Tras regresar a la Tierra, los cuatro astronautas de la misión Artemis II compartieron los momentos más intensos de la travesía. Entre ellos, el piloto Victor Glover puso en palabras una de las experiencias más extremas del viaje: el instante final del descenso.
“Ese momento en el que se soltaron los paracaídas de frenado se sintió como si te lanzaras de espaldas desde un rascacielos”, describió, al referirse a la maniobra previa al amerizaje de la cápsula Orión.
El regreso: una maniobra al límite
El retorno de la misión marcó uno de los tramos más críticos del viaje. La cápsula ingresó a la atmósfera a una velocidad cercana a los 40.000 kilómetros por hora, antes de iniciar la secuencia de desaceleración.
Tras el despliegue de los paracaídas, la nave amerizó en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego. Allí, equipos de la NASA y del ejército estadounidense rescataron a los tripulantes, que fueron trasladados en helicóptero al buque USS John P. Murtha.
Un viaje histórico
Más allá del regreso, la misión Artemis II dejó hitos significativos. Los astronautas no solo lograron sobrevolar el lado oculto de la Luna, sino que además se convirtieron en los seres humanos que más lejos llegaron en el espacio.
A bordo de la cápsula Orión, superaron el récord de distancia establecido por la misión Apolo 13 hace más de 50 años. Durante el recorrido, los tripulantes capturaron imágenes inéditas del lado de la Luna que no es visible desde la Tierra. “Vimos cosas que ningún ser humano ha visto jamás”, señalaron.

El impacto emocional
En la conferencia de prensa posterior al aterrizaje, los astronautas también hicieron referencia al impacto emocional de la misión.
El comandante Reid Wiseman destacó la reacción global tras el regreso: “Nos quedamos impactados por la efusión de apoyo, por ese sentimiento de orgullo y pertenencia”.
Según explicó, uno de los objetivos iniciales del equipo era precisamente ese: generar un proyecto que trascendiera fronteras. “Queríamos salir e intentar hacer algo que uniera al mundo”, concluyó.