Cuatro figuras históricas del fútbol argentino de los años 90 se encuentran en el centro de un conflicto judicial en Estados Unidos. Norberto Ortega Sánchez, Sergio “Bruja” Berti, Sergio “Ratón” Zárate y José “Turu” Flores fueron denunciados por el complejo Resorts World Las Vegas, que reclama el pago de deudas de juego por un total de 2,6 millones de dólares. El proceso legal advierte sobre posibles embargos de bienes y restricciones migratorias si los involucrados deciden regresar al territorio norteamericano.
La operatoria, documentada por la justicia de Nevada, se basaba en el uso de los denominados “markers”, instrumentos de crédito similares a cheques destinados al juego. Según la presentación del casino, los exfutbolistas suscribieron estos documentos en 2025 para obtener fichas, pero al momento del cobro bancario, los fondos fueron rechazados por falta de respaldo. “¡Aviso! Ha sido demandado”, reza el encabezado de las notificaciones que ahora obligan a los deportistas a responder en los tribunales del Condado de Clark en un plazo de 21 días para evitar sentencias en rebeldía.

El esquema detrás de estas deudas tiene un nombre recurrente: Maximiliano Palermo. Este representante de jugadores actuaba como nexo entre las figuras argentinas y la sala de apuestas. Según testimonios y documentos del caso, Palermo se encargaba de cubrir traslados, alojamiento y viáticos, además de facilitar bonos promocionales que escalaban según el volumen de dinero apostado. La lógica era sencilla pero arriesgada: por un crédito de 300.000 dólares, el casino ofrecía 5.000 dólares de bono, cifra que ascendía a 10.000 para préstamos de medio millón. El propio periodista Enrique “Quique” Felman, quien estuvo 13 días detenido en Miami a principios de 2026 por una deuda similar, se definió como víctima de este entramado y afirmó que Palermo les aseguraba que el casino se haría cargo de las pérdidas.
Sin embargo, las versiones son contradictorias. Mientras los jugadores prefirieron el silencio ante las consultas de LA NACION, Palermo sostuvo en declaraciones previas que las acusaciones carecen de sustento y que solo acercaba clientes a un establecimiento que buscaba promocionarse. “Para promocionar el casino, [Palermo] llevaba 400 personas por mes, les daba un crédito y te decía que se hacía cargo de la deuda; luego, por motivos que desconocemos, desapareció”, relató Felman a LA NACION tras recuperar su libertad. La justicia federal de Estados Unidos, no obstante, mantiene una lupa sobre la familia Palermo; el padre, Juan Carlos, se declaró culpable recientemente por cargos de lavado de dinero internacional en una causa que vincula el blanqueo de divisas argentinas a través de casinos de Las Vegas.

Los montos reclamados son elevados: al “Ratón” Zárate se le exige un millón de dólares; a Ortega Sánchez, 625.000; mientras que a Berti y al “Turu” Flores se les reclaman 500.000 dólares a cada uno por los instrumentos impagos.
El estudio Sklar Williams, liderado por el abogado Anthony R. Ager, encabeza las acciones legales para recuperar el capital, los intereses y los gastos de representación.
Aunque las deudas de juego no tienen alcance penal directo en Argentina, el riesgo para los exjugadores radica en su capacidad de movilizarse internacionalmente, dado que cualquier ingreso a EE.UU. podría derivar en detenciones preventivas similares a la vivida por Felman. La red, que involucró a periodistas, apostadores y glorias deportivas, queda ahora expuesta ante la justicia civil estadounidense, mientras se investigan las conexiones financieras detrás de este inusual circuito de apuestas internacionales.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA en base a la nota de Pablo Fernández Blanco y Francisco Jueguen
