LONDRES.– El primer ministro británico, Keir Starmer, enfrenta este martes una creciente crisis política tras la dimisión de una tercera secretaria de Estado y el aumento de las presiones internas dentro del Partido Laborista para que abandone el cargo, luego de los duros resultados en las recientes elecciones locales. A pesar de la presión, el premier reiteró que no tiene intención de dimitir y aseguró que su prioridad es continuar al frente del gobierno.
La secretaria de Estado para la lucha contra la violencia de género, Jess Phillips, anunció su renuncia mediante una carta dirigida al jefe de Gobierno y difundida por medios británicos. “No puedo seguir desempeñando mis funciones bajo el liderazgo actual”, escribió, en una señal del creciente descontento dentro de las filas laboristas.
This morning I sent my letter of resignation to the Prime Minister.
I urge the Prime Minister to do the right thing for the country and the Party and set a timetable for an orderly transition. pic.twitter.com/u5UArjv7uR
— Miatta Fahnbulleh (@Miatsf) May 12, 2026
Su salida se suma a la de Miatta Fahnbulleh, ministra adjunta de Vivienda y Comunidades, quien también presentó su dimisión horas antes y pidió a Starmer que establezca un calendario para su retirada. Fahnbulleh sostuvo que el gobierno no actuó “con la visión, el ritmo y el mandato de cambio” prometido a los votantes.
La tercera ministra que sumó a la crisis fue Alex Davies-Jones, responsable del área de Víctimas, quien también presentó su dimisión. Al igual que Phillips, describió a Starmer como “un buen hombre” en su carta, pero advirtió que el Partido Laborista debe responder al mensaje de unos resultados electorales que calificó de “catastróficos”. Davies-Jones, representante de Pontypridd, en el sur de Gales, subrayó que la derrota en su circunscripción fue particularmente severa.
It is with a very heavy heart that I have offered my resignation to the Prime Minister. pic.twitter.com/yJQfUfs11d
— Alex Davies-Jones MP (@AlexDaviesJones) May 12, 2026
Las renuncias se producen en medio de una ola de críticas internas tras el desempeño del Partido Laborista en las elecciones municipales y regionales de la semana pasada, en las que la fuerza perdió cerca de 1500 escaños en Inglaterra y cedió el control de unos 40 consejos locales, incluidos bastiones históricos.
Las críticas también se intensificaron desde sectores disidentes del propio laborismo. El diputado Karl Turner, actualmente suspendido del partido, afirmó que los votantes “ya han tomado una decisión” sobre Starmer tras los malos resultados electorales y advirtió que la percepción pública del primer ministro es “mucho peor” que la que tenía su antecesor, Jeremy Corbyn. Turner, representante de Hull East, sostuvo que el malestar detectado en el electorado podría poner en riesgo la supervivencia misma del Partido Laborista y describió una reacción “sobria” y profundamente negativa en el contacto directo con los votantes: “Si hubieras estado tocando puertas conmigo la semana pasada, habrías pensado que el Partido Laborista ya había muerto”.
I have today issued a statement calling on the Prime Minister to resign.
This is not something I do lightly. I have known and supported him for many years, but the Labour Party is losing the trust of the people we were elected to serve.
Full statement below. pic.twitter.com/7HnPJBuAEV
— Karl Turner MP (@KarlTurnerMP) May 12, 2026
“El país espera que nos dediquemos a gobernar”
En tanto, Starmer hizo caso omiso a los llamados a su dimisión y comunicó a su gabinete que seguirá al frente del gobierno, pese a unas 48 horas que describió como “desestabilizadoras”. “El país espera que nos dediquemos a gobernar. Eso es lo que estoy haciendo”, afirmó al inicio de la reunión del gabinete en Downing Street.
La reunión del gabinete, que se extendió por alrededor de una hora, tuvo lugar en un clima de alta tensión política, aunque sin desafíos abiertos por parte de los ministros. Algunos integrantes del gobierno expresaron públicamente su respaldo al jefe de Gobierno al salir del encuentro, destacando su “liderazgo firme” en un momento crítico.
El primer ministro, que llegó al poder con una amplia mayoría en las elecciones generales de 2024, defendió además el “mandato” recibido en esos comicios y subrayó que el proceso interno para cuestionar su liderazgo no ha sido activado.
El revés electoral desencadenó un abierto cuestionamiento al liderazgo de Starmer. Al menos 80 diputados laboristas —casi una quinta parte del bloque parlamentario— pidieron su renuncia o, al menos, que fije una fecha para su salida. Según las normas del partido, ese nivel de apoyo sería suficiente para activar formalmente un proceso de reemplazo del líder, aunque hasta el momento no se ha presentado una candidatura alternativa.
Sin embargo, el malestar en el partido refleja problemas más profundos. Analistas y dirigentes señalan una combinación de factores que explican el desplome en la popularidad laborista, entre ellos errores políticos, una percepción de falta de rumbo, el deterioro de la economía británica y decisiones controvertidas en política exterior y nombramientos.
El retroceso electoral también evidenció la creciente fragmentación del sistema político del Reino Unido, con pérdidas de votos tanto hacia la derecha —particularmente hacia el partido antiinmigración Reform UK— como hacia la izquierda, en favor del Partido Verde y de fuerzas nacionalistas en Escocia y Gales.

Por otro lado, la incertidumbre política comenzó a reflejarse en los mercados financieros, donde aumentaron los costos de endeudamiento del gobierno británico en comparación con otros países, en un indicio de la preocupación de los inversores por la estabilidad del Ejecutivo.
A pesar del escenario adverso, Starmer intenta recuperar la iniciativa política. El primer ministro confía en relanzar su agenda con un ambicioso paquete legislativo que será presentado en los próximos días durante la Apertura Estatal del Parlamento, encabezada por el rey Carlos III.
Al mismo tiempo, más de un centenar de diputados laboristas británicos firmaron este martes una carta de apoyo al primer ministro. “La semana pasada tuvimos unos resultados electorales duros. Este no es el momento para una contienda por el liderazgo”, afirmaron en una carta difundida por medios británicos.
Las elecciones generales en el Reino Unido no están previstas hasta 2029, pero el sistema político permite a los partidos reemplazar a su líder en cualquier momento del mandato sin necesidad de convocar a nuevos comicios, lo que mantiene abierta la incertidumbre sobre el futuro inmediato del gobierno laborista.
Agencias AP, AFP y Reuters
