Mónica Caro, enfermera de la localidad, reveló las precariedades del sistema de salud en el interior del distrito; tras una fuerte movilización vecinal, el municipio envió un profesional de forma provisoria.

Un profundo malestar y dolor atraviesa a los habitantes de La Dulce tras un reciente suceso que puso en evidencia, una vez más, las graves falencias estructurales en materia de salud que afectan a las localidades del interior de Necochea. En declaraciones radiales a LU 24, Mónica Caro, enfermera del centro asistencial local, brindó un crudo testimonio sobre las limitaciones que enfrentan los trabajadores para salvar vidas en situaciones de emergencia.
“Lo que pasó fue que recibimos un llamado en un horario poco habitual y no pudimos actuar por la falta de un médico”, relató Caro, subrayando que este pedido de mayores profesionales no es nuevo: “Hace dos años estamos pidiendo que traigan más médicos y nunca nos hicieron caso”.
Un sistema «con las manos atadas»
La descripción del escenario al momento del pedido de auxilio fue desoladora. Según explicó la enfermera, en ese instante solo se encontraba una trabajadora de guardia que, por protocolo y seguridad del establecimiento, no puede abandonar el puesto.
La localidad cuenta formalmente con solo dos médicos: uno se encontraba cumpliendo funciones en la vecina ciudad de Benito Juárez y la otra profesional recién regresaba de su período de vacaciones. A esta falta de personal se le sumó la carencia de transporte sanitario. “Tampoco teníamos ambulancia; habían salido hacia Necochea para trasladar a otra persona”, detalló Caro.
Movilización popular y respuestas temporales
El trágico desenlace —en el que un particular debió trasladar por sus propios medios a una paciente en busca de atención— desencadenó una protesta masiva. Habitantes de La Dulce y de otras localidades vecinas se movilizaron para exigir soluciones definitivas a una problemática que califican como un abandono sistemático.
“Todo el interior de Necochea está sin médicos. Durante las elecciones nos prometen un montón de cosas y jamás cumplieron”, fustigó la enfermera. Como respuesta inmediata a la presión social, las autoridades enviaron un médico de refuerzo, aunque con carácter estrictamente temporal: “Nos mandaron un médico provisorio solo por el mes de abril”.
Finalmente, Caro expresó su solidaridad con los allegados de la paciente fallecida y pidió que el reclamo no pierda visibilidad: “Sabemos que no hay consuelo para la familia, pero esperamos que esto no sea solo un pantallazo. Todos deben conocer nuestra situación y saber que estamos con las manos atadas sin poder hacer nada”.
