Noche de frustración y desconsuelo. Todo dependía de San Lorenzo y el Ciclón se quedó vacío, sin competencia internacional cuando tenía dos resultados favorables para continuar en la Copa Sudamericana. Lamentándose de las situaciones que desperdició cuando marcó el pulso del juego y de las desatenciones defensivas que provocó el gol del rival. Recoleta, de Paraguay, dio el campanazo en el Nuevo Gasómetro: ganó 1 a 0, falló un penal, terminó como puntero del Grupo D y se clasificó para los octavos de final, mientras que Santos, que vapuleó 3-0 a Deportivo Cuenca, se adueñó de la segunda plaza y disputará el Repechaje ante uno de los terceros de la Copa Libertadores.

Un grupo con un recorrido extraño y de definición apretada, porque los equipos que tras el sorteo asomaron como principales candidatos no lograron imponer el pulso. En los papeles, Santos y San Lorenzo eran los equipos con ventaja. Por historia y por jerarquía, brasileros y argentinos establecían condiciones en la zona por sobre Deportivo Cuenca (Ecuador) y Recoleta FC (Paraguay), un debutante en los campeonatos de la Conmebol. Los cuatro participantes, sin embargo, jugaron la última fecha con posibilidades de seguir en la aventura y la Cenicienta paraguaya hizo historia.
El Ciclón y los guaraníes no conocían de derrotas, y los azulgranas dependían de sus fuerzas para seguir en la Copa Sudamericana. No esperó, pero tampoco tuvo puntería. Facundo Gulli con dos estocadas dejó mano a mano al uruguayo Mathías De Ritis y a Rodrigo Auzmendi: el charrúa definió cruzado y desviado, mientras que el arquero Nelson Ferreira bloqueó el remate del goleador. San Lorenzo recuperaba con rapidez el balón, aunque la imprecisión y el apuro por resolver lo nublaba. Por pasajes, decidir de modo individual le quitaba aire y lucidez ante un rival que con la lesión del defensor Dairon Mosquera se reacomodó: 5-4-1, que en ofensiva se desplegaba como 3-4-3.
La frustración por no plasmar en el resultado el dominio en el desarrollo aumentó con el gol de Allan Wlk, que selló un contraataque rápido y preciso que tuvo su origen en una mala resolución del capitán Nicolás Tripichio. El mismo delantero que sorprendió en el estreno en Paraguay, también abrió el marcador en el Nuevo Gasómetro. Una mala señal para el Ciclón, que ya había ofrecido desinteligencia y desorden para retroceder y por esa razón en la pausa de rehidratación, el entrenador Gustavo Álvarez pedía “no dejar la pelota viva y apretar sobre el jugador rival”.

El mensaje del director técnico se gestó ante una acción en la que el árbitro colombiano Carlos Ortega se interpuso en la carrera de Nahuel Barrios, que le daba continuidad a una combinación de pases; Wilfrido Báez pisó el área, pero falló en la resolución. Más tarde, con desventaja en el resultado, Aldo González, en otra réplica, estuvo a tiro de aumentar en un cierre de primer tiempo en el que San Lorenzo estaba aturdido. Marcharse a los vestuarios y reorganizarse, el mejor plan ante la desorientación.
El resumen de la derrota y eliminación de San Lorenzo
El regreso no fue el mejor, porque los goles de Santos para derrotar a Deportivo Cuenca en Vila Belmiro eliminaban a San Lorenzo. Todo dependía de un gol del Ciclón: Ferreira ahogó un martillazo de cabeza de Auzmendi y con dos fantásticas respuestas se impuso ante Gulli y Alexis Cuello; los rebotes también le fueron favorables, como en la pelota que pegó en el zaguero argentino Nicolás Marotta y cayó en las manos. El griterío del público mutaba entre aliento y el pedido de un esfuerzo final. Con los ingresos de Matías Reali, Luciano Vietto, Gregorio Rodríguez y Diego Herazo, el Ciclón echó el resto y todas las fichas de ataque que esperaban entre los suplentes. No alcanzó, la frustración se apoderó del Bajo Flores y ahora las elecciones, del sábado, serán un cabildo abierto.
