La izquierda vuelve a ser favorita para ganar en una Colombia hundida en la violencia, pero un outsider busca sorprender

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BOGOTÁ.– La bandera colombiana ondeaba a media asta sobre el Capitolio Nacional el miércoles al mediodía en Bogotá, mientras la nación honraba a las víctimas del más reciente atentado en el peor pico de violencia en el país en los últimos 20 años y la Casa de Nariño se preparaba para recibir a su próximo huésped en una Colombia que se encamina a las urnas, tal vez, más fracturada que nunca.

El próximo presidente tendrá que responder a la medida simbólica por los al menos 12 soldados que resultaron heridos tras un presunto ataque con explosivos del Ejército de Liberación Nacional (ELN) con políticas que logren revertir la escalada de violencia que ha venido en aumento desde el Acuerdo de Paz que el Estado firmó con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016, pero que se disparó a un nuevo nivel a partir de la implementación del plan conocido como “Paz Total”, en el que el presidente saliente, Gustavo Petro, optó por el diálogo con las guerrillas disidentes.

Carteles publicitarios de los dos principales candidatos presidenciales antes de las elecciones, en Cali, Colombia, el 27 de mayo de 2026

Así, el próximo domingo 31 de mayo los más de 41,4 millones de colombianos habilitados para votar deberán elegir entre continuar por la vía inaugurada por el primer gobierno de izquierda de su historia y una derecha que parece estar cada vez más alejada de los sectores tradicionales que gobernaron Colombia casi ininterrumpidamente en el pasado.

Según la última encuesta pública previa a las elecciones, realizada por el Centro Nacional de Consultoría (CNC) y publicada el sábado por la revista colombiana Cambio, la contienda electoral parece definida entre dos candidatos que no podrán evitar el balotaje, el sucesor político de Petro e histórico dirigente de izquierda Iván Cepeda, con un 33,4% de intención de voto, y con 30,9% el abogado penalista Abelardo de la Espriella, un outsider con reminiscencias a otros líderes de derecha del hemisferio, como el presidente argentino, Javier Milei, Nayib Bukele en El Salvador o el propio Donald Trump en Washington.

Un cartel de campaña de Abelardo de la Espriella antes de las elecciones en Sibaté, Colombia, el 27 de mayo de 2026

Sin embargo, las calles en Bogotá cuentan otra historia. “Yo nunca fui a votar, en mis 64 años nunca voté ni pienso ir a votar. Porque la política no cambia nada”, dijo a LA NACION Ricardo Ballesteros, un cocinero que esperaba junto a su mujer sentado sobre un cantero en la esquina de Carrera 14 y Calle 76, pero que bien podría ser cualquiera de los colombianos a los que la política colombiana no ha dejado de defraudar, más allá de quien gobierne.

“Yo lo único que espero es que ojalá alguien arregle este país”, pidió Ricardo.

La disputa por la derecha

El gobierno de Petro no se aguanta más, estamos peor que nunca. A mi me hubiera gustado votar por Paloma [Valencia], pero lo que tiene De la Espriella es que es abogado, entonces el entiende de leyes y con eso va a poder gobernar el país. Eso y mano dura”, dijo a LA NACION Alix Carrillo, una mujer de 44 años que esperaba para comprar paltas en una esquina de la Plaza Simón Bolívar, en el centro histórico de la capital colombiana.

La Paloma de la que habla es la candidata del Centro Democrático, tercera en las encuestas y mejor alumna del expresidente Álvaro Uribe, Paloma Valencia, representante de una derecha tradicional colombiana que viene en caída pero que aún sostiene un núcleo duro electoral no despreciable cuya inclinación podría terminar de definir los resultados.

Un cartel de campaña de Paloma Valencia antes de las elecciones en Soacha, Colombia, el 27 de mayo de 2026

El abogado del que habla es Abelardo de la Espriella, penalista de 47 años y candidato del partido Defensores de la Patria, además de declarado admirador de las megacárceles de Bukele en el Salvador y la “motosierra” de Milei en nuestro país.

También al igual que Milei, el candidato conocido como “El Tigre” hizo campaña en pos de los que “los que nunca han sido vistos por el Estado” y apuntando contra lo que en Colombia se denomina el establecimiento, en la Argentina la casta y en Estados Unidos el establishment.

Con una fuerte presencia en redes sociales y una fama plagada de polémicas –algunas relacionadas a la defensa de paramilitares y cómplices estatales de la violencia armada– el abogado ha crecido exponencialmente en las encuestas de las últimas semanas, superando por primera vez el techo del 30%.

Simpatizantes de Abelardo de la Espriella asisten a su acto de cierre de campaña en Medellín, Colombia, el 24 de mayo de 2026

Condensadas en un documento a modo de punteo, las propuestas principales del programa de gobierno que el outsider denomina “Patria Milagro” se centran en la “extrema coherencia”, es decir, “el sentido común aplicado a la nación”. Según De la Espriella, el sentido común son “la familia, la propiedad, el trabajo, la fe y la seguridad”.

En cuanto a los grupos armados, el candidato propone terminar con los diálogos de paz y asegura que reducirá en un 50% la violencia en el país con la implementación de una estrategia de mano dura y la recuperación del control territorial.

La gran pregunta entonces, es “si los votantes de Paloma se sumarían a Abelardo, y hay inquietudes porque Oviedo también ha logrado capitalizar un sector que no necesariamente estaría dispuesto a votar por Abelardo”, explicó a LA NACION Andrea Jimenez, profesora de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia, en referencia al compañero de fórmula de Valencia, Juan Daniel Oviedo, una figura reconocida dentro del centro político colombiano que choca con las posturas más conservadoras de la derecha, entre otras cosas, por su homosexualidad.

El candidato oficialista

Sentadas en unas cortas escalinatas de la Plazoleta del Rosario frente la Confitería Romana, en la zona de La Candelaria, dos estudiantes de lenguas modernas de 22 años, Grace y Mafe, comparten por el contrario su apoyo por el candidato de izquierda.

Para Mafe, “es cierto que Petro no logró mucho de lo que prometió y que el plan de ‘Paz Total’ salió mal, pero todavía se puede apostar por la izquierda, es la primera vez que ellos gobiernan después de años de gobiernos de derecha”.

Para Grace, “Cepeda es diferente a Petro”, algo en lo que ambas concuerdan y parece ser un código para decir que confían en que esta vez el candidato de izquierda cumpliría con sus promesas de campaña.

Cepeda saluda a sus simpatizantes durante su acto de cierre de campaña en Barranquilla, Colombia, el 24 de mayo de 2026

Ambas apuestan por Cepeda en base a dos ejes, el medioambiental y el educativo, e insisten en que el apoyo del senador se concentra en la juventud.

“Yo veo a mi papá que va a votar por De la Espriella”, dijo Mafe. “Y el voto de la derecha se va con él porque el uribismo se viene desprestigiando ya hace un tiempo”, completó Grace.

El actual senador Cepeda, de 63 años, hijo de un histórico dirigente de izquierda asesinado por agentes del Estado en complicidad con paramilitares en 1994, forjó una carrera como defensor de los derechos humanos desde su ingreso al Congreso en 2010 y tomó relevancia nacional al convertirse en facilitador de los procesos de diálogo entre el gobierno colombiano y grupos armados como las FARC y el ELN desde 2013.

Es considerado además como uno de los principales arquitectos del plan de ‘Paz Total’ impulsado por el gobierno de Petro.

A partir de esta trayectoria, el candidato del Pacto Histórico logró reunir no sólo el voto del petrismo sino también una base propia, sustentada en el reconocimiento de su figura de votantes “no solo de izquierda, sino de centro con una lógica progresista de derechos, de defensa de la paz, de solución política” del conflicto armado colombiano, dijo la profesora Jimenez, dejando abierta la posibilidad de una migración hacia la izquierda de los votos de Valencia.

En Colombia, para ganar la elección se requiere la mitad más uno del total de los votos, por lo que, en caso de darse el escenario que plantean las encuestas, el país se dirigirá nuevamente a las urnas el 21 de junio para una segunda vuelta que defina finalmente quién sucederá a Petro y qué estrategias tomará para gobernar un país partido en dos.

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