El caso Agostina
Seguimos con lo mismo: cuando alguien hace una denuncia de maltrato o de desaparición de persona, más cuando se trata de un menor que no aparece, no se pone la Alerta Sofía de forma inmediata o no se le da la mínima importancia. Se pierde un tiempo crucial. Debería preguntarse por qué se demoró tanto poner la Alerta Sofía, qué pasó ahí. Se acordaron tarde de hacer toda esta búsqueda… Como madre me da mucha rabia. Parece mucho “show”, cuando tendrían que haber hecho muchas cosas muchísimo antes. Saben bien que estas situaciones no se deben manejar así. No es la primera vez que esto sucede, siempre se repite lo mismo, siempre la misma falta. Hay mucho gato encerrado acá.
Mercedes Llerena de Fernández Llanos
Prueba
El periodismo ha cumplido, a mi juicio, un rol trascendental en el esclarecimiento de la desaparición de Agostina Vega. El trabajo de los medios de comunicación ha sido preponderante para tratar de dilucidar qué fue lo que sucedió con la adolescente. Esto prueba lo equivocado que está aquel que manifestó que “no se odia lo suficiente a los periodistas”. La función de la prensa siempre es necesaria, y más aún en casos como estos, que de otro modo tal vez hubieran quedado impunes.
Hugo Modesto Izurdiaga
El Mundial nos une
Cada cuatro años, la Argentina atraviesa una transformación silenciosa, pero profunda. En medio de las tensiones habituales, de las diferencias que nos atraviesan y de los desafíos que parecieran no dar tregua, emerge un fenómeno singular: la posibilidad de reconocernos en un mismo anhelo. El Mundial 2026 volverá a ofrecernos esa instancia excepcional. Durante unas semanas, la vida cotidiana se reordena alrededor de una ilusión colectiva. La camiseta nacional se convierte en un signo de pertenencia que trasciende edades, ideas y circunstancias. Allí donde tantas veces predominan las divisiones, aparece una forma de unidad que no necesita acuerdos previos: alcanza con compartir la esperanza. El fútbol, en este sentido, opera como un lenguaje común. En cada partido se proyectan nuestras expectativas, nuestras frustraciones y también una persistente vocación por creer. No se trata simplemente de celebrar o lamentar resultados, sino de sentir que, por un instante, el destino individual se inscribe en algo mayor. Esa experiencia, sin embargo, tiene una duración limitada. Al finalizar el torneo, la sociedad retoma su ritmo habitual. Las dificultades que habían quedado en suspenso vuelven a ocupar el centro de la escena. La urgencia cotidiana reemplaza a la épica compartida. Pero el Mundial deja una enseñanza que trasciende lo deportivo. Nos recuerda que existe una Argentina capaz de unirse, de sostener la ilusión y de proyectarse colectivamente, aun en contextos adversos. Nos interpela, en definitiva, sobre la brecha entre lo que somos en esos momentos de comunión y lo que logramos ser en la vida diaria.
Tal vez el desafío más significativo no radique en el resultado del próximo campeonato, sino en la posibilidad de extender, más allá de ese mes excepcional, ese sentido de pertenencia y de propósito común. Porque si somos capaces de reconocernos como parte de un mismo sueño, también podríamos aspirar a construir respuestas compartidas frente a nuestros problemas. El Mundial pasará, como siempre. La pregunta es si sabremos conservar algo de aquello que, por unas semanas, nos vuelve una comunidad.
Roberto Peláez
Doble discurso
“El doble pensamiento significa poder mantener en la mente dos ideas contradictorias en forma simultánea y aceptar las dos”, nos dice Orwell, o sea predicar el liberalismo y ejercer el autoritarismo. Si no, explíquenme por qué se rechaza a un postulante a juez por ser pariente de un periodista que no me gusta o que “la jefa” de un gobierno sea la hermana del presidente, a quien nadie votó, pero ejerce un poder omnímodo. Y sobran los ejemplos para ver el autoritarismo estatal ejercido por “demócratas liberales”. O hay confusión en el emisor de acciones y prédica o, si reconoce su doble discurso, hay ocultamiento.
Juan Manuel Peire
Le Parc y el FNA
Julio Le Parc recibió el Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes 2024 en un contexto muy particular, cargado de simbolismo histórico. El reconocimiento le fue otorgado por unanimidad por el directorio del organismo como homenaje a toda su trayectoria internacional y a su influencia decisiva en el arte cinético y óptico.
La ceremonia se realizó el 13 de diciembre de 2024 en el Museo Nacional de Arte Decorativo, durante la 61ª edición del Gran Premio y la 32ª de los Premios Trayectoria. Sin embargo, Le Parc no estuvo presente: desde París envió un mensaje grabado y pidió que la distinción fuera recibida en su nombre por su amiga y coleccionista Cristina Guzmán. Uno de los aspectos más comentados fue que el propio Le Parc recordó que el Fondo había sido fundamental en su carrera desde sus comienzos. Gracias a una beca otorgada por el FNA en 1958 (poco tiempo después de la fundación del organismo) pudo instalarse en París, donde desarrolló la etapa decisiva de su obra y fundó el GRAV (Groupe de Recherche d’Art Visuel). Además, el FNA volvió a apoyarlo en 1966, facilitando su participación en la Bienal de Venecia, donde obtuvo el célebre Gran Premio Internacional de Pintura que lo consagró mundialmente. En cierto modo, el premio de 2024 cerraba un círculo iniciado más de sesenta años antes. En su mensaje, Le Parc expresó que se sentía “muy honrado y feliz” y destacó el papel histórico del Fondo Nacional de las Artes en la promoción de los artistas argentinos. También anunció que destinaría el importe económico del premio a una acción benéfica vinculada a la lucha contra el hambre.
Carlos Pinasco
En la Red Facebook
Claudio “Chiqui” Tapia ya se encuentra en Kansas acompañando a la selección argentina
“Siglo 20 Cambalache, si debés un impuesto te mandan 99 gendarmes a tu domicilio y te arrestan 30 días” – Hector Barcelona
“En este país se premia a los corruptos, qué impotencia” – Emiliano Gabriel Castillo
“Qué vergüenza!” – Zulima Parodi
