Sídney (Australia), 25 may (EFE).- Siete de los once activistas australianos de la Flotilla Global Sumud regresaron este lunes a Sídney tras permanecer detenidos por Israel la semana pasada al intentar llevar ayuda humanitaria a Gaza, después de denunciar haber sufrido abusos físicos y malos tratos durante su arresto.
Los activistas fueron recibidos en el aeropuerto internacional de Sídney por decenas de familiares y simpatizantes, después de haber sido liberados y deportados previamente a Estambul junto con otros integrantes de la flotilla que fue interceptada.
Zack Schofield, uno de los participantes, compareció ante la prensa vestido con un conjunto deportivo gris entregado por las autoridades israelíes, cuyo logotipo había sido tachado, y aseguró que los agentes utilizaron «violencia y humillación» contra los detenidos «por intentar ayudar a los palestinos».
«Hoy van a escuchar sobre los abusos que experimentaron a manos del aliado de Australia, el Estado de Israel», declaró Schofield a su llegada.
Los activistas denunciaron haber sido golpeados durante su custodia. Según sus testimonios, recogidos por la organización Global Movement to Gaza en su cuenta de Instagram, cuando creían encontrarse ya a salvo en la zona de embarque del aeropuerto en Israel, volvieron a ser agredidos por el personal de seguridad.
Aunque varios de los participantes aseguraron haber sufrido hematomas y fracturas, afirmaron que la experiencia no ha quebrado su determinación. «Pueden haber dejado nuestros cuerpos heridos, pero nuestro espíritu sigue intacto», añadió la organización en la red social.
Otro de los integrantes, Surya McEwan, afirmó haber recibido múltiples golpes en la cara y el cuerpo, y detalló que presenta una fractura en el pómulo, una contusión pulmonar y una conmoción cerebral.
Por su parte, el embajador israelí en Australia, Hillel Newman, rechazó la semana pasada las acusaciones y afirmó en declaraciones a la cadena de pública ABC que «nadie resultó herido» entre los más de 400 integrantes de la flotilla interceptada.
Las declaraciones de Newman se produjeron después de que circularan imágenes del ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, burlándose de los activistas detenidos mientras ondeaba una bandera de su país, un gesto que, según el embajador, fue «condenado por el liderazgo del Estado de Israel».
Se espera que el resto de los activistas australianos regresen al país austral en los próximos días. EFE
Sídney (Australia), 25 may (EFE).- Siete de los once activistas australianos de la Flotilla Global Sumud regresaron este lunes a Sídney tras permanecer detenidos por Israel la semana pasada al intentar llevar ayuda humanitaria a Gaza, después de denunciar haber sufrido abusos físicos y malos tratos durante su arresto.
Los activistas fueron recibidos en el aeropuerto internacional de Sídney por decenas de familiares y simpatizantes, después de haber sido liberados y deportados previamente a Estambul junto con otros integrantes de la flotilla que fue interceptada.
Zack Schofield, uno de los participantes, compareció ante la prensa vestido con un conjunto deportivo gris entregado por las autoridades israelíes, cuyo logotipo había sido tachado, y aseguró que los agentes utilizaron «violencia y humillación» contra los detenidos «por intentar ayudar a los palestinos».
«Hoy van a escuchar sobre los abusos que experimentaron a manos del aliado de Australia, el Estado de Israel», declaró Schofield a su llegada.
Los activistas denunciaron haber sido golpeados durante su custodia. Según sus testimonios, recogidos por la organización Global Movement to Gaza en su cuenta de Instagram, cuando creían encontrarse ya a salvo en la zona de embarque del aeropuerto en Israel, volvieron a ser agredidos por el personal de seguridad.
Aunque varios de los participantes aseguraron haber sufrido hematomas y fracturas, afirmaron que la experiencia no ha quebrado su determinación. «Pueden haber dejado nuestros cuerpos heridos, pero nuestro espíritu sigue intacto», añadió la organización en la red social.
Otro de los integrantes, Surya McEwan, afirmó haber recibido múltiples golpes en la cara y el cuerpo, y detalló que presenta una fractura en el pómulo, una contusión pulmonar y una conmoción cerebral.
Por su parte, el embajador israelí en Australia, Hillel Newman, rechazó la semana pasada las acusaciones y afirmó en declaraciones a la cadena de pública ABC que «nadie resultó herido» entre los más de 400 integrantes de la flotilla interceptada.
Las declaraciones de Newman se produjeron después de que circularan imágenes del ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, burlándose de los activistas detenidos mientras ondeaba una bandera de su país, un gesto que, según el embajador, fue «condenado por el liderazgo del Estado de Israel».
Se espera que el resto de los activistas australianos regresen al país austral en los próximos días. EFE