Ante el temor que empezó a crecer en el sector agropecuario por los pronósticos que anticipan la llegada de un evento El Niño hacia la segunda mitad del año y las versiones que comenzaron a hablar incluso de un posible súper El Niño o de un escenario extremo de lluvias e inundaciones, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) señaló que, con la información disponible hasta el momento, todavía no es posible determinar qué intensidad tendrá el fenómeno. Además, indicó que los modelos climáticos muestran una tendencia hacia ese evento, aunque aclaró que, por ahora, el escenario más probable para el invierno es de lluvias dentro de parámetros normales y sin señales concretas de un escenario extremo de excesos hídricos generalizados en la Argentina.
El trabajo surge en un contexto en el que todavía pesa el recuerdo de las inundaciones y los excesos registrados durante gran parte de 2025, especialmente en la provincia de Buenos Aires, y después de un marzo y un abril que dejaron acumulados muy elevados en varias regiones productivas. Según detalló el informe, el centro-oeste bonaerense y el norte argentino fueron algunas de las zonas más afectadas, con registros que en algunos casos superaron los 300 milímetros durante abril.

En este marco, el consultor de la BCR Alfredo Elorriaga explicó que los últimos modelos de la NOAA muestran “decididamente una tendencia hacia un Niño”, aunque aclaró que “al día de hoy no se puede tener certeza acerca de la intensidad que tendrá”. En ese marco, el especialista cuestionó las definiciones que ya hablan de un “Meganiño”, “Niño Godzilla” o de un fenómeno fuera de escala. Luego recordó que en las últimas décadas ya hubo eventos similares e incluso más intensos que los valores proyectados actualmente. “Hubo cuatro eventos similares, incluso con mayores valores, en los últimos 44 años. De hecho en enero del 2016 el valor observado fue de 2,6 °C”, señaló.
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El informe explicó que para considerar que se está frente a un “Niño” fuerte o muy fuerte deberían registrarse anomalías superiores a 2,5 °C durante dos o tres períodos consecutivos. Actualmente, los modelos que sigue la BCR proyectan una anomalía cercana a 2,3 °C para diciembre de 2026, aunque Elorriaga aclaró que todavía falta tiempo y que los valores pueden modificarse en los próximos meses. “Por eso es tan importante seguir la evolución y ver los valores de julio y agosto”, indicó.
Otro de los aspectos centrales del informe es el estado hídrico con el que la Argentina llegaría al próximo ciclo agrícola. Según explicó el especialista, a diferencia de otros años recientes, el país llega al otoño con mejores reservas de humedad en los suelos gracias a las lluvias acumuladas durante 2025 y los aportes de marzo y abril. “Con los recientes aportes de marzo y, sobre todo de abril, podemos asegurar que la Argentina arranca el otoño con recargas de napas y de los perfiles”, afirmó.
De todos modos, también aclaró que la presencia de un Niño no garantiza automáticamente un escenario ideal de lluvias. En ese sentido, recordó lo ocurrido durante la campaña 2023/24, cuando aun bajo un evento Niño se produjo un bloqueo atmosférico que dejó casi un mes sin precipitaciones en un momento muy sensible para la soja de primera. “El ‘Niño’ es una condición necesaria, pero no suficiente para que la Argentina reciba más agua”, sostuvo.
El rol del Atlántico
El informe también analizó el comportamiento del océano Atlántico. Para 2026 algunos modelos empiezan a mostrar un enfriamiento significativo frente a las costas sudamericanas entre julio y septiembre, algo que podría limitar ese aporte extra de humedad. “Lo que hoy se observa es que el Atlántico no va a estar sumando humedad adicional, como sí pasó en el anterior invierno en el que tuvimos un agosto en el que llovió, por ejemplo, diez veces más que lo normal en la región central”, explicó. A partir de ese comportamiento y de otros indicadores que sigue la entidad, concluyó: “Esperamos un semestre frío con lluvias normales”.

El informe también abordó una de las principales dudas que comenzaron a circular sobre el fenómeno: cuándo empezaría realmente a sentirse El Niño en la Argentina. Allí, Elorriaga diferenció entre el calentamiento del océano y el evento plenamente desarrollado. Explicó que una cosa es que la temperatura superficial del Pacífico supere el umbral desde junio y otra distinta es que la atmósfera ya esté completamente acoplada al sistema oceánico, que es cuando realmente aparecen efectos más claros sobre las lluvias en Sudamérica. “Por eso insistimos en que la influencia del Pacífico influye mayormente en el período que va de octubre/noviembre a marzo en Argentina”, señaló.

Por último, el consultor señaló que, con la información disponible actualmente, no hay elementos para proyectar un escenario extremo de excesos hídricos. “Ese es el mensaje que me gustaría que llegue al productor. Es alentador, pero es lo que podemos concluir según los datos que efectivamente manejamos”, dijo. Además, afirmó que el cambio reciente en la circulación atmosférica y el final de la transición inestable entre verano y otoño permiten pensar en un escenario más normalizado para los próximos meses.
Como síntesis, la Bolsa resumió que para el invierno el Atlántico tendría un comportamiento menos favorable para los excesos de humedad, que se esperan lluvias normales para la primera parte de la campaña triguera, y que El Niño tendría mayor influencia entre octubre y marzo de 2027. Todavía falta al menos uno o dos meses para poder definir si el evento finalmente alcanzará una intensidad moderada o fuerte.
