Se presentaba como un “asesor financiero calificado”. A sus potenciales clientes les ofrecía participar en negocios de bajo riesgo y alta rentabilidad (del 10% mensual), como invertir en fideicomisos, arbitraje de divisas, criptoactivos y la financiación de empresas que tenían dificultades para girar sus divisas al exterior. Pero Juan Gotelli ahora está procesado sin prisión preventiva por el delito de administración fraudulenta y sus bienes fueron embargados hasta cubrir la suma de 162 millones de pesos.
El procesamiento de primera instancia, firmado por el juez nacional en lo criminal y correccional Martín Yadarola, acaba de ser confirmado por los magistrados Rodolfo Pociello Argerich y Ignacio Rodríguez Varela, de la Sala V de la Cámara del Crimen.
“Tras un detenido análisis de las constancias incorporadas al legajo se advierte que la decisión impugnada resulta ajustada a derecho y merece ser convalidada”, sostuvieron los jueces Pociello Argerich y Rodríguez Varela respecto de la apelación al procesamiento de Gotelli, cuya defensa está a cargo del abogado Matías Garcete Suárez.

Los integrantes del tribunal afirmaron que el imputado se presentó ante las víctimas como un asesor financiero calificado “en función de sus antecedentes laborales y los contactos empresariales y políticos que poseía, por los cargos que ostentaban distintos integrantes de su núcleo familiar”. Su padre, el empresario textil Guillermo Gotelli, fue directivo de Alpargatas y candidato a presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA).
La investigación comenzó tras la denuncia de dos hermanos que sostuvieron haberle entregado a Gotelli, entre enero y diciembre de 2022, 55.000 dólares para hacer inversiones.
“El encausado habría montado un escenario que captó la confianza de las víctimas, simulando trayectoria, conocimiento financiero calificado, acceso a circuitos de inversión exclusivos producto de su experticia e, incluso, haciendo entregas de dinero so pretexto de tratarse del interés prometido, cuando en realidad todo conformó un escenario para lograr que las víctimas entregaran más sumas de dinero. Así fue como Gotelli recibió 55.000 dólares, siempre bajo la promesa de que tuvieran por destino operaciones financieras como ser arbitraje de monedas, criptomonedas y la asistencia a empresas dedicadas al comercio exterior frente a la falta de acceso al dólar, con un rendimiento prometido del diez por ciento. Fue a partir de febrero de 2023 que, ante los reclamos de los damnificados para retirar las inversiones, el encausado comenzó a decirles excusas y a evadirlos para finalmente retener tanto las inversiones como los intereses prometidos», dijo Yadarola en la resolución donde procesó al imputado.
Cuando fue indagado, Gotelli presentó un escrito en su defensa. Sostuvo que jamás había dado garantía alguna sobre los rendimientos de las operaciones, sino que la mención de un diez por ciento mensual de ganancia resultó no más que una meta referencial ligada a las estrategias empleadas, condicionada a la evolución del mercado, sin ofrecer instrumento alguno de garantía; agregó que “como es propio de toda inversión, los rendimientos son variables y jamás se aseguró una ganancia fija en dólares”.
Según consta en el expediente judicial, “Gotelli también señaló que, promediando el año 2023, el contexto financiero que atravesaba el país afectó la performance de las inversiones y los tiempos de las operaciones, lo que derivó en dificultades para cancelar las transacciones en los plazos que demandaban los querellantes. Que ante estas dificultades presentadas por el mercado, la relación con sus clientes comenzó a tensarse, frente a lo cual decidió que los contactos se realicen formalmente, no con el objeto de eludirlos, sino frente ya a un contexto hostil. El imputado refirió que nunca tuvo intención de engañar a sus clientes y, en todo caso, lo que existió no fue más que un incumplimiento sobreviniente de un vínculo comercial de buena fe”.
Al procesar al asesor financiero, el juez Yadarola afirmó: “Con respecto al escenario montado por el imputado, se advierte que la confianza fue generada producto de un engaño suficientemente idóneo para hacer incurrir en error a las víctimas”.
Tras el procesamiento firmado y confirmado en segunda instancia, el abogado Bautista Álvarez Ferrer, que representa a los querellantes, dijo: “Hay que ponderar el trabajo del juzgado, que fue muy serio, ecuánime, prudente y eficaz”.
Ante una consulta de LA NACION, fuentes cercanas a Gotelli y a su abogado defensor dijeron que no iban a hacer declaraciones porque están abocados a la defensa procesal.
