El brasileño João Fonseca, de apenas 19 años, no olvidará este 28 de mayo de 2026. Pudo haber jugado el partido de su vida para derrotar a uno de sus ídolos, el serbio Novak Djokovic, quien a los 39 años está en el otro extremo de su carrera. Tercer preclasificado del torneo, dio todo y más hasta el final de un extenuante partido, de más de cinco horas. Fue 4-6, 4-6, 6-3, 7-5 y 7-5 para meterse en los octavos de final del Grand Slam sobre polvo de ladrillo.
El brasileño cerró el partido con tres aces consecutivos y coronar así una remontada inolvidable. Había ido a remolque durante todo el partido: el doble 6-4 en los dos primeros parciales hacía presagiar que el serbio se impondría por la vida rápida. Pero el joven de apenas 19 años jamás se dio por vencido, aprovechó el quedo físico del serbio -que igualmente siguió sacando perfecto- y mandó el partido al quinto set.
En el parcial decisivo, el desparpajo de Fonseca hizo el resto: a fuerza de drop-shots, aces y tiros ganadores, el brasileño se quedó con un partido que quedará en la memoria de los fanáticos del tenis. Es cierto que el serbio tuvo problemas físicos, aunque no al nivel de Jannik Sinner ante Juan Manuel Cerúndolo. Se lo vio intentando combatir el calor con toallas frías e incluso vomitó. De todas formas, Novak siguió siendo Djokovic. Con su muñeca. Con su talento. Con su tenis. No le alcanzó y quien festejó fue Fonseca. Un gran regalo de cumpleaños para su madre.
Fonseca apenas podía hablar en la entrevista post-partido con Alex Corretja: “Sólo jugué. Sólo disfruté de enfrentarlo por primera vez. Le agradecí y estoy muy feliz”, dijo el portugués, extenuado tras el esfuerzo físico. Y añadió: “No me puse a pensar en las condiciones de la cancha. Sólo pensaba en pegarle a la pelota lo más rápido que podía. Él no falla. ¡Todavía pensamos que tiene 20 años!“, elogió Fonseca.
El brasileño fue el segundo rival que pudo vencer a Djokovic luego de haber perdido los dos primeros sets. ¿El anterior? El alemán Jürgen Melzer en los cuartos de final de Roland Garros 2010. La estadística es lapidaria: el serbio había ganado 289 de los 290 partidos en los que se había impuesto en los dos primeros parciales.
El brasieño continuó con sus respuestas: “Creo que al final del partido estaba en mejor estado que yo. Es loco. A medida que oscurecía, sentí que la él estaba más lento. Fue mejor, porque pude pegarle más rápido a la pelota. Igual, me sentía sofocado por el calor. Tocaba la pelota y la pelota se iba. No me sentía muy bien. Pero luché”, recordó. Y sobre la definición, en la que pasó de estar break-point abajo a sellar el triunfo con tres saques ganadores, Fonseca indicó: “Simplemente, pensaba que podía hacer aces. Pensé en John Isner… y me sentí muy feliz de disfrutar este momento”.
Cambio de época
Mientras hablaba con Corretja, Fonseca no sabía que con su triunfo ante Djokovic había provocado un cimbronazo: Roland Garros coronará en su edición 2026 a un nuevo campeón. Ninguno de los tenistas que quedan en carrera para quedarse con el título festejó antes allí en Bois de Boulogne. Djokovic era el último de esos mohicanos. Y se fue dejando una estela que sólo tienen las leyendas, dando hasta lo último, arengando al público, sonriendo ante un punto que le costó.
Así definió Fonseca el partido con Djokovic
En el box ganador, en cambio, había un documento argentino: el de Franco Davin. El entrenador forma parte del grupo de trabajo de Fonseca y estaba sentado al lado de Guilherme Teixeira, el coach de toda la vida del brasileño, nacido hace 19 años en Río de Janeiro. Teixeira y Davin festejarán el progreso de este chico, que en febrero de 2025 revolucionó el Buenos Aires Lawn Tenis y se quedó con el ATP porteño: fue su primer torneo del ATP Tour.
No habrá Grand Slam número 25 de Djokovic en París. Y eso que lo intentó hasta el final, porque en el último set el serbio corrió todo y dejó hasta la última gota de energía que le quedaba. Estuvo a un punto de llevar el partido al súper tie-break, cuando el encuentro orillaba las cinco horas de juego. Incombustible, no dio ninguna pelota por perdida. Salvo cuando Fonseca tiraba de su repertorio y respondía con misiles de derecha o drop-shots para aprovecharse de que Nole estaba en el fondo de la cancha. No conforme con eso, el carioca se encomendó a su saque. Uno, dos y hasta tres aces le alcanzaron para pasar de break-point al triunfo final con sangre de hielo.
Lo mejor del partido inolvidable entre Fonseca y Djokovic
Nole abandonó el court como una leyenda viva del tenis. Un mito. Se paró de la silla, juntó fuerzas y -agotado y todo- saludó al público. El premio fue una ovación de ésas que quedan en la memoria. Sonriente, devolvió el gesto del público con un corazón improvisado entre sus dos manos. Antes se había tocado su propio corazón, el que late. Una señal de despedida, tal vez: en 2027, el serbio tendrá 40 años. Djokovic levantó los brazos, pulgares en alto. Todo el estadio de pie. Uno de los que aplaudía era el propio Fonseca, extasiado y sin poder creer del todo -todavía- que había vencido sobre polvo de ladrillo a uno de sus ídolos.
Las explicaciones de Djokovic
Tras caer ante Fonseca, el serbio dejó sus impresiones en la conferencia de prensa posterior al partido. “Fue sencillamente increíble por su parte… No creo haber cometido muchos errores en mi juego. Simplemente, él fue mejor”, dijo el serbio. Y agregó: “Fue un partido increíble. Fue duro para mí perder estando dos sets a cero arriba. Pero hay que reconocerle el mérito a João, que mereció ganar el partido. Sin duda, fue el mejor jugador en los momentos clave, en esos cruciales cuarto y quinto set… hubo intercambios y puntos increíbles, y encontró golpes y líneas espectaculares. Fue simplemente asombroso por su parte. Obviamente, no es agradable para mí enfrentarme a un jugador de ese nivel», confesó Djokovic.
