MENDOZA.- Cosas de chicos que terminaron los grandes, adentro y afuera de la escuela. Así, en pleno fervor y magia mundialista, hubo una drástica decisión en las aulas, lo que obligó a los padres a tomar la posta, en la puerta del colegio. ¿Qué ocurrió? Un establecimiento educativo religioso de Mendoza decidió prohibir el intercambio de figuritas del Mundial de Fútbol 2026 para “evitar la desconcentración y las peleas”.
La medida cayó como un baldazo de agua fría entre las familias, ya que hubo hasta niños llorando por el “gol en contra de las autoridades”, según contaron los padres a LA NACION. Se trata del reconocido Instituto Nadino, de la capital provincial, que optó por restringir la tradicional actividad durante el cursado y los recreos en el nivel primario.
Desde el gobierno escolar aclararon que no se tomará una acción similar en los establecimientos públicos pero señalaron que respetan la normativa de convivencia que adoptó la institución privada. De hecho, la gran mayoría de las escuelas de la provincia y el país no ha seguido el camino de la veda del emblemático hobby por lo que se trata de un caso inédito en el país. En tanto, desde el Instituto Nadino aseguran que seguirán adelante con la decisión, incluso hasta que finalice la competencia futbolística internacional.

De acuerdo con las consultas realizadas por este diario, los alumnos, desde hace un mes, venían llevando los preciados stickers. De hecho, a medida que conseguían más sobres de Pannini, intercambiaban las estampitas de los jugadores con los compañeros, sin problemas. “Estaba todo bien hasta que un profesor les dijo que no las llevaran más porque se armaba mucho lío en el aula. Pero no hubo comunicación a los padres, por lo que los chicos siguieron usándolas”, contó a LA NACION la madre de un estudiante, que rechaza de plano la medida de los directivos.
“Revuelo de la prohibición”
“Interpretamos que empezaron a haber problemas dentro del aula, durante las clases. Yo le dejé a mi hijo que las siguiera llevando y las usara en el recreo. Hasta la semana pasada todo siguió sin inconvenientes, pero este martes mandaron un mensaje grupal a toda la primaria. Ahí se arma el revuelo de la prohibición”, explicó otra madre.
El mensaje enviado a toda la comunidad educativa para que “los estudiantes no traigan más al colegio las figuritas” decía lo siguiente: “Los motivos principales son: desconcentración y alboroto en el aula, lo que impide el normal desarrollo pedagógico de la clase; conflicto entre pares por el intercambio de las mismas; pérdida de las figuritas o extravío de ellas”.
Con esos argumentos, las autoridades pidieron el “apoyo” a las familias para “evitar estas situaciones que dificultan el accionar docente y nada tienen que ver con lo pedagógico”.

Sin dudas, esa comunicación alteró los ánimos de chicos y grandes en los hogares, sobre todo de los fanáticos de coleccionar los stickers, una vez cada cuatro años. “Es un garrón porque ellos tenían un lindo momento de interacción en los recreos. Molesta que tomen esta medida cuando es una actividad noble para la edad. No los dejan jugar a la pelota, no puede correr porque se pueden caer. Cada vez las restricciones son mayores, entonces al final intentamos que los chicos no usen tecnología, como se decidió con el celular, y les siguen metiendo prohibiciones que hacen que dejen de ser niños”, se quejó una madre, que decidió ponerse manos a la obra en la puerta del establecimiento con otros padres para que los chicos no se atrasen con completar el álbum.
“Con varias mamás tomamos la iniciativa de armar un grupo para hacer nosotros el intercambio de figuritas a la salida de la escuela o que se encuentren en otro lugar o en el club para poder cambiarlas”, aportó la mujer.
“Se entiende que es por una cuestión de alboroto en las aulas, pero prohibir no les enseña nada a los niños. Incluso hay reclamos de pérdidas o robos, pero eso puede pasar siempre y justamente en ese contexto también los chicos aprender a cuidar sus cosas, a negociar, a denunciar una situación”, expresó otra madre, molesta con la postura de los directivos.
Los cuestionamientos a la medida no se hicieron esperar. En la consulta que realizó este diario en otras escuelas de la provincia y entre las familias, la respuesta fue casi unánime, haciendo hincapié en que las autoridades podrían tomar alguna acción integradora y no prohibitiva. “Creo que se puede aprovechar la inquietud de la escuela para definir otro tipo de medidas como destinar un momento o un día para hacer el intercambio”, coincidieron.
Por ahora, la decisión sigue firme y los padres saben que tendrán que buscar otras formas para que los chicos puedan completar el álbum antes de que comience el Mundial, el jueves 11 de junio con la ceremonia de apertura y el partido inaugural entre México y Sudáfrica en el Estadio Azteca.
“No le han dando la vuelta y siguen con la prohibición. Como es una escuela privada nadie puede cambiarles la decisión, porque manejan sus propias normas de convivencia. Algunos dicen que no es una prohibición sino una sugerencia, pero a los chicos no les dejen jugar más con las figuritas, mientras que en la secundaria no se tomaron medidas e incluso en el quiosco de la escuela las venden, pero no pueden abrir los paquetes dentro de la escuela”, completó, indignada otra de las madres.