¿Se fortalece en el Reino Unido un nacionalismo cívico?

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En las elecciones locales celebradas en Inglaterra a principios de mes, el partido antiinmigración Reform UK obtuvo una rotunda victoria frente al Partido Laborista, la formación de centroizquierda en el poder, lo que podría costarle el puesto al primer ministro.

Hasta aquí, todo normal: el nacionalismo de derecha está en ascenso en las democracias occidentales y más allá. Pero en dos zonas del Reino Unido se impuso otro tipo de nacionalismo: una variedad progresista del nacionalismo galés y escocés que se considera a sí mismo muy de izquierda. En Gales, el Plaid Cymru -o Partido de Gales- gobernará por primera vez. En Escocia, el Partido Nacional Escocés (SNP) ganó un quinto mandato. Ambos partidos hicieron retroceder a Reform UK en sus respectivos territorios.

Cuando hablé con él tras su reciente victoria, Rhun ap Iorwerth, el ministro principal de Gales, dijo cosas como: la inmigración “puede enriquecernos, y lo hace”, y “entre las personas que aman nuestra nación están los que nacieron aquí y los que se mudaron aquí ayer”. Su homólogo escocés, John Swinney, ha usado un tono similar: Escocia necesita inmigrantes, dice. Y “creo en la importancia de la inclusión con todo mi ser”. Son líderes de partidos nacionalistas, pero no hablan como estamos acostumbrados a oír hablar a los líderes nacionalistas.

Durante la última década, la palabra “nacionalista” se ha asociado con la derecha, ya sea el nacionalismo hindú del BJP, el intento del movimiento MAGA de acabar con la ciudadanía por derecho de nacimiento o el llamado de Reform UK a las deportaciones masivas. Lo que tienen en común es que sus ideas de “nación” son excluyentes. No cualquiera puede convertirse en ciudadano indio, estadounidense o británico de pleno derecho.

Ap Iorwerth y Swinney hacen algo diferente: una política que se considera basada en un sentido del lugar y en una historia compartida, pero que ve la nación como un proyecto en el que cualquiera puede participar.

Los analistas a veces establecen una distinción entre nacionalismo étnico y nacionalismo cívico. Lo que solemos asociar con el nacionalismo en 2026 son los movimientos de derecha que ven la pertenencia a un país como una cuestión de quién tiene el arraigo más antiguo en el territorio. No hace falta mucho para que eso se transforme en nacionalismo étnico. Lo que el Plaid y el SNP promueven -una nación que incluya a cualquiera que jure lealtad a un conjunto de valores que consideran arraigados en la tradición galesa y escocesa- se denomina nacionalismo cívico.

Reform UK quiere poner retratos del rey en todas las aulas; el SNP y el Plaid quieren que las lenguas galesa y gaélica se usen más en las escuelas. Difieren en el tipo de patrimonio cultural que destacan.

Si la historia de Reform UK celebra una época dorada del Reino Unido anterior a la diversidad moderna del país, el Plaid y el SNP cuentan la historia de la lucha de su pueblo por la autodeterminación. Su nacionalismo se alimenta de una indignación compartida por estar gobernados por un poder mayor con valores diferentes.

En una historia, los inmigrantes han diluido la cultura británica y están debilitando la nación. En la otra, los inmigrantes no son el problema, sino Westminster. En realidad, los inmigrantes son una manera de salvar la nación en sociedades que experimentan un descenso de la natalidad y emigración, ya que los jóvenes se marchan en busca de mejores oportunidades en otros lugares.

Lo que también hace nacionalistas tanto al Plaid como al SNP es que están a favor de independizarse del Reino Unido. ¿Podría su enfoque cobrar fuerza en otros lugares?

La derecha ha encontrado la forma de conectar con un sentimiento nacionalista que resuena. Pero la izquierda tiende a sentirse incómoda con el nacionalismo, que a menudo lo ve como un primo del racismo y el imperialismo, explicó Bernard Yack, teórico político de la Universidad Brandeis. Sin embargo, en realidad no hay ninguna razón para asociar el nacionalismo con el racismo o incluso con la derecha, señaló. Es “una ideología incompleta”, dijo, sin una agenda predeterminada. Por eso se fundió con casi todas las demás ideologías existentes, del fascismo al comunismo.

Y así, incluso los partidos de izquierda que no buscan la independencia podrían encontrar formas de responder al intenso anhelo de los votantes por un sentido de pertenencia y comunidad, dijo Richard Child, profesor de la Universidad de Manchester. En Alemania, vi a Los Verdes hacer campaña con vestidos típicos bávaros y recorrer el país entonando el himno nacional.

Pero Child también observó que este anhelo de comunidad era, en parte, una respuesta a las dificultades de la vida de la gente. Y, por tanto, una buena narrativa no basta si un partido no puede, en última instancia, mejorar esas vidas.

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