“Los que actuaron en la Argentina te dicen: ‘no sabés lo que te espera’”: vuelve el grupo de percusión que deslumbró al mundo

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Según el diccionario de Oxford, el término “stomp” significa principalmente “pisar fuerte, dar pisotones o pisotear”. Se refiere a caminar con pasos pesados y ruidosos, a menudo mostrando enfado. Además se usa para describir un baile rítmico o un tipo de jazz rápido y acentuado. Desde 1991 ese término también alude a un grupo de percusión originario de Brighton, Inglaterra, que usa objetos cotidianos (como tachos de basura, escobas, bidones, cajas y mecheros) para crear un lenguaje propio donde el ritmo, el humor físico y la teatralidad se combinan en forma arrolladora y visceral. Sus creadores –Luke Cresswell y Steve McNicholas-, con vasta experiencia en bandas callejeras, concibieron un espectáculo que debutó ese mismo año en el Teatro Bloomsbury de Londres. Tres años más tarde cruzaron el océano atlántico y recalaron en el Teatro Orpheum de Nueva York, en el off Broadway. Allí convocaron a fanáticos locales y turistas de todo el mundo a lo largo de 19 años y más de 11.000 funciones. Al bajar de cartel, en 2023, Stomp ya había adquirido fama internacional gracias a una residencia en Las Vegas y a una gira por 50 países que llegó a tocar suelo argentino en 2010.

Stomp llega en septiembre a la Argentina

Hoy, cuando otras compañías artísticas de espectáculos inusuales, de origen callejero, nacidas al calor de los ´80 y comienzos de los ´90 (como Blue Man Group y Cirque du Soleil) se encuentran en repliegue o directamente en retirada, Stomp se mantiene fuerte en el show business internacional. Prueba de eso es que la compañía volverá a ofrecer funciones en Buenos Aires (del 2 al 13 de septiembre en el Teatro Opera). Para hablar de la génesis del grupo y de las características del show que brindará a 16 años de su primera visita, LA NACION conversó con uno de sus creadores, Luke Cresswell.

Luke Cresswell, uno de los creadores de Stomp

-¿Cómo nace Stomp?

-Surgió a partir de ser baterista y artista callejero. Creo que entendí que interpretar ritmos y usar diferentes sonidos y objetos para lograrlos era una forma de comunicarme con la gente. Y que era algo muy divertido y atractivo. Una vez que tuvimos la idea de reunir a seis u ocho personas usando la música y el ritmo como lenguaje, rápidamente emprendimos un viaje sobre cómo comunicarnos con la gente a través de ello. Fue un proceso muy natural para mí como baterista y muy lógico.

-El grupo este año cumple 35 años de trayectoria. ¿Qué balance hacés del recorrido y de su evolución?

-Creo que hay mucho para decir. Está la evolución del espectáculo en sí, del tipo de show que ofrece Stomp desde un principio. Después está el cómo ha ido cambiando la compañía a lo largo de los años. Es increíble la cantidad de personas maravillosas que han pasado por la compañía y que han actuado en todo el mundo. Cuando todo empezó, Stomp estaba originalmente conformado por siete ingleses y un escocés. Por mayoría, era obviamente un espectáculo británico; pero muy rápido se convirtió en un show internacional y la compañía pasó a ser multicultural. Esa fue una diferencia sustancial y ese fue un cambio enorme. Además, eso nos permitió crecer como artistas y escritores, porque, a medida que los artistas que fuimos encontrando eran cada vez más y más talentosos, eso nos dio margen para escribir espectáculos más ambiciosos. Así las cosas, creo que al menos parte del show que llegará a la Argentina es demasiado complejo para que lo hubiera hecho la compañía original. En fin, digamos que ‘el lenguaje Stomp´ ha ido mejorando con los años pero también complejizándose. Y gracias a los nuevos artistas que han ido incorporándose a lo largo del tiempo, que presentan una mayor formación en todo sentido, el recorrido de Stomp cambia y evoluciona permanentemente.

-A propósito, ¿cómo definirías el lenguaje teatral de Stomp? ¿Cuánto tiene de percusión y cuánto de coreografías y de humor?

-Es una mezcla de todas esas cosas. Fundamentalmente, siempre pensamos que se trata de música. Creemos que es teatro también, pero desde el punto de vista de un músico. Tener bien en claro eso nos mantiene con los pies en la tierra. Cada vez que nos dejamos llevar por cómo se ve algo, por lo divertido que es o por lo complejo que es coreográficamente, volvemos a la idea de: “¿pero esto es música?“, ”¿tiene sentido musical?“, ”¿hay una melodía o una descripción de la canción allí?“. Por otro lado, está el espacio para la improvisación, que también forma parte de las características de Stomp. O sea: la estructura de cada escena o cuadro está totalmente coreografiada. Sin embargo, hay mucho espacio para la improvisación y para que cada uno haga algo a su antojo de acuerdo a su estilo. Eso mantiene al espectáculo muy vivo. El otro ingrediente que siempre está presente en Stomp es el humor, que, como no es hablado, es bien comprendido en todas las latitudes. Es ahí cuando interviene el otro elemento esencial del lenguaje: el corporal.

-Stomp actuó en una entrega de premios Oscar (la de 1996) y en una ceremonia de clausura de los Juegos Oolímpicos (la de Londres, en 2012). ¿Quedan otras metas por lograr? ¿Cuáles?

– Creo que siempre hay metas para Stomp. En principio, encontrar diferentes ideas para un nuevo espectáculo o para seguir modificando el actual. No estoy seguro de si quedan metas pendientes en cuanto a entregas de premios y cosas así. En realidad, nunca buscamos esas metas. Esas instancias u oportunidades llegan cuando tienes éxito. Para mí, hoy, el objetivo es presentar un espectáculo fantástico en Buenos Aires. Esa es la próxima meta, y la siguiente será la concepción de un nuevo show. De todos modos, si en el medio recibimos una invitación para participar de un gran evento, no la descartaríamos de plano. Solo que no es nuestro objetivo. Hoy y siempre nuestro desafío es mantener el espectáculo que estamos haciendo tan sólido como sea posible y brindarle a los artistas de la compañía el respaldo y la fuerza para que brinden el mejor show que puedan.

Stomp se presentó por primera vez en la Argentina hace 16 años

-Stomp ya estuvo en la Argentina, en 2010. ¿Qué recuerdos dejó en la compañía el país y el público local?

– Bueno, esa es una pregunta difícil de responder porque yo no fui a la Argentina en aquel momento porque estaba ocupado trabajando en otro proyecto. Y porque la mayoría de las personas que sí estuvieron allí e hicieron esas funciones ya no están en la compañía. Así que todos nosotros, incluyéndome a mí, iremos a la Argentina por primera vez. De todos modos, cuando de repente hablás con un artista que ha actuado en la Argentina, te anticipa: ‘guauuu, no sabés lo que te espera, allí el público es muy efusivo, muy cool´. Parece que todos se van de allí muy satisfechos.

– ¿Y cuáles son tus expectativas?

-Tengo expectativas muy altas. Sé que es un país rico artísticamente, rico en cultura rítmica. Tengo muchas ganas de conocer a la gente y al público de allí. Solo conozco la Argentina a través de la música y el cine, así que tengo muchas ganas de pasar un tiempo allí.

-¿Qué sabés en general de la música argentina y del tango, en particular?

– Sé solo sobre tango. Me encanta el tango, soy un fan. Soy fan del dos por cuatro, de la sensación que transmite y de la danza en sí. Me encantaría escuchar y ver bailar algo de tango cuando esté allá. No es que yo pretenda tocar o bailar tango, pero me encantaría ver un espectáculo de tango o ir a una tanguería. Empecé a conocer el tango a través del cine y luego de algunos artistas del género que he podido ver en el exterior. Me encanta la pasión y el romance que identifica al tango. Creo que es genial.

-¿Cómo será el espectáculo con el que retornarán a la Argentina? ¿Tendrá diferencias con aquel otro?

– El espectáculo que está de gira en este momento es muy diferente al que estuvo allí hace 16 años. Ha cambiado y mucho. Diría que la sensación que el público argentino va a tener del show es totalmente distinta a la anterior, en principio porque este cuenta con un elenco totalmente diferente. Y además porque el 50% del espectáculo, aproximadamente, es diferente en cuanto a las rutinas físicas, a los accesorios y demás. Por ejemplo, hemos incorporado un cuadro nuevo llamado Poltergeist, donde los objetos parecen volar por el aire mientras alguien toca; y otro donde aparecen “las donas”, unos aros gigantes inflables. En fin, para el que vio el espectáculo anterior, esta será una experiencia muy diferente. Por lo tanto será muy interesante volver a ver Stomp y comparar ambas propuestas, la anterior y esta.

-Stomp supo hacer funciones durante casi 30 años en un teatro del off Broadway. ¿Ahora son exclusivamente un grupo for export?

-Lo somos en este momento, sí. No tenemos una sede fija. Actualmente hay dos compañías de gira. Una es la que ha estado en Alemania y en breve irá a Buenos Aires. La otra es la que se encuentra recorriendo todo Estados Unidos. A veces solemos ser tres compañías, pero por el momento somos dos y ofrecemos exactamente el mismo espectáculo.

-¿Alguna cuenta o contó con un artista argentino en su elenco?

-No. Estuvimos muy cerca de tener artistas argentinos. Tuvimos un artista argentino que queríamos emplear, pero no pudimos conseguirle una visa de trabajo y eso es un gran problema en Estados Unidos. Después estuvimos en conversaciones con los gemelos Lombard (Martín y Facundo, bailarines y coreógrafos, reconocidos internacionalmente por cultores del por su personal estilo de “expresión libre”). Ellos querían trabajar con nosotros y nosotros con ellos. Incluso, vinieron a Londres, donde estábamos en ese momento, pero otra vez hubo un problema con las visas de trabajo y ahí quedó todo. A lo largo de nuestras giras por el mundo hemos conocido a bastantes artistas argentinos y todos eran muy buenos, ojalá que algún día podamos contar con alguno en nuestra compañía.

-El Cirque du Solei no logró superar los embates de la pandemia y hoy sus espectáculos prácticamente no rotan por el mundo. ¿Cómo hicieron ustedes para sí lograrlo?

-Creo que es muy difícil mantenerse a flote después de tantos años. A nosotros mismos nos pasó algo difícil de superar. Actuábamos cómodos en Nueva York y de repente apareció la pandemia. Entonces, todos los teatros debieron cerrar. Luego abrieron, pero ya no era lo mismo. A nosotros, como somos una compañía pequeña, nos quedó el recurso de salir de gira y sobrevivir así. Y es eso a lo que nos dedicamos desde entonces, a girar por el mundo. Tenemos la suerte de que a la gente le encanta el espectáculo y a los artistas les encanta actuar en él. Fue un trabajo duro, pero simplemente teníamos que seguir adelante. Fue una situación inusual y logramos superarla. Nunca habíamos pasado por algo así y espero que nunca nos vuelva a pasar algo parecido.

-¿Qué es lo próximo para Stomp? ¿Más giras? ¿Una residencia en Las Vegas? ¿Un nuevo show?

– Por el momento seguiremos de gira y con el mismo espectáculo. Pero actualizándolo permanentemente. Es que Stomp siempre está cambiando y creciendo, se transforma de forma orgánica y constante. Nunca detenemos el show para reescribirlo por completo y volver a presentarlo; sigue de gira y lo vamos cambiando sobre la marcha. Eso seguirá sucediendo mientras los artistas quieran seguir haciéndolo y el espectáculo se mantenga sólido. Mientras eso suceda habrá Stomp para rato.

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