le comunicó al entrenador que estaba despedido. La fecha de vencimiento del vínculo, que coincidía con el cierre de la presidencia de Milito, ahora toma otra connotación: la política.
“Yo pienso que no es una despedida porque capaz que pronto volveremos”, cerró Costas su breve contacto con la prensa en el playón del club, donde un rato antes cientos de hinchas habían ingresado tras vulnerar el control de la puerta de la calle Colón para saludar y vivar al extécnico y cargar contra el presidente: “Borombombón/ Borombomón/ ¡Gustavo es Racing, Milito no!”.

“Le agradezco a la gente por haber venido a esta despedida dolorosa, pero a uno lo pone contento que hayan reconocido que uno dejó todo por esta institución. Me comunicaron que no iba a seguir, me sorprendió, pero ellos tomaron la decisión. Yo lo que priorizo siempre, más allá de Costas, es a Racing y el escudo”, dijo quien dirigió al equipo durante los últimos dos años y medio, en una clara señal de discordancia con lo que había planteado Milito sobre la interrupción del proceso, en la mañana de este domingo: “Casi que fue una decisión en conjunto”.
“¡Con Costas no se jode!”, era uno de los cánticos que, paradójicamente, sonaba sobre la calle Milito, donde hinchas que se habían autoconvocado en las redes sociales fueron a expresar su gratitud al entrenador, quien llegó temprano al Cilindro para afrontar su último entrenamiento y despedirse tanto del plantel como del resto de los empleados de la institución. “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, también fue uno de los temas que se escuchó entre simpatizantes y barras desde afuera.
“Cuando te vienen a despedir con lágrimas, como vinieron los jugadores al vestuario, o todo el staff o la gente que trabaja acá -el cocinero, el que limpia-, significa que uno ha hecho las cosas bien”, evaluó Costas sobre las circunstancias de su adiós, aunque en la previa hubo un cortocircuito con el presidente respecto a cómo se iba a dar a conocer la noticia del despido y la forma en la que finalmente explotó públicamente, durante la tarde-noche del sábado.
“Con Gustavo me junté pasado el mediodía (del sábado), quedamos en hablar con el plantel y comunicarlo sin decir nada antes, priorizando a Racing por encima de todo. Y después me sorprendió que a la tarde saliera que nosotros lo echamos. No fue la mejor manera porque no es lo que habíamos charlado”, enfatizó Milito en conferencia. Antes de esa declaración, el máximo directivo esbozó ante Costas su molestia por ese episodio.
En la interna, según la versión que dio públicamente, el presidente sintió que el técnico lo expuso al hacer circular la noticia. “Yo le había dicho a Gustavo que decidiera si quería dirigir estos dos partidos que quedan, me dijo que estaba de acuerdo y que no dijéramos nada hasta encontrarnos con los jugadores, después me sorprendió lo que pasó. Pero ahora hay que mirar para adelante”, amplió sobre esa cuestión el mandamás albiceleste, insultado por quienes se manifestaron en los alrededores y dentro del club.

La jornada incluyó un momento de tensión. Después de que Costas se acercara por la zona de los estacionamientos internos y saludara a todo el público que estaba en la calle Milito, un grupo dio la vuelta por Colón e irrumpió a las instalaciones del club al forzar uno de los portones de ingreso: además de cantar por el ahora extécnico y, en algunos casos, abrazarlo, volvieron a cantar e insultar a Milito.
“Es un día muy triste, nunca pensamos que podía llegar, pero esto es el fútbol. Tuvimos una charla con Gustavo, con Sebastián Saja (director deportivo), fue una charla muy sincera y profunda analizando todo este semestre. Analizamos los últimos partidos y en esta charla, que duró casi una hora, entendíamos que era un momento donde el sentir marcaba que con todo lo que venía sucediendo lamentablemente era un final de ciclo”, había iniciado su presentación ante los medios el mandamás racinguista.
Dentro de la sala de conferencia, Milito afirmó que Costas estuvo “de acuerdo” con culminar el ciclo, algo que el conductor del plantel desmintió antes de marcharse de Avellaneda. “Del clásico en adelante han pasado cosas realmente insólitas y que marcan lo que vengo diciendo: era un final de ciclo. Me duele decirlo, es un momento duro, pero creo que había que hacerlo porque lo pedía un poco este grupo”, había analizado Milito más temprano.
En esa sintonía, a Milito le preguntaron si algún integrante del plantel dio cuenta de sentir un “agotamiento” en el vínculo con Costas y su cuerpo técnico. “Obviamente con Sebastián hablamos con ellos, pero los jugadores nunca van a decir la decisión que tenga que tomar algún directivo. No lo dijeron, pero uno lo siente. Hemos estado en situaciones similares como futbolistas. Uno puede percibir que necesitaban algo distinto”, expresó el presidente académico.
“Somos todos responsables, yo en primer lugar como presidente del club y máxima autoridad. Duele porque es Gustavo, porque siempre he tenido una gran relación con él –más allá de todo lo que se ha dicho–, porque con Sebastián Saja estuvimos muy cerca suyo en todo momento. Disfrutamos un 2025 espectacular, pero este semestre ha sido muy difícil y sentíamos que era la hora del cambio de aire”, insistió el exdelantero, quien remarcó que “fue una decisión que costó mucho tomar”.
Respecto a cómo Racing afrontará la desvinculación en términos económicos, Milito había pronosticado que eso no significaría un inconveniente: “Gustavo me dijo ‘de mi parte no va a haber problema, juntate con mi representante’. La charla fue muy natural, entendimos ambas partes que se caía de maduro tener que cambiar de aire”.
Fernando Jito Alonso, representante de Costas, se había enterado de la noticia en el interior de la provincia de Buenos Aires, mientras se disponía a descansar durante el fin de semana largo, cuando el técnico e ídolo lo llamó para informarle lo ocurrido. Desde la directiva de Racing, ante la consulta de LA NACION, el sábado habían planteado que aguardarían “un gesto” para llegar a un entendimiento económico por la interrupción prematura del contrato.
Milito, que aceptó sólo seis preguntas pese a la concurrencia de más medios a su alocución, subrayó que “había que descomprimir porque algo no estaba funcionando”. De cara al futuro, también precisó que Costas “sentía que había que renovar mucho el plantel, y es difícil renovarlo mucho”. En línea con esa sentencia, según pudo averiguar LA NACION con distintas fuentes del club, la renovación estará atada a qué jugadores se vayan y, también, la búsqueda de nuevos futbolistas estará supeditada a quienes más acordes consideren al futuro entrenador.
Sobre la búsqueda del sucesor de Costas, Milito sostuvo que tanto él como Saja y su secretaría técnica se tomarán “el tiempo necesario para empezar a planificar y ver el perfil” del elegido. Tal como informó este medio tras el despido de Costas, Hernán Crespo, Martín Anselmi y Nicolás Diez son algunos de los que figuran en la carpeta de evaluación académica.
“Me gustaría dirigir a un grande”, había dicho Crespo –en ESPN– la semana pasada, sobre su anhelo dentro del fútbol argentino. Sobre el ex entrenador de Defensa y Justicia y San Pablo, una alta fuente del club le dijo a LA NACION: “Es un entrenador con experiencia nacional e internacional, con una manera de juego que nos parece acorde a lo que necesita Racing y, que esté libre, es un factor importante en el mercado”.
Familiares y amigos de Costas estuvieron dentro del club en un domingo tan gris como el sentimiento de muchos hinchas que veían en el conductor del plantel a un referente que sentía lo mismo que ellos en cada partido. Gonzalo Costas, uno de los hijos y ayudante de campo del ídolo, había reflejado en redes sociales sus sensaciones tras el despido: “Títulos internacionales: 2. Semifinalista de Copa Libertadores (3ra en la historia del club). Subcampeón argentino. ¡Lo dimos todo y más! Nos queda mucho para dar. Fuimos muy felices. Gracias Racing, te amo”.
La grieta política que se acrecienta y sacude al club, más en un semestre cargado por los hechos negativos, también se hizo presente desde que estalló públicamente la noticia del despido del entrenador. Víctor Blanco, expresidente albiceleste, le dedicó unas palabras a Costas en Instagram: “Mi más sincero agradecimiento por tu dedicación y esfuerzo durante tu tiempo como director técnico de Racing. Tu pasión y compromiso con el equipo han dejado una huella. Agradezco no sólo tu trabajo en el campo, sino también la forma en que has inspirado a nuestros jugadores y a todos los que formamos parte de Racing”.
La figura de Costas también había tambaleado en septiembre de 2024, cuando desde la dirigencia que encabezaba Blanco deslizaban en off que esperaban que el ídolo renunciara si no conseguía torcer el rumbo errático del equipo. Antonio Mohamed, de hecho, ya se imponía en la interna como su posible sucesor. Sin embargo, aquellos trascendidos unieron aún más al plantel de aquel entonces, Racing revivió deportivamente y conquistó la Copa Sudamericana de aquella temporada.
Para Milito, que finalmente reconoció con esta medida impopular lo demagógica que había sido la renovación por tres temporadas a un entrenador en quien no creía, está ahora ante un mercado que puede sentenciar el devenir de su gestión: sin margen de error, deberá acertar en la designación del nuevo técnico, amalgamar un plantel que perdió calidad en estos 18 meses e ir por títulos que evoquen el “salto de calidad” prometido en las elecciones.
Y en medio de un clima agitado, cuando Racing exhibe otra vez su espíritu autodestructivo y desde todos los sectores se aleja del tan mentado “todos juntos”, que Costas haya planteado la chance de un posible regreso “pronto” ya no se lee en clave deportiva: en vez de hacerlo al costado del campo de juego como entrenador, quien fue mascota, jugador y técnico tal vez proyecte una candidatura para ir por el máximo cargo directivo.