
Los integrantes de la Generación Z invierten cada vez más —al menos los que pueden pueden permitírselo— y lo hacen rompiendo con los patrones tradicionales seguidos por sus mayores: dan la espalda al ‘ladrillo’ como activo refugio y se vuelcan en los mercados financieros y las criptomonedas como vía para asegurar su futuro.
Así, 46% de los jóvenes de entre 18 y 24 años en España opta por invertir en acciones y fondos cotizados (ETFs) para construir patrimonio a largo plazo, según datos de Revolut, relegando la vivienda a una posición secundaria, ya que solo el 18% elige este activo.
El detonante de este cambio está ligado al crecimiento del precio de la vivienda en los últimos años. Según datos de Tinsa, el precio medio de la vivienda terminada en España experimentó un incremento anual del 14,71 % en el primer trimestre de 2026, alcanzando un valor medio de 2.252 euros el metro cuadrado. Para muchos jóvenes, estos precios convierten la compra de una casa en una meta muy lejana, lo que les empuja a buscar otras alternativas de inversión.
Los Gen Z empiezan a invertir jóvenes y poco
En este contexto, la Gen Z empieza a invertir alrededor de los 19 años pequeñas cantidades de dinero con las que construir su futuro financiero. Entre las alternativas que eligen destacan las acciones fraccionadas: “Son populares entre esta generación, que tienen menos capital para invertir que sus mayores”, señalan desde el broker Alpari.
Inciden en que suelen recurrir a fuentes online como TikTok y YouTube para obtener información de inversión, y, frecuentemente, utilizan aplicaciones financieras y plataformas de trading gamificadas.
Otra de sus opciones preferidas son los fondos cotizados (ETFs). “Siguen siendo el tipo de activo más popular entre los jóvenes de la Generación Z, dominando sus carteras aquellos que replican índices globales y estadounidenses”, indican fuentes del banco N26.
Sostienen que lejos de ver la inversión como algo complejo o inaccesible, los jóvenes la están integrando de forma natural en sus hábitos financieros diarios y en su planificación a largo plazo.
«Estamos viendo señales de un cambio estructural en la forma en que los jóvenes españoles gestionan sus finanzas. Durante años, la inversión se consideraba algo complejo, caro o reservado solo para expertos, mientras que el ahorro era la opción por defecto para la gran mayoría. Esto está empezando a cambiar», asegura Antón Díez Tubet, director general de N26 para España y Portugal.
Otros de los activos favoritos de los jóvenes son las criptomonedas, aseguran desde BBVA. Subrayan que los Z no piensan, de momento, en productos a largo plazo ni les preocupa todavía la jubilación y que entre todas sus inversiones, “destaca un activo arriesgado, las criptomonedas”. Así, el 50% de los nativos digitales que tienen inversiones financieras lo ha hecho en criptodivisas, a pesar de reconocer que su conocimiento sobre el tema es muy bajo.
Cómo son los Z
Los nacidos entre 1997 y 2012 no se conforman con seguir modelos heredados -en la inversión, tampoco-: cuestionan lo establecido, buscan propósito en lo que hacen y una coherencia entre los valores personales y los de la organización en la que trabajan, señalan expertos de CaixaBank.
Estas características se deben a que han crecido en un entorno marcado por la digitalización, la inmediatez y la incertidumbre. No se conforman con un empleo estable o un salario competitivo, sino que va más allá y buscan un equilibrio entre salario, propósito y flexibilidad. Como explica María Martínez, gestora que trabaja en la sucursal de CaixaBank en Frankfurt: “No creemos en el éxito como algo uniforme, sino como algo que se construye desde lo personal, desde nuestras circunstancias y decisiones”.
Davor Cervilla, gestor de Negocios de CaixaBank en Madrid, define a esta generación como “una generación muy familiarizada con la tecnología, comprometida con la inclusión, la igualdad y el medio ambiente y con una clara preferencia por la inmediatez y la flexibilidad en el entorno laboral”.
Estos jóvenes han crecido cuestionando lo establecido. Han vivido la crisis financiera de 2008 durante su infancia y la pandemia en su adolescencia o juventud. Pero lejos de intimidarse, la Generación Z responde con pensamiento crítico, conciencia social y una fuerte orientación al cambio, aseguran los expertos.

Los integrantes de la Generación Z invierten cada vez más —al menos los que pueden pueden permitírselo— y lo hacen rompiendo con los patrones tradicionales seguidos por sus mayores: dan la espalda al ‘ladrillo’ como activo refugio y se vuelcan en los mercados financieros y las criptomonedas como vía para asegurar su futuro.
Así, 46% de los jóvenes de entre 18 y 24 años en España opta por invertir en acciones y fondos cotizados (ETFs) para construir patrimonio a largo plazo, según datos de Revolut, relegando la vivienda a una posición secundaria, ya que solo el 18% elige este activo.
El detonante de este cambio está ligado al crecimiento del precio de la vivienda en los últimos años. Según datos de Tinsa, el precio medio de la vivienda terminada en España experimentó un incremento anual del 14,71 % en el primer trimestre de 2026, alcanzando un valor medio de 2.252 euros el metro cuadrado. Para muchos jóvenes, estos precios convierten la compra de una casa en una meta muy lejana, lo que les empuja a buscar otras alternativas de inversión.
Los Gen Z empiezan a invertir jóvenes y poco
En este contexto, la Gen Z empieza a invertir alrededor de los 19 años pequeñas cantidades de dinero con las que construir su futuro financiero. Entre las alternativas que eligen destacan las acciones fraccionadas: “Son populares entre esta generación, que tienen menos capital para invertir que sus mayores”, señalan desde el broker Alpari.
Inciden en que suelen recurrir a fuentes online como TikTok y YouTube para obtener información de inversión, y, frecuentemente, utilizan aplicaciones financieras y plataformas de trading gamificadas.
Otra de sus opciones preferidas son los fondos cotizados (ETFs). “Siguen siendo el tipo de activo más popular entre los jóvenes de la Generación Z, dominando sus carteras aquellos que replican índices globales y estadounidenses”, indican fuentes del banco N26.
Sostienen que lejos de ver la inversión como algo complejo o inaccesible, los jóvenes la están integrando de forma natural en sus hábitos financieros diarios y en su planificación a largo plazo.
«Estamos viendo señales de un cambio estructural en la forma en que los jóvenes españoles gestionan sus finanzas. Durante años, la inversión se consideraba algo complejo, caro o reservado solo para expertos, mientras que el ahorro era la opción por defecto para la gran mayoría. Esto está empezando a cambiar», asegura Antón Díez Tubet, director general de N26 para España y Portugal.
Otros de los activos favoritos de los jóvenes son las criptomonedas, aseguran desde BBVA. Subrayan que los Z no piensan, de momento, en productos a largo plazo ni les preocupa todavía la jubilación y que entre todas sus inversiones, “destaca un activo arriesgado, las criptomonedas”. Así, el 50% de los nativos digitales que tienen inversiones financieras lo ha hecho en criptodivisas, a pesar de reconocer que su conocimiento sobre el tema es muy bajo.
Cómo son los Z
Los nacidos entre 1997 y 2012 no se conforman con seguir modelos heredados -en la inversión, tampoco-: cuestionan lo establecido, buscan propósito en lo que hacen y una coherencia entre los valores personales y los de la organización en la que trabajan, señalan expertos de CaixaBank.
Estas características se deben a que han crecido en un entorno marcado por la digitalización, la inmediatez y la incertidumbre. No se conforman con un empleo estable o un salario competitivo, sino que va más allá y buscan un equilibrio entre salario, propósito y flexibilidad. Como explica María Martínez, gestora que trabaja en la sucursal de CaixaBank en Frankfurt: “No creemos en el éxito como algo uniforme, sino como algo que se construye desde lo personal, desde nuestras circunstancias y decisiones”.
Davor Cervilla, gestor de Negocios de CaixaBank en Madrid, define a esta generación como “una generación muy familiarizada con la tecnología, comprometida con la inclusión, la igualdad y el medio ambiente y con una clara preferencia por la inmediatez y la flexibilidad en el entorno laboral”.
Estos jóvenes han crecido cuestionando lo establecido. Han vivido la crisis financiera de 2008 durante su infancia y la pandemia en su adolescencia o juventud. Pero lejos de intimidarse, la Generación Z responde con pensamiento crítico, conciencia social y una fuerte orientación al cambio, aseguran los expertos.
