A las 12.13, después de que el presidente del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro, Alberto Gaig, en un acto de formalidad, le preguntara si quería declarar, Leopoldo Luque se puso de pie y caminó hasta la silla ubicada en el medio de la sala. “Soy inocente, lamento mucho su muerte”, sostuvo el neurocirujano.
Luque se refería a Diego Armando Maradona, su paciente. El médico está acusado de homicidio simple con dolo eventual. Es el primero de los siete imputados que decidió declarar en el segundo juicio donde se debate si hubo responsabilidades penales en la muerte de Maradona.
Antes de declararse inocente, Luque afirmó: “Como primera medida quiero analizar qué se dijo como causa de muerte del señor Diego Maradona, en cuanto al diagnóstico que arrojó la autopsia una insuficiencia cardíaca crónica con miocardiopatía dilatada que se descompensó, agudizó por falta de tratamiento, según una de las pericias oficiales”.
El neurocirujano llevaba carpetas con documentación. Se trataba de dos papers de la Unión Europea de Cardiología, estudios clínocpos y literatura sobre distintas cuestiones médicas como “insuficiencia cardíaca, agononía, edema pulmonar, taquicardía y agonía”.
“No vengo a decir lo que me parece, vengo a decir lo que está escrito”, dijo a poco de comenzar su declaración indagatoria. Desde el principio estuvo claro el objetivo de Luque: rebatir cada una de las afirmaciones sobre las causas de la muerte de Maradona incorporadas en el expediente.
“Estoy completamente seguro que no existió la agonía [de Maradona]”, afirmó. Así quiso rebatir lo sostenido en mayo de 2021 en las conclusiones de la junta médica que firmaron los diez peritos oficiales convocados por la Fiscalía General de San Isidro.
“Maradona comenzó a morir, al menos, 12 horas antes de las 12.30 del día 25 de noviembre pasado. Presentaba signos inequívocos de periodo agónico prolongado, por lo que concluimos que el paciente no fue debidamente controlado desde las 0.30 horas del día de su muerte”, se sostuvo en la citada junta médica.

En medio de su declaración, Luque negó que haya llegado a Maradona por medio del abogado Matías Morla, último representante y apoderado del Diez.
También se refirió a la “internación domiciliaria” de Maradona en la casa del barrio privado San Andrés, en Benavídez, en Tigre, donde Maradona pasó sus últimas dos semanas de vida después de haber sido operado de un hematoma subdural en la cabeza en la clínica Olivos, en Vicente López.
“Nunca hablé con ningún enfermero sobre la internación domiciliaria. No estaba a cargo de la internación”, sostuvo el imputado.
La declaración de Luque duró 30 minutos. No respondió preguntas de los acusadores y de las defensas.
“Luque va a declarar muchas veces durate este juicio, sobre todo después de los testimonios de los médicos. Va a contestar preguntas”, adelantó el abogado Julio Rivas, uno de los defensores del neurocirujano.
Tras la declaración de Luque, el abogado Fernando Burlando, quien representa a Dalma y Gianinna Maradona, dos de las hijas de Diego, le solicitó al tribunal, integrado por los jueces Gaig, Pablo Rolón y Alberto Ortolani, la reproducción de una serie de mensajes de WhatsApp que el imputado intercambio con allegados a Maradona que van a declarar como testigo.
La intención de Burlando era demostrar la participación de Luque en la internación domiciliaria de Maradona para contrarrestar las palabras de Luque.
