Tomás Aranda, del “no” a River a la ilusión de consagrarse en Boca en su primer superclásico

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Con 18 años, 11 meses y 10 días, Tomás Aranda será el jugador más joven entre los protagonistas xeneizes del superclásico. Nacido el 9 de mayo de 2007, justo el día en que Juan Román Riquelme convertía ante Vélez su único gol olímpico en Boca (derrota 1-3, en la Copa Libertadores), el enganche que le cambió la cara al equipo de Claudio Ubeda, y cuya irrupción coincidió -no casualmente- con su levantada, jugará por primera vez ante River, el club que lo buscó cuando era chico, pero al que decidió rechazar.

Tomy, que afrontará su octavo partido como titular, vivirá una tarde especial en el Monumental. En noviembre pasado, cuando Boca venció 2 a 0 al Millonario con goles de Exequiel Zeballos y Miguel Merentiel, aún se destacaba en la Reserva: tras eliminar a River en semifinales del Torneo Proyección como una de las figuras, el equipo se consagró ante Gimnasia La Plata, en cancha de Banfield, con otra actuación determinante del enganche. Luego, realizó la pretemporada con el plantel de Mariano Herrón y dio el salto a Primera en medio de la ola de lesiones del plantel profesional. Subió junto con otros jugadores de esa camada, Gonzalo Gelini e Iker Zufiaurre, pero fue el único que logró sostenerse, hasta consolidarse entre los once.

Aranda celebra junto a Paredes su primer gol en Boca: fue ante Instituto, en la victoria por 2 a 0

Apadrinado por Leandro Paredes, quien impulsó con fuertes declaraciones su ingreso al equipo luego del empate como local ante Gimnasia de Mendoza, en un momento bisagra del ciclo Ubeda, aportó aire fresco en un Boca golpeado, contagió su dinámica y también pudo anotar: marcó el primero de su carrera ante Instituto. Aunque suma dos presencias en la Copa Libertadores, este domingo jugará el partido más importante de su breve pero auspiciosa carrera: el que imaginó desde chico y en el que tendrá la oportunidad de confirmar su proyección.

Hay un dato poco conocido: Aranda podría haber jugado este clásico con la camiseta rival. Horacio Ríos, quien lo descubrió en una plaza y lo llevó a Defensores de Castelar y a la Academia Kaly -dos de los tres clubes de baby en los que jugó; el otro fue Estudiantes de Udaondo-, también intentó acercarlo a River, ya que dirigía a Benjamín Gancedo, hijo menor del Pipa, y tenía contactos en el conjunto de Núñez.

Tomás Aranda, junto a Milton Delgado y Leandro Paredes, tres de los cuatro volantes titulares en el Monumental.

Sin embargo, Aranda dijo que no: siguió lo que le dictaba el corazón. Por entonces, daba sus primeros pasos en las infantiles de Argentinos Juniors, y el fin de semana anterior su equipo había vencido 1 a 0 a River por la Liga Metropolitana, en un partido caliente. Aunque lo intentó varias veces, Ríos -fanático de River- no pudo llevarlo al Millonario, pero sí acompañó de cerca su crecimiento hasta convertirse en su fan número uno… en Boca.

En 2017, Aranda llegó al Xeneize tras disputar un Mundialito organizado por el club en Ezeiza, poco después de la inauguración del predio, y enseguida llamó la atención del área de captación, coordinada por Claudio Vivas, con Diego Mazzilli como uno de los principales cazadores de talento. Con la 10 en la espalda, también fue figura en inferiores, donde contó con un consejero especial: desde su llegada como dirigente, Juan Román Riquelme siguió de cerca casi todos sus partidos y, al terminar, le brindaba devoluciones.

En 13 partidos -siete como titular-, Aranda se metió entre los favoritos de los hinchas.

Con el tiempo, ese rol lo asumió Paredes, quien lo puso bajo su ala y le transmitió los secretos del puesto en el que él también dio sus primeros pasos. Sobre todo, la ubicación en la cancha y la capacidad para jugar de espaldas.

El buen nivel le valió la convocatoria a la selección Sub 20, en un microciclo de entrenamientos que coincidió con la presencia de la mayor en Ezeiza, en el que, también de la mano de Paredes y con el aval de Lionel Scaloni -quien luego lo elogió-, se sumó a un reducido con el plantel, incluido Lionel Messi.

Tomás Aranda; Lionel Messi; selección argentina

El juvenil, que debutó en enero frente a Estudiantes, se transformó en la manija del equipo de tres cuartos de cancha hacia adelante y en uno de los favoritos de los hinchas, al punto de convertirse en uno de los más aplaudidos en la previa de los partidos, cuando la voz del estadio repasa la formación. Como si hiciera falta algún gesto más para ganarse a la gente, en la previa del partido con Católica, las cámaras captaron a Aranda cantando las canciones de la hinchada.

Si bien el partido ante River será bisagra para Boca -le tocará enfrentar a un rival que también llega fortalecido, con seis triunfos y un empate bajo la conducción de Eduardo Coudet-, la decisión de Ubeda es mantener a Aranda como titular, aunque con alguna exigencia mayor en el retroceso y con la misión en ataque de propiciar el mano a mano con Gonzalo Montiel. En el último partido, ante Barcelona de Guayaquil, su mejor versión apareció suelto detrás de los delanteros, sin posición fija, partiendo desde la izquierda y moviéndose por todo el frente. En principio, la apuesta del DT será sostener el esquema habitual con dos nueves y contar con la carta de Exequiel Zeballos para sumar minutos desde el banco.

El volante debutó en enero de este año con Claudio Ubeda, en medio de la ola de lesiones en Primera.

Con una cláusula de rescisión de 20 millones de euros, Aranda ya dejó señales de su categoría en este arranque en Primera y buscará ante River el partido que termine de consagrarlo. En el Monumental, Boca apenas ganó uno de sus últimos siete encuentros: el 1 a 0 de 2022, con gol de Sebastián Villa, cuando Tomy tenía 14 años y todavía jugaba en las infantiles del club.

Será su primer partido grande, uno que puede instalarlo para siempre en la memoria de los hinchas: el del juvenil que surgió cuando nadie lo esperaba, y que ahora buscará dejar su huella en el superclásico, ante el rival que alguna vez lo quiso y al que eligió decirle que no, para escribir su propia historia con la camiseta que más quiere.

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