El Consorcio de Gestión de Puerto Quequén y el bloque justicialista de Lobería impulsan un nuevo modelo de gobernanza que integra el territorio a la operatoria portuaria.

El concepto de puerto como una unidad aislada, limitada estrictamente a la eficiencia entre muelles, ha comenzado a ceder paso a una visión sistémica. En un reciente encuentro de trabajo, el presidente del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, Dr. Mariano Carrillo, y el concejal de Lobería, Julio Sarragoicochea, sentaron las bases para una articulación estratégica que posiciona al hinterland —el área de influencia productiva— como el eje central de la competitividad regional.
La reunión no se limitó al protocolo institucional, sino que profundizó en la necesidad de entender a Lobería no como un satélite, sino como parte integrante del entramado logístico y social que sostiene la terminal portuaria. Bajo esta nueva lógica, el desarrollo portuario deja de garantizarse exclusivamente en la infraestructura operativa para buscar su sostenibilidad en el territorio.
De la operatoria aislada a la gobernanza territorial
Para los impulsores de esta iniciativa, ignorar la profundidad del territorio implica una pérdida directa de competitividad. En este sentido, la herramienta clave para materializar esta integración es el programa Puerto Ciudad. Lejos de ser una agenda de eventos accesorios, el proyecto se plantea como una arquitectura de intervención que busca ordenar y conectar áreas críticas como:
- Educación y Capacitación: Preparar los perfiles laborales que demanda el sistema portuario.
- Infraestructura y Medio Ambiente: Proyectos de forestación y mejora del entorno.
- Inclusión Social: Fortalecimiento del deporte, la recreación y la prevención en la comunidad.
Construcción de institucionalidad
El Dr. Carrillo ha sido enfático en su visión de gestión: «Sin territorio, no hay puerto competitivo». Por su parte, Sarragoicochea, desde la perspectiva política, subraya que la articulación es el único camino para que el desarrollo generado por la actividad exportadora se traduzca en progreso real para los habitantes del hinterland.
El desafío planteado por ambos referentes implica construir una institucionalidad robusta, basada en la escucha previa y la coordinación de esfuerzos para evitar la superposición de recursos. Este cruce de visiones busca transformar a Puerto Quequén en un «sistema» integral, donde la eficiencia operativa y el bienestar territorial se potencien mutuamente, convirtiendo al hinterland en un factor de poder real para el sudeste bonaerense.
