El grupo de Fundaciones y Empresas (GDFE) es una asociación civil sin fines de lucro que busca promover y profesionalizar la inversión social privada con políticas que sean universales y sostenidas en el tiempo.
Su directora de Educación, Lucía Feced, se presentó en el auditorio de Ticmas en el marco de las Jornadas de Alfabetización realizadas durante la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y puso el foco en la importancia de entender a la alfabetización como un compromiso colectivo que trasciende a la escuela.
“La mejora de la alfabetización no es solo un problema educativo”, afirmó, y cuestionó una mirada histórica que delegó esta responsabilidad casi exclusivamente en la escuela. “En la medida en que lo pensemos de ese modo, vamos a tener respuestas insuficientes”, advirtió.

Un problema que excede el aula
El planteo parte de una pregunta central que, según explicó, atraviesa tanto a los gobiernos como a quienes analizan el sistema en su conjunto: cómo mejorar los indicadores de alfabetización.
En este sentido, destacó el valor de los datos como herramientas para detectar problemas y dimensionar su alcance. Los indicadores, señaló, funcionan como un termómetro que permite advertir cuándo una situación se vuelve crítica o se aleja de los niveles esperados.
Sin embargo, subrayó que las respuestas no pueden limitarse a la intervención escolar. Desde las familias hasta el conjunto de la sociedad, distintos actores inciden en los procesos educativos. “El esfuerzo individual no alcanza en algo como la alfabetización”, sostuvo.

La experiencia de San Juan
Como ejemplo de este enfoque, Feced presentó el trabajo desarrollado en la provincia de San Juan, donde se impulsa una política de alfabetización a gran escala que involucra a cientos de instituciones y miles de estudiantes.
Feced destacó tres convicciones que orientan esta experiencia. En primer lugar, la necesidad de convertir la alfabetización en un problema social, que convoque a múltiples sectores. En segundo término, la importancia de diseñar políticas universales, integrales e innovadoras. Por último, la incorporación de diversos actores a lo largo de todo el proceso.
El objetivo es llegar a todos los niños desde sala de cuatro hasta tercer grado, fortaleciendo la formación docente como eje central. En ese sentido, Feced destacó que desde hace tres años los docentes reciben capacitaciones continuas, diseñadas para acompañar de manera gradual la mejora de las prácticas de enseñanza.

Qué hace particular a esta iniciativa
Uno de los rasgos distintivos del programa es su carácter progresivo y sostenido en el tiempo. También remarcó que las intervenciones deben ser rigurosas y sistemáticas, con el foco puesto en la calidad. Además, subrayó que cuentan con una mirada multidimensional, implementando diversas estrategias en lugar de centrarse en un único método.
La evaluación también ocupa un lugar central en este esquema. Si bien reconoció que no existen mediciones perfectas, sostuvo que los datos permiten orientar las decisiones y monitorear avances.
Por último, el modelo impulsado en San Juan se apoya en una alianza multiactoral que articula al Estado provincial con organizaciones de la sociedad civil y el sector privado. En un contexto en el que los desafíos educativos se vuelven cada vez más complejos, la propuesta de Feced y GDFE apunta a pensar la alfabetización no solo como una meta escolar, sino como una responsabilidad compartida que involucra a toda la sociedad.
El grupo de Fundaciones y Empresas (GDFE) es una asociación civil sin fines de lucro que busca promover y profesionalizar la inversión social privada con políticas que sean universales y sostenidas en el tiempo.
Su directora de Educación, Lucía Feced, se presentó en el auditorio de Ticmas en el marco de las Jornadas de Alfabetización realizadas durante la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y puso el foco en la importancia de entender a la alfabetización como un compromiso colectivo que trasciende a la escuela.
“La mejora de la alfabetización no es solo un problema educativo”, afirmó, y cuestionó una mirada histórica que delegó esta responsabilidad casi exclusivamente en la escuela. “En la medida en que lo pensemos de ese modo, vamos a tener respuestas insuficientes”, advirtió.

Un problema que excede el aula
El planteo parte de una pregunta central que, según explicó, atraviesa tanto a los gobiernos como a quienes analizan el sistema en su conjunto: cómo mejorar los indicadores de alfabetización.
En este sentido, destacó el valor de los datos como herramientas para detectar problemas y dimensionar su alcance. Los indicadores, señaló, funcionan como un termómetro que permite advertir cuándo una situación se vuelve crítica o se aleja de los niveles esperados.
Sin embargo, subrayó que las respuestas no pueden limitarse a la intervención escolar. Desde las familias hasta el conjunto de la sociedad, distintos actores inciden en los procesos educativos. “El esfuerzo individual no alcanza en algo como la alfabetización”, sostuvo.

La experiencia de San Juan
Como ejemplo de este enfoque, Feced presentó el trabajo desarrollado en la provincia de San Juan, donde se impulsa una política de alfabetización a gran escala que involucra a cientos de instituciones y miles de estudiantes.
Feced destacó tres convicciones que orientan esta experiencia. En primer lugar, la necesidad de convertir la alfabetización en un problema social, que convoque a múltiples sectores. En segundo término, la importancia de diseñar políticas universales, integrales e innovadoras. Por último, la incorporación de diversos actores a lo largo de todo el proceso.
El objetivo es llegar a todos los niños desde sala de cuatro hasta tercer grado, fortaleciendo la formación docente como eje central. En ese sentido, Feced destacó que desde hace tres años los docentes reciben capacitaciones continuas, diseñadas para acompañar de manera gradual la mejora de las prácticas de enseñanza.

Qué hace particular a esta iniciativa
Uno de los rasgos distintivos del programa es su carácter progresivo y sostenido en el tiempo. También remarcó que las intervenciones deben ser rigurosas y sistemáticas, con el foco puesto en la calidad. Además, subrayó que cuentan con una mirada multidimensional, implementando diversas estrategias en lugar de centrarse en un único método.
La evaluación también ocupa un lugar central en este esquema. Si bien reconoció que no existen mediciones perfectas, sostuvo que los datos permiten orientar las decisiones y monitorear avances.
Por último, el modelo impulsado en San Juan se apoya en una alianza multiactoral que articula al Estado provincial con organizaciones de la sociedad civil y el sector privado. En un contexto en el que los desafíos educativos se vuelven cada vez más complejos, la propuesta de Feced y GDFE apunta a pensar la alfabetización no solo como una meta escolar, sino como una responsabilidad compartida que involucra a toda la sociedad.
