El acto oficial contó con el tradicional izado del pabellón nacional y la participación de autoridades políticas, civiles y de las fuerzas de seguridad de la región.
En el marco de las conmemoraciones por el Día de la Armada Argentina, la Corbeta ARA Rosales protagonizó una emotiva jornada en la estación marítima local, donde integrantes de su tripulación realizaron un balance sobre la experiencia en la región, la estructura operativa del buque y los desafíos personales que conlleva la carrera naval. La presencia de la unidad naval en Puerto Quequén despertó un gran interés tanto en los vecinos como en los numerosos visitantes que se acercaron durante su estadía en la ciudad.
La ceremonia oficial se llevó a cabo durante la mañana con el tradicional izado del pabellón nacional. El acto contó con la destacada presencia de autoridades del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, jefes de la Armada, Prefectura Naval Argentina, Policía Federal y representantes del Faro Quequén. Cabe recordar que esta fecha evoca históricamente el Combate Naval de Montevideo de 1814, gesta en la cual la escuadra comandada por el almirante Guillermo Brown logró una victoria clave y definitiva para la consolidación de la independencia argentina.
Estructura y equidad a bordo
En diálogo con nuestro medio, la Cabo Primera González, oriunda del distrito y miembro de la dotación, brindó precisiones sobre el funcionamiento interno de la embarcación. La suboficial destacó que la Corbeta ARA Rosales cuenta actualmente con una tripulación de más de cien personas, de las cuales un notable 40% corresponde a personal femenino, reflejando una fuerte inserción de las mujeres en roles operativos de la fuerza.
Según detalló, el navío mantiene una estructura organizativa interna dividida rigurosamente por cámaras y camaretas, en la que conviven distintas jerarquías y especialidades, distribuidas entre el personal de suboficiales (desde Cabos Segundos hasta Suboficiales Principales) y la plana mayor, integrada por los oficiales y la comandancia.
Una recepción cálida y el factor humano
Respecto a la continuidad de los festejos patrios, la Cabo Primero González aclaró que la Corbeta Rosales realizó de manera exclusiva sus jornadas de Open Day (puertas abiertas) en el puerto de Quequén, mientras que otras unidades de la fuerza hicieron lo propio de forma paralela en diferentes terminales portuarias del territorio nacional.
En relación al contacto con el público local, el personal de la Armada manifestó su profunda gratitud: «Nos han recibido de una manera muy grata y cálida. Nos sorprendió muchísimo la cantidad de gente que se acercó y nos alegra recibirlos con este entusiasmo».
Por último, la vocera se refirió al plano personal y familiar, describiendo el equilibrio que los marinos deben sostener entre su profunda vocación y la vida en el hogar. En su rol de madre, González reconoció las complejidades que presenta la profesión, aunque remarcó el sostén fundamental que brinda el entorno familiar. «Tanto la familia propia como la familia naval forman un conjunto. Es una vida que conlleva navegar, el desapego y el desarraigo, pero gracias al apoyo de ellos nosotros podemos seguir adelante con esta carrera», concluyó.









