El sacerdote, cuya vocación nació en esta comunidad, regresó a sus raíces con el compromiso de fortalecer la cercanía barrial y el acompañamiento social.
En una ceremonia cargada de fe y recuerdos, la Parroquia Nuestra Señora de la Merced de Quequén recibió formalmente este sábado al padre Walter Pereyra como su nuevo guía espiritual. Su asunción no representa solo un cambio de autoridades, sino el inicio de una etapa que, según sus propias palabras, estará marcada por la premisa de “caminar juntos”.
Ante una comunidad que lo recibió con entusiasmo, el flamante párroco anticipó que su gestión se centrará en sostener la presencia de la Iglesia en los barrios y profundizar el acompañamiento espiritual y social, áreas clave en el contexto actual.
Un regreso al origen de su fe
Para Pereyra, este nombramiento tiene un significado personal profundo. Nacido en Lobería en 1965, fue en Quequén donde, durante su juventud, descubrió su camino religioso.
“A los 18 años sentí el llamado de Dios a partir de haber hecho camino de vida cristiana aquí en Quequén justamente”, rememoró con emoción el sacerdote al recordar sus primeros pasos en la fe.
Tras sentir esa vocación, ingresó al seminario donde completó ocho años de formación, recibiendo su ordenación sacerdotal en 1991. Desde entonces, ha forjado una extensa trayectoria pastoral en la región.
Experiencia y cercanía
El nuevo párroco no es un desconocido para la zona. Dentro de su dilatada carrera, se destaca su labor como vicario en la ciudad de Necochea, donde trabajó estrechamente junto al recordado monseñor De Luis, una experiencia que marcó su perfil de servidor público y espiritual.





