“Se puede matar a alguien y hacerlo desaparecer”, la frase en una conversación sería clave en el crimen en Coghlan

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El pasado se vuelve contra Cristian Graf, el dueño de la casa de Coghlan, donde, el 20 de mayo de 2025 fueron encontrados los restos de Diego Fernández Lima, su excompañero de colegio asesinado el 26 de julio de 1984. La víctima tenia 16 años.

Según fuentes judiciales, uno de los testigos afirmó que un amigo suyo le contó que durante una reunión realizada en 2011, uno de los comensales, que tendría un apellido de origen alemán, le habría dicho: “Se puede matar a alguien y hacerlo desaparecer”.

Este testigo declaró hace una semana. Su testimonio se incorporó en el denominado legajo reservado de la investigación.

Pero, en las últimas horas, se presentó un segundo testigo que confirmó la existencia de esa reunión y la ubicó en tiempo y lugar; aunque aclaró que no había escuchado la conversación.

Ambas declaraciones se concretaron horas antes de la realización del peritaje recomendado por los técnicos de la Gendarmería que revisaron el fondo de la casa de Graf, donde fueron hallados los restos de Fernández Lima, con un georadar y hallaron una serie de anomalías en el terreno.

Además, fuentes policiales indicaron que, durante los próximos días se abocaran a profundizar esta pista y trataran de establecer si el autor de esa frase habría sido el padre del dueño de la casa donde habría sido asesinado Fernández Lima.

La excavación en la zona de la medianera permitió el hallazgo de los restos de Diego Fernández Lima

El principal inconveniente de esta pista está en que dos de las personas vinculadas directamente con esa frase, fallecieron. Tanto el dueño de la casa que fue supuestamente el autor de la frase como el amigo que la escuchó están muertos.

No obstante, los investigadores policiales y judiciales están decididos en avanzar sobre la búsqueda de testigos y elementos que confirmen quién fue el autor del dicho: “se puede matar a alguien y hacerlo desaparecer” y si tiene alguna relación directa con el homicidio de Fernández Lima.

Desde que el cuerpo de su excompañero de la escuela técnica fue hallado en su casa, Cristian Graf negó toda vinculación con el cadáver y rechazó cualquier acusación que lo involucrara con el homicidio.

Si bien, el 27 de octubre pasado el juez nacional en lo Criminal y Correccional Alejandro Litvack dictó el sobreseimiento de Graf, un mes después la Cámara revocó esa resolución y dispuso que continúe la investigación en su contra.

En una resolución dictada el 29 de noviembre pasado, el juez Ignacio Rodríguez Varela dispuso investigar a Graf por su presunta responsabilidad en el asesinato del joven que había sido visto con vida por última vez en julio de 1984, debido a que sus restos fueron encontrados en el fondo de la casa en la que vivía con su padre, fallecido.

A partir de esta resolución, el expediente regresó a la fiscalía a cargo de Martín López Perrando.

El representante del Ministerio Público se hizo cargo de la investigación el 20 de mayo pasado, cuando un grupo de efectivos de la Policía de la Ciudad fue alertado de que obreros que trabajaban en una obra en construcción en un lote situado en Congreso 3748 encontraron restos óseos cuando hacían una excavación para armar los cimientos y hacer una medianera.

Al lado de ese lugar había un chalet donde entre 2001 y 2003 había vivido el cantante Gustavo Cerati. El músico le había alquilado la propiedad a la artista plástica Marina Olmi, hermana del actor Boy Olmi.

Cuando se hizo pública la identificación de los restos óseos, una persona llamó a la fiscalía y contó que en la propiedad, en el momento de la desaparición, vivía un compañero de Diego: el mencionado Graf.

Al ser convocado a declarar como acusado, la defensa de Graf sostuvo que era inocente y deslizó la posibilidad que apuntaba a que hubiera otro responsable del homicidio, debido a que en la época del crimen, en lugar del hallazgo del cuerpo había un pasillo que comunicaba la avenida Congreso y la calle Naón que era de acceso público.

“El deceso acaecido en 1984 verificó un vínculo entre la víctima y el encausado en tanto resultaban ser ni más ni menos que compañeros de colegio, circunstancia suficientemente demostrada para sostener esa afirmación mediante informes y testimonios de quienes coincidieron con ambos en aquella época. Por ello, no hay posibilidad de desvincular, a esta altura, al nombrado del homicidio, ya sea como autor, cómplice o cualquier otro grado de participación y en una línea temporal evidentemente distinta y excluyente a la del delito por el cual se pretende limitar el examen de su eventual responsabilidad”, se consignó en la resolución de la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional.

Diego Fernández Lima, el adolescente asesinado en 1984

Además, la Sala IV de la Cámara insistió en que Fernández Lima fue agredido hasta su muerte y luego el asesino intentó desmembrarlo.

A los mencionados testigos de identidad reservada, se sumaron las declaraciones de dos amigos del grupo de scouts al que concurría Graf. Y no lo dejaron bien parado.

“A partir de esta historia no sé quién es Cristian Graf. Esto sacudió la imagen que tenía de él”, dijo uno de los testigos

Según fuentes de la investigación, a esta circunstancia habría que sumarle el hecho de que habrían sido reticentes en sus dichos y no habrían manifestado la verdad de lo que ocurrió en la época que se vincularon con el acusado.

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