Solo en Off | Adorni versus Villarruel: la pelea por las sillas en la basílica de Luján que terminó muy mal

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Las heridas aún no cicatrizan, y pudieron más que el homenaje a un hombre que con su mensaje de paz y unidad traspasó las banderías políticas. Fue allí, en la Basílica de Luján, dónde no pudo darse la foto de los ministros del gobierno de Javier Milei, en especial su hoy en problemas jefe de gabinete, Manuel Adorni, junto a la “desterrada” vicepresidenta Victoria Villarruel, quien cambió de rumbo a mitad de camino y prefirió otro homenaje al Papa Francisco, dónde no se cruzaría con sus antiguos compañeros de ruta libertaria, parte de la “casta” según su propio descargo.

Los minutos previos en Luján presentaron, a la vista de curiosos, funcionarios que llegaron temprano y algunos periodistas, las tratativas (finalmente frustradas) para que todos pudieran homenajear al fallecido Sumo Pontífice. La pelea tuvo como protagonistas al personal de ceremonial de la jefatura de gabinete, por un lado, y a sus pares del Senado, por el otro. En el medio, los organizadores del evento, pertenecientes al Episcopado, intentaron hacer malabares para lograr la imagen de la unidad, finalmente frustrada.

Misa del Episcopado en homenaje al papa Francisco en la Basílica de Luján

Todo comenzó cuando los allegados a Villarruel se enteraron de que, en la distribución de los asientos, ella quedaba muy cerca del jefe de gabinete, con uno o a lo sumo dos dirigentes entre ellos (el senador libertario cordobés Gabriel Bornoroni tenía asignado un lugar entre ambos fuegos). Al rechazar ese espacio, los allegados a Adorni perdieron la paciencia, y ofrecieron a la vicepresidenta un lugar “más atrás”, en las filas más alejadas del púlpito, una sugerencia rápidamente rechazada por los subordinados de Villarruel. Fue entonces cuando, desde la Conferencia Episcopal, creyeron encontrar la solución: un sillón ubicado, en soledad, para la vicepresidenta, en uno de los pasillos, a distancia de Adorni y en primera fila, tal como los que utilizaron Cristina Kirchner en sus épocas de presidenta y Mauricio Macri, entonces jefe de gobierno porteño, en varios Tedeum de la Catedral Metropolitana. La negativa, allí, fue de ambos, aunque para los ministros de Milei tener a Villarruel en un sitial preferencial también lucía insoportable. El final es conocido: el juego de las sillas no le sentó bien a ninguno de los dos.

Un dirigente massista se “coló” en la fiesta de Moria Casán

Glamour fue lo que sobró días atrás en el Palacio Libertad, donde el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, organizó un homenaje a Moria Casán. Lejos de los silbidos que afrontaría días después en la inauguración de la Feria del Libro, Cifelli tiró la casa por la ventana para homenajear a “La One”, a sala llena en el Auditorio Nacional y con un espectáculo audiovisual que combinó guiños a la exitosa carrera de la artista (incluida la boleta con la que participó como candidata en las elecciones legislativas porteñas de 2005) con un reconocimiento hacia ella en vivo. Entre tanto fan, también hubo lugar para la familia política de Moria, aunque acotado.

 Moria Casan junto a su pareja, Fernando Galmarini, en el Palacio Libertad. Sentado, detrás, Sebastián Galmarini.

Sin Sergio Massa ni Malena Galmarini presentes, quien sí estuvo en las primeras filas fue Fernando “Pato” Galmarini, pareja de Casán, con un acompañante: su hijo Sebastián Galmarini, diputado nacional de Unión por Todos y –según el massismo ortodoxo- precandidato a gobernador bonaerense el año que viene. “El padre le pidió que fuese”, lo disculparon al diputado, quien también tiene buena onda con la homenajeada.

Un premio que reunió a las familias policial y judicial en la Legislatura

Del auditor peronista Juan Manuel Olmos a la legisladora libertaria Pilar Ramírez, pasando por el radical angelicista Cristian Gribaudo, la legisladora larretista Guadalupe Tagliaferri o el ministro macrista Gabino Tapia. Pocos en las familias judicial y política se quisieron perder la distinción que la Legislatura porteña hizo a la Fundación de la Familia Policial, que preside la abogada Genoveva Ferrero. El parlamento declaró de Interés Social a la fundación de la Familia Policial, “en reconocimiento a su trabajo sostenido en la asistencia, contención y acompañamiento de integrantes de las fuerzas de seguridad y sus familias”.

Genoveva Ferrero (centro, de rojo), en la legislatura porteña.

A nadie de los presentes se le escapó que fue Ferrero uno de los ejes de la convocatoria. Secretaria general de Administración y Presupuesto del Poder Judicial de la Ciudad, la abogada fue durante mucho tiempo la pareja del juez federal Ariel Lijo, que hoy tiene en sus manos causas sensibles que complican al poder nacional, como la causa de la Andis y el presunto enriquecimiento ilícito del jefe de gabinete Manuel Adorni. “Hace mucho tiempo que no tienen relación”, despejaron cerca de Ferrero.

Patricia Bullrich y una visita política sorpresiva a Uruguay

Mientras el presidente Javier Milei la emprendía contra la prensa, y el jefe de gabinete Manuel Adorni afrontaba las novedades judiciales que cada día surgen en torno a su crecimiento patrimonial, Patricia Bullrich aprovechó para “cruzar el charco” y hacer política regional. De modo discreto, la jefa de los senadores libertarios participó en Montevideo de una conferencia de prensa realizada en el World Trade Center, organizada por la fundación Manantiales, y también se reunió con dirigentes del Partido Nacional, entre ellos su ex candidato a presidente, Alvaro Delgado, derrotado hace un año por el actual presidente Yamandú Orsi.

“La Fundación Manantiales me convocó para conversar sobre uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo: la lucha contra el narcotráfico y cómo enfrentar las adicciones y rescatar vidas. Argentina y Uruguay comparten esta pelea y también la responsabilidad de darla juntos”, escribió Bullrich en sus redes sociales, aunque curiosamente nada dijo del encuentro político con los dirigentes del principal partido de oposición.

La familia radical, unida en el último adiós de Luis Brandoni

“Hoy estamos todos”, contaba al pasar Hernán Lombardi, aún conmovido por la muerte de su amigo, el actor y dirigente radical Luis Brandoni. Fueron muchos y muy variados los dirigentes políticos que se dieron cita en la legislatura porteña para despedir al conocido y reconocido actor, que supo militar durante décadas en el partido radical, lo que explica la presencia emocionada de todas las corrientes políticas en su último adiós. Lombardi, dirigente de Pro y ministro de Desarrollo Económico porteño, ejerció las veces de improvisado organizador del velatorio, al que poco después de las 12 arribó Gastón Manes, parte de la UCR bonaerense y hermano del neurocientífico y ex diputado nacional Facundo Manes. Se sumarían, entre otros, Ricardo Gil Lavedra y Maxi Abad.

Velatorio Luis Brandoni en la Legislatura porteña

Poco después, y con su estilo, poco propenso a regalar saludos efusivos, el histórico Enrique “Coti” Nosiglia ingresó a la sala en la que se ubicaba el féretro con un allegado, sin cruzarse con Leandro Santoro, el ex joven radical hoy diputado por Unión por la Patria en la ciudad de Buenos Aires, que también habló maravillas de Brandoni en declaraciones a la prensa. Por un rato, todos olvidaron las divisiones y los rencores, en la hora de la despedida del actor y militante.

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