La transición hacia la electrificación suele venir acompañada de una pregunta incómoda para las marcas deportivas: cómo conservar el carácter emocional de sus autos cuando desaparecen los motores V8, el sonido mecánico y buena parte de las vibraciones que históricamente definieron la experiencia de manejo.
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En este caso, el nuevo Mercedes-AMG GT 63 cuatro puertas coupé decidió responder esa incógnita rompiendo varios paradigmas dentro de la industria. El modelo no solamente representa el primer gran deportivo desarrollado sobre la nueva plataforma eléctrica AMG.EA, sino también uno de los autos eléctricos de producción más potentes jamás creados por la compañía alemana.

La versión GT 63 4MATIC+ desarrolla hasta 860 kW, equivalentes a 1169 CV, y entrega un torque máximo de 2000 Nm. Gracias a esa configuración, acelera de 0 a 100 km/h en 2,1 segundos y alcanza los 200 km/h en apenas 6,4 segundos. Con el paquete opcional Driver’s Package, además, puede llegar a una velocidad máxima de 300 km/h. Por debajo aparece el GT 55 4MATIC+, que igualmente conserva cifras fuera de escala: 816 CV, 1800 Nm y una aceleración de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos.

La gran novedad técnica está en el uso de tres motores eléctricos de flujo axial. Dos se ubican sobre el eje trasero y uno adelante, integrados en unidades de propulsión eléctrica denominadas HP.EDU. La marca explica que esta arquitectura permite lograr motores más compactos, con mayor densidad de potencia y capacidad de sostener altos niveles de rendimiento de manera continua.
La tecnología fue desarrollada junto a YASA, compañía británica especializada en motores eléctricos adquirida por Mercedes en 2021. Según la marca, los motores traseros superan las 13.000 rpm y el delantero alcanza más de 15.000 rpm.

Además, el sistema utiliza una arquitectura eléctrica de 800 voltios y una batería completamente nueva de 106 kWh netos. El paquete incorpora celdas cilíndricas refrigeradas individualmente mediante un sistema de aceite que rodea cada celda para mantener temperaturas homogéneas incluso bajo uso extremo.
Uno de los datos más llamativos pasa por la carga rápida. La automotriz anuncia una potencia de carga de hasta 600 kW, lo que permitiría recuperar unos 460 kilómetros de autonomía WLTP en apenas diez minutos. El proceso del 10 al 80% demoraría cerca de 11 minutos.
En autonomía, el GT 63 declara entre 596 y 696 kilómetros según el estándar de laboratorio WLTP, mientras que el GT 55 alcanza hasta 700 kilómetros.

Más allá de las cifras, AMG intentó conservar parte de la teatralidad típica de sus deportivos. Para eso desarrolló el sistema AMGFORCE S+, que simula cambios de marcha, interrupciones de tracción y reproduce un sonido basado en grabaciones reales del V8 del AMG GT R.
El sistema trabaja con más de 1600 archivos de sonido procesados en tiempo real según la aceleración, el tipo de manejo y las condiciones dinámicas del vehículo. Incluso incorpora secuencias acústicas al desbloquear el auto, iniciar la carga o activar el Launch Control.
En dinámica, el modelo también introduce múltiples desarrollos nuevos. El sistema AMG Race Engineer permite modificar individualmente parámetros como respuesta del acelerador, comportamiento en curva y nivel de intervención de la tracción mediante tres mandos giratorios ubicados en la consola central.

La suspensión neumática AMG Active Ride Control incorpora estabilización semiactiva del balanceo y trabaja junto a dirección activa del eje trasero. A baja velocidad, las ruedas traseras giran en sentido contrario a las delanteras para mejorar maniobrabilidad; a velocidades altas lo hacen en la misma dirección para incrementar estabilidad.
También sobresale el trabajo aerodinámico. El auto utiliza múltiples elementos activos, entre ellos placas Venturi bajo el piso, difusor trasero móvil, spoiler extensible y el sistema Airpanel, que regula automáticamente el flujo de aire hacia la refrigeración según las necesidades térmicas.

Visualmente, el nuevo AMG adopta una silueta fastback muy baja —4 centímetros más baja que su predecesor pese a la batería ubicada bajo el piso— y estrena una reinterpretación de la clásica parrilla Panamericana iluminada. Atrás aparecen seis ópticas circulares con diseño tipo turbina y gráficos en forma de estrella.

Puertas adentro, el modelo apuesta por una configuración completamente digital. El instrumental combina un cuadro de 10,2″ con una pantalla multimedia de 14″ orientada al conductor y otra adicional para el pasajero. El sistema multimedia funciona bajo la nueva plataforma MB.OS e integra inteligencia artificial basada en ChatGPT, Google Gemini y Microsoft Bing.

Entre las funciones específicas aparecen aplicaciones como AMG Performance Menu, que muestra en tiempo real datos de temperatura, aerodinámica activa y flujo de energía; AMG Track Pace, pensado para uso en circuito; y un sistema Predictive Performance Manager que administra la entrega de potencia según el trazado del circuito para optimizar tiempos de vuelta.
El modelo comenzará a producirse entre junio y septiembre de 2026 en la planta de Sindelfingen, Alemania, mientras que los motores eléctricos serán fabricados en Berlín-Marienfelde mediante nuevos procesos industriales desarrollados específicamente para esta tecnología.
