La Parroquia Nuestra Señora de la Merced será la sede de una jornada de oración, sanación y avivamiento del Espíritu Santo este domingo 22 de febrero.
Este domingo 22 de febrero, a partir de las 19:00 horas, la comunidad católica de la región se reunirá en un evento de profunda significación espiritual. Bajo el marco del 59° aniversario de la creación de la Renovación Carismática Católica (RCC), se llevará a cabo un encuentro especial en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, ubicada en calle 509 n° 1465 de la ciudad de Quequén.
La actividad contará con la animación de los grupos de la RCC de Necochea y Quequén, junto al equipo de coordinación de la Diócesis de Mar del Plata. Los organizadores extienden la invitación a toda la comunidad, especialmente a quienes busquen un espacio de restauración espiritual y sanación.
Cronograma de la celebración
La jornada comenzará con un momento de Avivamiento del Espíritu Santo, que incluirá testimonios de personas que relatarán sus experiencias de sanación. Posteriormente, se realizará la Celebración de la Palabra, seguida de uno de los momentos más esperados: la Adoración y bendición con el Santísimo Sacramento, donde se elevará una oración especial por los enfermos. Para finalizar, los asistentes compartirán un ágape fraterno.
Un movimiento con impacto global
La Renovación Carismática Católica tuvo su origen el 17 de febrero de 1967, durante un retiro de estudiantes de la Universidad de Duquesne en Pittsburgh, Estados Unidos. En aquel encuentro, los participantes experimentaron lo que se denomina la «efusión del Espíritu Santo», marcando el inicio de un movimiento que se difundió rápidamente por todo el mundo, incluida la Argentina.
En la actualidad, se estima que más de 100 millones de católicos participan de esta espiritualidad en 200 países. El movimiento cuenta con el reconocimiento del Consejo Pontificio para los Laicos a través del ICCRS (Servicios Internacionales de la Renovación Carismática Católica).
Al respecto, el predicador de la Casa Pontificia ha destacado que la RCC ha permitido «emerger de nuevo en la Iglesia los carismas pentecostales que se habían perdido», considerándola una respuesta providencial a las oraciones del Papa Juan XXIII por un «nuevo Pentecostés» al inicio del Concilio Vaticano II.
