WASHINGTON.- Minutos después de ser evacuado de un hotel en Washington donde asistía a la gala de corresponsales de la Casa Blanca, en medio de escenas de pánico, Donald Trump se paró en un atril de la sala de prensa y, delante de los periodistas acreditados, calificó a la presidencia norteamericana como “una profesión peligrosa” y señaló que la violencia asociada a la política se intensificó en Estados Unidos y en todo el mundo. “Ningún país es inmune”, aseveró.
Mientras las autoridades investigan el móvil del hombre armado que irrumpió en el evento al que asistían Trump y toda la plana mayor del gobierno republicano, además de cientos de periodistas, otros funcionarios también apuntaron al hecho como otro caso de violencia política, cada vez más arraigada en Estados Unidos.

“Como dijo anoche el presidente, esta violencia política tiene que terminar”, escribió esta mañana en X la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Cuando el 10 de septiembre del año pasado fue asesinado el influyente activista conservador Charlie Kirk, aliado de Trump, un caso de altísimo impacto, el politólogo Robert Pape, experto de la Universidad de Chicago, había advertido que uno de los grandes problemas de la violencia política es cuando se produce “una dinámica en espiral”, y señaló que en Estados Unidos “literalmente” lo estaban viviendo.
“Nuestros líderes necesitan estar a la altura del momento, o esto empeorará a medida que nos adentremos en las elecciones de medio término [de noviembre próximo]. Con millones de estadounidenses de ambos bandos ya apoyando la violencia política, los líderes demócratas deberían tender la mano y Trump debería organizar un histórico evento bipartidista en la Casa Blanca contra la violencia política“, sugirió Pape este domingo, luego del caso que generó conmoción en Washington.

Aunque la historia de Estados Unidos ha estado marcada por la violencia política durante generaciones, diversas investigaciones apuntan a que los casos de estilo son mucho más probable que se produzcan cuando se cumplen cuatro condiciones: una democracia en declive; sociedades divididas por motivos de raza, religión o etnia; líderes políticos que toleran o fomentan la violencia, y un acceso fácil a las armas por parte de los civiles.
“Estados Unidos cumple esas cuatro condiciones y ninguna de ellas está mejorando», apuntó -tras el crimen de Kirk- Barbara Walter, de la Escuela de Política y Estrategia Global de la Universidad de California, en San Diego.

“Y la violencia política también tiende a aumentar en torno a las elecciones, lo que significa que las próximas contiendas de medio término y las presidenciales de 2028 están abocadas a ser puntos álgidos. Todo apunta a que las cosas empeorarán en lugar de mejorar”, advirtió.
Según un estudio reciente del Centro de Investigaciones Pew, un think tank con sede en Washington, en todo el país —y a lo largo de todo el espectro político— un 85% de los estadounidenses percibe que la violencia de motivación política está en aumento, y “ven muchas razones para ello”.
“Existe mucho menos consenso público respecto a las causas de esa violencia en los últimos años. Asimismo, existen amplias brechas partidistas en cuanto a la magnitud del problema que, a su juicio, representa para el país el extremismo proveniente de la izquierda o de la derecha”, añadió el reporte.
Poco más de la mitad de los estadounidenses considera que los extremismos de izquierda (53%) y el de derecha (52%) constituyen problemas graves. Una proporción casi igual (47%) opina lo mismo respecto al extremismo proveniente de “personas sin posturas políticas definidas”, amplió.
Al pedírseles que compartieran las principales razones detrás de la violencia de motivación política de los últimos años, las respuestas más comunes de los partidarios hacen referencia al bando político opuesto, señala el estudio de Pew.

El 28% de los demócratas menciona específicamente la retórica o el comportamiento de Trump, de su movimiento MAGA (Make America Great Again) o de los conservadores como una razón de la reciente violencia de motivación política. En tanto, el 16% de los republicanos menciona la retórica y el comportamiento de los progresistas o de los demócratas como una razón.
“¿Por qué está aumentando la violencia política en Estados Unidos? Después de cinco años de encuestas del Proyecto de la Universidad de Chicago sobre Seguridad y Amenazas, el patrón es claro. Aumento del apoyo- aprobación percibida-acción individual. No se trata solo de motivación individual, son señales masivas. Si ignoramos esto, el patrón se repetirá antes de las elecciones de medio término“, ahondó Pape en X.

Benjamin Ginsberg, presidente del Centro Hopkins de Estudios Gubernamentales Avanzados en Washington, también alertaba el año pasado de los riesgos de cara a los comicios de noviembre próximo, en los que los demócratas buscarán retomar el control del Congreso en momentos en que Trump enfrenta una marcada caída en sus índices de aprobación, según las encuestas. “Serán unas elecciones muy tensas, y su resultado tendrá un gran impacto”, dijo.
En The New York Times, Luke Broadwater señaló que el presidente “es el objetivo de mayor perfil de la violencia política”, pero que “las amenazas han afectado durante años a los cargos electos en los niveles local, estatal y federal”.
Según un estudio de la Universidad de Maryland, en los seis primeros meses del año pasado se habían registrado más de 150 ataques con motivación política, casi el doble que en el mismo periodo del año anterior.
“La gala de los periodistas de la Casa Blanca terminó como terminan muchos eventos en Estados Unidos: con violencia armada. El tiroteo revela cómo la violencia política se ha convertido en una característica de la vida norteamericana, en una noche dedicada a la libertad de prensa”, describió desde Washington Rachel Leingang, del diario británico The Guardian.