Javier Milei: Una arenga por los “mejores 30 años” y el antídoto contra los “monstruos”, en medio de una nueva tensión interna

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Javier Milei arribó al auditorio del Centro de Convenciones, para disertar en el evento del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), apenas antes de las 19. La agenda que tenía ya delineada le permitió refugiarse en el mundo local de ese sector -amable con su Gobierno y que le sonrió con fotos y videos para darle la bienvenida- en un día en que escaló otra vez la interna oficialista, esta vez con Patricia Bullrich como punta de lanza. La senadora, jefa de la bancada de La Libertad Avanza (LLA) en la Cámara alta, no solo comunicó públicamente que no avalaba la decisión de los Milei de retirar el pliego de la jueza María Verónica Michelli -cuñada del periodista de investigación de LA NACION Hugo Alconada Mon- sino que además le puso al Presidente su renuncia a disposición, como anticipó este medio.

A la vez que rebrotaban tensiones, desconfianzas y acusaciones cruzadas en el oficialismo, Milei y su equipo económico oyeron los aplausos de los ejecutivos de finanzas. El Presidente dio un discurso en el que enfatizó en las supuestas bonanzas del plan libertario y en el que prometió que se vienen “los mejores treinta años de la economía argentina”. El panorama político era otro: a Bullrich, por tanto, un sector de Balcarce 50 la acusaba de iniciar esta movida de despegue no solo como una “disputa de poder” contra la secretaria general, Karina Milei, sino también por el nivel de peso en los cargos judiciales que están en proceso de llenado.

En el IAEF, en primera fila al Presidente lo aguardó su ministro de Economía, Luis Caputo, que había cerrado su alocución minutos antes, acompañado por sus autodenominadas “tres anclas”: sus colaboradores Federico Furiase, Felipe Núñez y Martín Vauthier.

Milei arrancó su alocución con un tenue tono que se condijo con las luces bajas que tomó el escenario cuando le puso un pie encima.

En esta oportunidad no hubo insultos ni demasiada efervescencia contra sus blancos habituales. Abajo también lo escucharon los diputados nacionales Diego Hartfield y Adrián Ravier, que llegaron temprano. El pampeano -estudioso de la teoría libertaria- paseó bajo su brazo el libro Dinero, crédito bancario y ciclos económicos, que Jesús Huerta de Soto -alabado por Milei- le mandó autografiado desde España vía Ravier al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Estuvo también la senadora Nadia Márquez -aliada de Martín Menem, que pasó por IAEF a mitad de tarde- y la empresaria Bettina Bulgheroni, amiga de Karina Milei, que arribó junto a su hermano.

En su discurso, el Presidente reiteró que hubo sectores que intentaron un golpe de Estado contra su gobierno y que todavía agitan una “campaña del miedo” contra su gestión.

Del tono sosegado retomó la energía cuando recordó la película Monsters, Inc y en el auditorio generó risas. Ahí el Presidente comentó que uno de los monstruos quiso “asustar a una nenita” y ella se río; entonces trazó un paralelismo: ”El día que les saquemos las caretas a los monstruos colectivistas este país va a ser grande nuevamente. La campaña es Monsters, Inc. El monstruo K. Monstruo, no nos asustas más”.

Al rato las palmas volvieron, cuando pidió que le subieran los aires bajo el argumento “el muñeco de cera se está derritiendo”.

Entre recuerdos del “estrés test” durante las elecciones legislativas de 2025, le agradeció a Caputo por el “mejor programa económico de la historia”. Dijo que caen el riesgo país y la inflación, y que por eso ahora se puede hablar de cómo su Gobierno va a acelerar el crecimiento. “Está bajando la inflación, sacamos 14 millones de personas de la pobreza. Sabía lo que estaba diciendo [cuando decía que era experto en crecimiento con y sin dinero] y lo estamos haciendo”, refirió. “Va a salir bien”, exclamó además, para imprimir una cuota de esperanza, y añadió: “El año que viene, en octubre los vamos a pasar por arriba [a los opositores] y a seguir impulsando las ideas de la libertad”.

Milei también negó que su gestión esté paralizada, aseguró que hizo en seis meses lo que no se logró en 40 años y prometió que a la Argentina le van a salir “los dólares por las orejas”.

“No hay apertura indiscriminada, somos una cosa de locos cómo cerramos la economía durante los últimos 100 años. ¿Le tienen miedo a competir? Si han podido soportar los gobiernos liberticidas, nada los puede detener, la libertad los hará prósperos”, arengó.

En el último tramo del discurso, el Presidente retomó sus intenciones de generar expectativas respecto al futuro de su gestión. “Se vienen los mejores años de la economía argentina, prepárense para ser parte de la mejor parte de la historia argentina, del resurgimiento. Van a poder mirar para atrás y decir ‘somos parte del milagro argentino’“, marcó y concluyó: ”Con mucho esfuerzo hemos atravesado la tormenta, nos esperan los mejores 30 años de la economía argentina“.

Mientras en el Gobierno y en lo legislativo el oficialismo se aferra a que será la economía la que ordene a la política, en la Casa Rosada sobraron los chispazos.

En las distintas terminales del Gobierno y también en espacios aliados, coincidían en que Bullrich quiso mostrar con el mensaje que publicó este martes que no es una empleada de los hermanos Milei y menos de Karina. La senadora (que ya había exigido al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, acelerar su declaración jurada) tiene peso propio y a esta altura del año encuestas la posicionan con una imagen positiva incluso superior a la del Presidente, con quien tiene un vínculo fluido y frontal.

Sin embargo, algunas áreas del oficialismo -sobre todo vinculadas al karinismo- desconfiaban también de que atrás de las escaladas de la ministra de Seguridad existiera una disconformidad con la baja injerencia que -dicen- le da el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, en la selección de los pliegos judiciales y en que el ministro desoye los intentos de la senadora de promover algunos nombres. Analizaban, entonces, que ella disconforme hace ruido.

“Los nombramientos de los jueces generan rispideces porque se disputa poder por los próximos 30 años. Ella quiso meter gente suya, no se lo dieron y aprovechó esto”, analizaba este martes por la tarde una fuente del Gobierno.

No es solo eso. En la mesa chica libertaria acusaban a Bullrich de articular con senadores aliados pero no para llevar adelante una estrategia alineada con la Casa Rosada respecto puntualmente del pliego de Michelli. Se quejaban, además, de cuánto podía o no empantanar eso el resto de las gestiones judiciales en el Congreso.

“Patricia estuvo hablando con aliados y eso desarmó la estrategia original”, decía una fuente de Balcarce 50. “Se generan malos mensajes hacia el afuera cuando no coordinamos bien las acciones y los gestos. Necesitamos mensajes de unidad”, acotaba la misma voz, que no obstante confiaba en que todo volverá a su cauce.

Otra fuente del oficialismo exclamaba este martes, respecto de la postura de Bullrich sobre Michelli: “No tiene sentido diferenciarse así. Es una orden del Presidente. No da que la cuestionen de esa forma”.

Personajes de la Casa Rosada que discrepan con el estratega Santiago Caputo también lo acusaron de promover ciertos movimientos que generan fricciones en medio del nombramiento de los jueces.

Ante las tensiones, fuentes del oficialismo aseguraban que, en caso de que el pliego de Michelli avance en el Senado, una opción que se baraja es que Milei no firme el decreto para su nombramiento.

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