En un contexto atravesado por la hiperconectividad, las apps de citas y la inmediatez, las relaciones amorosas son cada vez más efímeras y pocas parejas se encuentran preparadas para enfrentar los desafíos que se les presentan. En diálogo con LA NACION, el licenciado en Psicología Alejandro Schujman analizó esta realidad cada vez más presente en sus consultas.
“Vivimos en tiempos de amores cobardes, como dice el trovador Silvio Rodríguez. Venimos de una generación de hombres y mujeres que juraron amarse y respetarse hasta que la muerte los separe y han crecido con amor o sin amor, en muchos casos cumpliendo meramente el mandato. El desafío hoy es volver a confiar. Apagando las pantallas, encendiendo las miradas”, sostuvo Schujman.

Actualmente, el psicólogo cuenta con más de 760 mil seguidores en redes sociales, donde cientos de personas le acercan sus problemáticas y, a partir de distintos videos didácticos, logra responder muchas de las dudas que se hacen los usuarios en tiempos en donde incluso el amor pasa por los medios digitales.
“La virtualidad ha hecho muy poco en beneficio de los vínculos consistentes y duraderos. Genera la fantasía de que siempre hay algo mejor a la vuelta de la esquina o en el próximo chat de alguna app de citas o red social”, explicó sobre esta tendencia.
En ese sentido, advirtió sobre el impacto de la “multi oferta” en los lazos afectivos: la idea de que siempre hay una alternativa disponible dificulta el compromiso y erosiona la construcción de proyectos compartidos. “Apostar a los amores en colores en tiempos de amores grises es primordial”, planteó, en contraposición a vínculos superficiales o descartables.

La dificultad para sostener relaciones, según el especialista, también está directamente ligada a la manera en que se gestionan las emociones en la actualidad. “Respecto de las emociones, tenemos serias dificultades en la gestión en tiempos de hiper conectividad. Las habilidades blandas —empatía, manejo de la tristeza, del enojo— son las grandes ausentes en estos tiempos de emojis”, señaló.
En ese escenario, el miedo a la soledad aparece como un factor determinante en las elecciones amorosas. Aunque no siempre se reconoce de forma consciente, muchas decisiones vinculares están atravesadas por la necesidad de evitar el vacío emocional. Esa urgencia, sumada a la falta de herramientas para procesar lo que se siente, termina generando vínculos poco sólidos o insatisfactorios.

Pero Schujman no se queda solo en el diagnóstico. En su nuevo espectáculo, que cruza psicología y música en vivo, propone abrir preguntas más que cerrar respuestas. “La música atraviesa cada una de estas instancias en los vínculos y en la gestión de las emociones. Somos las emociones que nos habitan, somos las canciones que cantamos”, expresó.
Esta innovadora experiencia que combina el universo de la psicología con la potencia emocional de la música en vivo se estrenará el próximo lunes 18 de mayo a las 20:30 horas en la Sala Picasso del Paseo La Plaza. El objetivo será generar un espacio de reflexión e identificación colectiva que invita a mirar hacia adentro a través de las canciones que marcaron generaciones.
