Quién se quedó la cabaña que vio los últimos días de Antonio Flores: el refugio que Lola Flores mandó a construir en El Lerele para tenerle cerca

admin

La cabaña que Lola Flores mandó a construir para Antonio Flores. (Movistar Plus+)

La cabaña en la que Antonio Flores pasó sus últimos días sigue vinculada a la familia 31 años después de su muerte, que se conmemora este sábado 29 de mayo. El documental Flores para Antonio, impulsado por su hija Alba Flores, volvió a situar en el centro ese refugio de madera construido en los terrenos de El Lerele, la casa de Lola Flores en La Moraleja.

La vivienda familiar de La Moraleja dejó de pertenecer a los Flores en 2018, cuando Rosario la vendió por 1,95 millones de euros al no poder asumir los gastos de mantenimiento. La cabaña, en cambio, ya no estaba allí y los créditos finales del documental de Movistar Plus+ apuntan a que ha seguido en manos de la familia.

En los agradecimientos del documental, Alba Flores escribe: “A mi prima Lola, y también a Cosme, por cuidar de la Cabaña y llenarla de vida”. Esa frase es el indicio más explícito de que el refugio no se perdió con la venta de El Lerele y de que hoy son Lola Orellana, la hija mayor de Rosario, y su pareja quienes se ocupan del lugar.

Alba Flores con su padre, Antonio Flores en 'Flores para Antonio'. (Movistar Plus+)

La cabaña de Antonio Flores

La historia de esa construcción está ligada a los años finales de la familia en su chalé de 625 metros cuadrados de La Moraleja. En la década de los 80, Lola Flores y Antonio González, El Pescaílla, dejaron el piso en el que vivían en la calle María de Molina y se trasladaron a esa casa, bautizada como El Lerele, que acabó siendo el centro de operaciones del clan.

Fue en el jardín de ese chalé donde el matrimonio mandó construir una casita de madera para su hijo. El objetivo era tenerle cerca y controlar su salud mental mientras luchaba contra sus adicciones, sin privarle de cierta independencia. La cabaña era una vivienda modesta de unos 70 metros cuadrados situada frente a la piscina. Tenía un salón amplio, un dormitorio y un pequeño estudio en el que Antonio Flores podía componer y grabar nuevos temas.

Aquel espacio se convirtió en su refugio personal. Allí componía, pensaba en su futuro, recibía a amigos y atravesó el dolor por la muerte de su madre, fallecida dos semanas antes que él. Flores para Antonio permitió volver a entrar en ese lugar, aunque ya no se encuentre en El Lerele. El documental no precisa dónde está ubicado ahora, pero las imágenes compartidas en redes sociales por Cosme muestran paredes de madera y una lámpara que también aparecen en una de las últimas escenas del documental, un detalle que apunta a que se trata de la misma propiedad.

Cosme Daniel en la cabaña de Antonio Flores. (Instagram)

Los últimos días de Antonio Flores

La cabaña fue también el escenario de sus últimos días, una etapa oscura en la que apenas comía y tampoco dormía. Ana Villa, madre de su única hija, la actriz Alba Flores, que ha rescatado su legado, le vio allí con vida por última vez. Durante esas dos últimas semanas, solo salió para ofrecer su último concierto, el 27 de mayo de 1995 en Pamplona ante unas 2.000 personas.

Aquel recital estuvo dedicado a su madre. Después regresó a la cabaña y murió allí el 30 de mayo de 1995, tres días después de aquella actuación. La familia nunca había explicado qué hizo con el refugio tras desprenderse de El Lerele. Lo que sí deja ver el documental es que la construcción conserva un peso central en la memoria de los Flores y que su uso actual busca desplazar el significado exclusivo de la tragedia.

Las publicaciones de Cosme apuntan a que en ese espacio se siguen creando nuevos recuerdos. El texto de Alba Flores en Flores para Antonio sitúa así a Lola Orellana y a su pareja como cuidadores directos de un lugar que, según sugiere el propio documental, continúa formando parte del legado íntimo de la familia.

La cabaña que Lola Flores mandó a construir para Antonio Flores. (Movistar Plus+)

La cabaña en la que Antonio Flores pasó sus últimos días sigue vinculada a la familia 31 años después de su muerte, que se conmemora este sábado 29 de mayo. El documental Flores para Antonio, impulsado por su hija Alba Flores, volvió a situar en el centro ese refugio de madera construido en los terrenos de El Lerele, la casa de Lola Flores en La Moraleja.

La vivienda familiar de La Moraleja dejó de pertenecer a los Flores en 2018, cuando Rosario la vendió por 1,95 millones de euros al no poder asumir los gastos de mantenimiento. La cabaña, en cambio, ya no estaba allí y los créditos finales del documental de Movistar Plus+ apuntan a que ha seguido en manos de la familia.

En los agradecimientos del documental, Alba Flores escribe: “A mi prima Lola, y también a Cosme, por cuidar de la Cabaña y llenarla de vida”. Esa frase es el indicio más explícito de que el refugio no se perdió con la venta de El Lerele y de que hoy son Lola Orellana, la hija mayor de Rosario, y su pareja quienes se ocupan del lugar.

Alba Flores con su padre, Antonio Flores en 'Flores para Antonio'. (Movistar Plus+)

La cabaña de Antonio Flores

La historia de esa construcción está ligada a los años finales de la familia en su chalé de 625 metros cuadrados de La Moraleja. En la década de los 80, Lola Flores y Antonio González, El Pescaílla, dejaron el piso en el que vivían en la calle María de Molina y se trasladaron a esa casa, bautizada como El Lerele, que acabó siendo el centro de operaciones del clan.

Fue en el jardín de ese chalé donde el matrimonio mandó construir una casita de madera para su hijo. El objetivo era tenerle cerca y controlar su salud mental mientras luchaba contra sus adicciones, sin privarle de cierta independencia. La cabaña era una vivienda modesta de unos 70 metros cuadrados situada frente a la piscina. Tenía un salón amplio, un dormitorio y un pequeño estudio en el que Antonio Flores podía componer y grabar nuevos temas.

Aquel espacio se convirtió en su refugio personal. Allí componía, pensaba en su futuro, recibía a amigos y atravesó el dolor por la muerte de su madre, fallecida dos semanas antes que él. Flores para Antonio permitió volver a entrar en ese lugar, aunque ya no se encuentre en El Lerele. El documental no precisa dónde está ubicado ahora, pero las imágenes compartidas en redes sociales por Cosme muestran paredes de madera y una lámpara que también aparecen en una de las últimas escenas del documental, un detalle que apunta a que se trata de la misma propiedad.

Cosme Daniel en la cabaña de Antonio Flores. (Instagram)

Los últimos días de Antonio Flores

La cabaña fue también el escenario de sus últimos días, una etapa oscura en la que apenas comía y tampoco dormía. Ana Villa, madre de su única hija, la actriz Alba Flores, que ha rescatado su legado, le vio allí con vida por última vez. Durante esas dos últimas semanas, solo salió para ofrecer su último concierto, el 27 de mayo de 1995 en Pamplona ante unas 2.000 personas.

Aquel recital estuvo dedicado a su madre. Después regresó a la cabaña y murió allí el 30 de mayo de 1995, tres días después de aquella actuación. La familia nunca había explicado qué hizo con el refugio tras desprenderse de El Lerele. Lo que sí deja ver el documental es que la construcción conserva un peso central en la memoria de los Flores y que su uso actual busca desplazar el significado exclusivo de la tragedia.

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