Cayetana Cabezas: la española que brilla en Machos Alfa y sueña con trabajar en la Argentina: “Sería estupendo”

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Con un humor irreverente y una mirada ácida sobre el machismo, Cayetana Cabezas logró que Blanca —el personaje que interpreta en Machos Alfacalara hondo en la audiencia de la serie. Y es que a poco de estrenarse, el 30 de diciembre de 2022, la historia que parodia tanto al machismo de libro como al movimiento feminista radical logró posicionarse entre lo más visto de Netflix alrededor de todo el mundo.

Unos días antes del estreno de la quinta temporada de Machos Alfa —se estrena hoy—, Cabezas decidió viajar a la Argentina y empaparse de la cultura local. Encantada con las propuestas teatrales y la “vibra” porteña, la española de 46 años conversó con LA NACION sobre su recorrido y sus proyectos.

Cayetana Cabezas:

—Antes de abocarte por completo a la actuación te desempeñabas como arquitecta…

—Sí, trabajé cuatro años como arquitecta y luego cerré el estudio justo antes de cumplir 30. Cuando decidí dejar el estudio y cerrarlo, nunca más volví la vista atrás.

—¿Y te abrazaste a la incertidumbre de la actuación?

—Nunca jamás me he arrepentido ni he tenido una sensación de que la decisión fue equivocada, al contrario, cada día me reafirmo en que el camino que estoy tomando es el mío, por todo, por la actuación, por la escritura, por la sensación que tengo cuando me levanto, cuando abro los ojos y tengo que ponerme en marcha para hacer lo que tengo que hacer, para trabajar, para escribir, para actuar…

Abrir puertas

—¿Cómo fueron las repercusiones de Blanca, tu personaje en Machos Alfa?

—Está siendo muy bonito. En España es increíble. Es precioso lo que está pasando: la gente ha abrazado la serie y me ha llamado la atención lo que ha ocurrido también aquí porque al final una viaja y en una ciudad en la que se llega nueva, pues es una desconocida, y pensé que iba a estar de incógnito, pero todos los días se me acerca gente a pedirme una foto. Gente muy respetuosa que ve la serie y que les encanta la trama. Me hablan mucho de Blanca. Es una alegría que haya calado así porque uno cuando empieza a rodar no sabe las consecuencias que va a tener, uno lo que quiere es tener trabajo. Entonces, tú estás feliz porque estás rodando y vas a cobrar, pero de pronto que eso tenga repercusión, abre puertas nuevas y es lo que siento que está ocurriendo aquí.

—Es un personaje bastante disparatado.

—Total, total. ¡Siempre digo que ella está de cárcel! ¡Está de cárcel! Interpretarla es muy divertido y muy liberador. ¡Tiene tan poco filtro! Es muy guay hacerla porque uno no va por la vida así, uno por la vida va con sus filtros sociales, trata de no molestar, pero ella va como a lo suyo y es muy divertido.

—¿No te parecés en nada a Blanca?

—Honestamente no, pero sí que hay algo que me gustaría aprender un poco de ella y es que tiene que ver con la no rigidez del gustar o del quedar bien. Esta cosa un poco más salvaje.

—La serie se ríe del machismo y también del feminismo radical…

—Y es que sí… El mundo fue cambiando, fue dándoles más oportunidades a las mujeres, obviamente, pero igual falta. Hay cosas que siguen ocurriendo y lo seguiremos diciendo mientras ocurran. Hay menos personajes para mujeres de más de 35 años y no ocurre así con los hombres. Y luego hay un tema con lo físico y la belleza y el envejecer. O sea, es muy fácil que haya actores que físicamente tienen la nariz grande, sus bolsas, sus canas, su tripa, su tal, pero no es tan fácil para las mujeres que son menos canónicas, al menos en lo audiovisual.

—¿Sentís esta presión?

—Socialmente sentís esas presiones. Creo que lo sentimos todas. Hay tantas mujeres que han tenido trastornos alimenticios… Es que son muchas cosas y muchos siglos de presionarnos para entrar en el canon. “Y ahora se llevan delgadas” y “ahora con el culo más grande” y “ahora con más pecho” y “ahora con menos pecho”. Y las mujeres operándose para quitarse, para ponerse, como si fuésemos un Mr. Potato.

-¿Y vos?

—Por mi parte, yo soy muy coqueta y vivo con toda mi contradicción, pues como todo el mundo. Machos Alfa llama a la reflexión desde el humor. Las mujeres hablamos de todas esas neuras, de las presiones y qué sé yo, pero pareciera que los hombres no tienen tanto espacio entre ellos para hablar con sus amigos de cosas más profundas. Creo que España y Argentina en eso son muy diferentes. Creo que en la Argentina los hombres tienen más conversaciones acerca de las emociones, en España para los hombres no es tan sencillo. Entre mujeres creo que llevamos más tiempo ventilando lo que sentimos y a ellos les han dicho durante mucho tiempo: “Sé fuerte, sostén, no llores, aguanta.” Entonces, aquí cada uno tiene sus heridas y hace lo que puede para deconstruirse, porque al final es eso, ¿no?

Cayetana Cabezas:

—¿Estás en pareja?

—Sí. Hace tres años. Encuentro en él un apoyo total, absoluto.

—¿Es un macho alfa?

—[Risas] Él también está en su proceso de deconstrucción. Es un hombre fantástico con una energía fuerte, un tío muy de acción y con muy buena escucha. Creo que en este tiempo juntos hemos podido aprender cosas que no sabíamos…

—¿En el último tiempo con Machos Alfa creció mucho tu popularidad?

—Sí, eso ocurre cuando una serie tiene mucha repercusión sobre todo en otros países porque en España yo llevo muchos años trabajando, he hecho series diarias que se vieron durante muchos años como Servir y proteger y El secreto de Puente Viejo. Cuando tú haces una diaria, estás todos los días en el salón de la gente. A mí me pasaba una cosa graciosísima, yo salía y en mi comunidad, digamos, en mi edificio, hay muchas mujeres viudas, mayores, que pasaban mucho tiempo solas en casa y que veían la serie. Entonces, yo recuerdo que cada vez que abría la puerta, las vecinas salían a saludarme: “Hola Cayetana, ¿cómo estás?“. Y me empezaban a contar la trama como si yo no supiese cosas de la novela.

—¿Y qué te decían?

—Me decían: “Oye, que tu primo no es tu primo, te está engañando”. Yo me moría de ternura. Y le seguía el rollo: “Cuéntame, cuéntame”. Cada vez que iba a salir de casa me enredaba con ellas y llegaba tarde a todos lados. Ellas compraban absolutamente la ficción. Es maravilloso.

—Actualmente en la Argentina no hay ficciones en la televisión de aire, pero en España siguen funcionando…

-En España les va fenomenal. Las telenovelas funcionan muy bien, tienen muy buen rating.

En la Argentina

Cayetana Cabezas:

—Es tu primera visita a la Argentina. ¿Qué te sorprendió de nuestro país?

—Estoy encantada. La calidad actoral, a nivel dramatúrgico y a nivel de dirección que hay en Buenos Aires me parece bestial. La película Argentina, 1985 me pareció bestial, la temática me interesa mucho y el trabajo de todos es muy bueno. Es muy buena la formación artística aquí. Conocí a Luciano Cáceres en Madrid hace dos o tres años, viajó allá una ola de actores argentinos entre los que estaban él, Marco Antonio Caponi, Monna Antonópolus… fuimos a cenar allá y nos hemos encontrado de nuevo aquí. Me recomendaron que vaya a conocer a Javier Daulte, todo está siendo muy bonito en Buenos Aires porque estoy conociendo un montón de gente maravillosa y talentosísima.

—¿Qué te llamó más la atención de los actores acá?

—Aquí en Buenos Aires hay una implicación muy grande y aquí todos los actores dirigen, escriben, montan una sala. Eso es para mí es importantísimo, porque es también mi manera de estar en el mundo artístico. Yo además de actuar, escribo cortos, teatro, adapté La voz dormida para teatro y sigue en gira desde el año 2017. Entonces cuando llegué acá me decían: “Pareces un actor argentino”. Por esto de actuar y también escribir y montar. Todo eso para mí es parte de un proceso que me da libertad. Acá siempre hubo una necesidad de reinvención. Eso les ha obligado a ponerse las pilas y por ahí sin producción. Hay actores que hoy hacen un peliculón, pero están también en el teatro, en salas más grandes o más pequeñas, y también escriben. Y eso me parece importantísimo. Porque Netflix te puede hacer lío en la cabeza. ¿Sabes? Te puede hacer creer que has llegado a algún lugar y no. Creo porque no hay un lugar a donde llegar. Creo que hay que caminar y seguir caminando y que se te unan amigos y un día estás más cansada y pares un poco y un amigo te diga: “Yo te llevo en brazos o te ayudo”. Y otro día tú a él.

Cayetana Cabezas:

—¿Te gustaría hacer teatro en Buenos Aires?

-Me encantaría. Sería estupendo, la verdad. Hay una oferta cultural que es puro alimento para mí. Me siento como en un buffet de una altísima calidad del que puedo alimentarme y saborear. Es una ciudad muy nutritiva para mí a nivel artístico, con solo caminarla y ver su calidad arquitectónica.

—¿Cuál es tu vínculo con la Argentina?

—Estoy escribiendo una historia que se desarrolla en este país. Solo sé que me sentía vinculada aquí: evidentemente España y Argentina están unidas. Los caminos han sido de ida y vuelta desde hace muchos años y los puentes están tendidos, pero hay algo que iba más allá de lo racional y de las ganas de conocer la ciudad y de ver teatro aquí y de tal. Es una ciudad que es estímulo constante y eso hace que sea interesantísimo estar. Acá no estoy escribiendo. No puedo porque necesito salir a la calle. Cuando vuelva, me iré al campo y me retiraré para terminar de escribir, pero volveré a la Argentina seguro y ojalá sea también a trabajar y a conocer el resto del país. Quería ir a la Patagonia, pero la ciudad me ha atrapado.

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