La crisis económica afecta seriamente al sector de la salud. En septiembre último, la falta de recursos obligó al cierre del hospital de la Fundación Conin en la localidad de Las Heras, Mendoza, dedicado al abordaje de la desnutrición infantil. La institución ofrecía servicios ambulatorios e internación las 24 horas para casos graves, además de atención en fonoaudiología, audiología, odontología, psicopedagogía, psicología y kinesiología.
Su mentor, el doctor Abel Albino, había recurrido a la comunidad para pedir desesperadamente ayuda. El desafío era conseguir mínimamente 1500 nuevos socios que, con un aporte mensual, aseguraran la reapertura de este centro único en el país, que recibe niños con desnutrición de distinta procedencia para recuperarlos.
Lamentablemente, el cierre se extendió por ocho meses. Si pensamos que se trata de un hospital en una de las provincias más ricas del país, se impone reflexionar hasta dónde hemos llegado.
Conin nacía bajo el impulso del doctor Albino en 1993 para erradicar la desnutrición infantil, inspirado en la experiencia del doctor Fernando Mönckeberg en Chile. Hoy son más de 100 los Centros Conin distribuidos en distintas provincias dedicados a la prevención y recuperación de la desnutrición infantil, promoviendo principalmente hábitos saludables en las familias más vulnerables. Es en los primeros años que se desarrolla el cerebro infantil, definiéndose así gran parte del potencial de una persona.
Las donaciones constituyen el 90% de los ingresos; a valores congelados, el aporte de los 5000 socios que ya tenían se volvió insuficiente. Una vez más han sido la solidaridad y el compromiso de la comunidad los que permitirán la reapertura del hospital. Continuar promoviendo una avalancha de socios asegurará también mayores recursos para esta valiosa obra que se distribuye por todo el país, un país en el que la niñez en riesgo no ocupa el lugar de destacada atención que debería.
Ante la indiferencia de los gobiernos, la sociedad civil sigue dando muchas de las respuestas que faltan para que los niños crezcan sanos, con más oportunidades y dignidad. “Necesitamos alimentar el presente para construir el futuro”, alerta siempre el doctor Albino. Celebramos la anunciada reapertura del centro mendocino e invitamos a seguir apoyando esta tan valiosa como imprescindible labor en todo el país.
